Punta del Este tuvo un inicio de temporada impresionante y hay que remontarse al verano que inauguró el nuevo siglo, antes del estallido de la crisis bancaria en Argentina, para establecer un parangón.
"El fin de semana largo que pasó será recordado en este balneario como el más multitudinario y pródigo de los últimos diez años", escribía la corresponsal del diario argentino La Nación en su crónica desde Punta del Este, abarrotada de turistas y visitantes ocasionales desde Punta Ballena hasta José Ignacio.
El fenómeno de afluencia en masa de debió, principalmente, a la coincidencia de la llegada de veraneantes en la primera quincena de enero con la presencia de brasileños, argentinos y uruguayos que acudieron puntualmente a celebrar el Año Nuevo y se quedaron el fin de semana inmediato.
Encontrar una mesa libre en un restaurante, las noches del viernes y el sábado que estrenaron el 2010, era como encontrar una aguja en un pajar, aun a la una de la madrugada. No había dónde estacionar los vehículos en la zona del puerto, y en una recorrida nocturna por los boliches de la playa Brava se observaban desfiles de jóvenes que deambulaban sin poder entrar en ninguno.
Igual que el 31 de diciembre, el sábado 2 de enero después de medianoche se produjo un gigantesco apagón que sumió a Gorlero y al puerto en la oscuridad, mitigada en buena parte por la luna llena.
En las mesas al aire libre, en las terrazas y en el interior de los locales, los contornos de los comensales se iluminaban a la luz de las velas y las charlas de sobremesa llenaban las calles de murmullos indescifrables.
El hotel Conrad, a lo largo de ese sábado, recibió 17.000 personas en las salas de juego y los restaurantes no daban abasto
Esa misma noche, en la que coincidían algunos eventos sociales en la zona de Manantiales a José Ignacio, un desfiladero de autos trancaba la circulción a lo largo de 12 kilómetros, desde el balneario Buenos Aires hasta el puente de La Barra.
La zona de los boliches de moda era intransitable, con muchedumbres de adolescentes paseando de un lugar a otro entre la música que explotaba en las radios.
Al periodista Marcelo Gallardo, corresponsal de este medio, la noche del sábado le trajo a la memoria otra de la temporada 2000/2001 en el que un día "hubo que cerrar La Barra, la Policía puso un cartel en el frente del puente y dijo "no va más" y no entró más nadie porque era imposible llegar".
Otro dato que refuerza la idea de una temporada récord la facilitan los empresarios hoteleros: las 12.000 camas disponibles en el balneario están completas hasta el 7 de enero.
"Es impresionante lo que viene ocurriendo esta temporada", comentó Adolfo Suaya, dueño de una posada de lujo en José Ignacio, donde se alojó el actor Kevin Bacon.
casinos. La playa, la agitación nocturna, los cruceros, las exposiciones de arte, la gastronomía y el imán de las celebridades no son los únicos responsables del éxito que promete este brillante comienzo de temporada. El portal especializado en juegos y apuestas noticiasgambling.com divulga una previsión que cifra en un millón y medio las personas que visitarán este verano los tres casinos de Punta del Este.
La revitalización del Nogaró, asociado ahora al Hotel Mantra, ha disparado la competencia con la emblemática sala de juegos del Conrad, multiplicando el número de slots y atracciones adicionales que convocan a los turistas brasileños, argentinos y chilenos en su mayoría.
El remodelado casino de Gorlero y la calle 31 cuenta actualmente con una sala de 300 máquinas, salas de juego de ruleta, baccarat y black jack. También presenta como novedad las apuestas en distintos hipódromos interacionales en una sala con pantallas donde se pueden seguir las carreras en tiempo real.