Que don Pepe no se olvide

LA COLUMNA DE PEPE PREGUNTÓN

Cuando hace cinco años la izquierda llegó al poder creí -y tanto lo creí que lo escribí- que estaba asumiendo el gobierno una fuerza política que, quizá como ninguna otra, se sensibilizaría ante la explotación de que eran objeto los niños y niñas que son empujados a la calle por sus mayores para pedir limosna en los semáforos de la ciudad.

Pensé que los inescrupulosos que mandan a sus pequeños a trabajar en lugar de enviarlos a la escuela tendrían los días contados. Que un gobierno electo con un apoyo popular tan singular dispondría de las mayorías necesarias para accionar a nivel legislativo en defensa de menores a los que nadie protegía. Que los derechos humanos de estos niños y niñas serían preservados, a cualquier costo, por parte de la administración del presidente Tabaré Vázquez.

Se trataba, ni más ni menos, que de hacer cumplir la ley. ¿O acaso no incumplen con los deberes de la patria potestad los malos padres y madres que, irresponsablemente, exponen a sus hijos a los peligros de la calle, que van ciertamente más allá del frío y la lluvia?

Apoyo de la ciudadanía no hubiera faltado. ¿Cómo explicar que un gobernante que pudo combatir con singular suceso el flagelo del tabaquismo no se haya querido enfrentar al tema de los niños en situación de calle?

Falta de recursos para hacerlo no hubo. De hecho, el propio Vázquez se ha encargado de decirnos una y otra vez que la economía uruguaya ha crecido en este lustro a tasas inusualmente altas, difíciles de repetir en el futuro cercano.

Es difícil entender por qué Vázquez dejó pasar su oportunidad. Pero es tiempo de mirar hacia delante y de pensar que el presidente electo tomará este asunto con la energía que merece. Que no le temblará el pulso a la hora de hacer cumplir la ley y de exigir responsabilidad a esos padres y madres que olvidan sus deberes al traer hijos al mundo.

¿Debe seguirse subsidiando con dineros públicos a estos padres y madres si se constata que están violando los derechos de sus hijos? ¿Seguirían mandando a sus hijos pequeños al semáforo, o dopándolos para tenerlos el día entero dormidos mientras ellos piden limosna, si supieran que al hacerlo se exponen a perder beneficios que la sociedad toda les paga? ¿El MSP no tiene nada que hacer al respecto? ¿Y el Mides? ¿Y la Justicia?

¿Es tan difícil entender que sólo el Estado y la ley pueden amparar a aquellos a cuyos padres y madres no sólo no protegen, sino que exponen a sabiendas a todo tipo de peligros con un fin económico?

No es ironía. Discrepo con él en muchos asuntos. Pero en este tema, y de arranque, le apuesto dos boletos al presidente electo.

Tocayo, no me deje "pegao".

elpepepregunton@gmail.com

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