Punta del Este desde el ojo de una gaviota

Desde el cielo. El balneario adquiere otra dimensión, más espectacular, visto desde arriba

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PUNTA DEL ESTE

Una hora de vuelo en helicóptero permite contemplar Punta del Este y los balnearios de la zona, desde La Barra a José Ignacio, con una perspectiva muy diferente a la habitual.

El Puerto de Punta del Este con sus nuevas marinas y la gran cantidad de yates amarrados, las piscinas sobre el edificio Acqua, de Rafael Vignoli, los "dedos" de la Brava o los secretos de los penthouses son algunas de las maravillas que pueden contemplarse con los ojos de una gaviota que sobrevuela el balneario.

Las inmensas mansiones en los campos al Norte de El Jagüel, o en las chacras de José Ignacio, con sus tentadoras piscinas y jardines, deslumbran el ojo del veraneante que, de otra manera, no podría acceder a esos recintos bien protegidos.

En las alturas no hay cercos, chapones de metal o guardias de seguridad que custodien la privacidad de famosos como Susana Giménez, Shakira, Tinelli o Julio Iglesias, por citar algunos de los más renombrados.

Los objetos más familiares adquieren una dimensión extraña por la distancia: los autos parecen de juguete y las personas, pequeñas hormigas arremolidas en algunos puntos.

La vasta mayoría del espacio, sin embargo, está desierto: sólo se ve el campo como una colcha de retazos en tonos de verde, salpicado por chalets espectaculares, bosques y campos de golf. Por fortuna, también se ve la pista de aterrizaje.

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