John y Jacqueline
Mañana sale a la venta "Conversaciones históricas sobre la vida con John F. Kennedy", un libro con revelaciones inéditas de la ex primera dama que surge a partir de una serie de conversaciones que mantuvo en 1964 con Arthur M. Schlesinger Jr., historiador y exasesor de la Casa Blanca. Jacqueline tenía 34 años y hacía menos de un año que había enviudado. Habla de la presidencia de JFK, de su papel en la vida política, y muestra su relación con su marido como la de un matrimonio perfecto.
Era la primavera de 1964. Jacqueline Lee Bouvier tenía 34 años, y había enviudado unos meses antes cuando se reunió con el historiador y ex asesor de la Casa Blanca, Arthur M. Schlesinger Jr., en su casa en Washington. Allí, en la comodidad de su hogar y como si recibiera a un invitado a tomar el té, Jacqueline habló de su esposo, John Fitzerald Kennedy (JFK), y de su vida en la Casa Blanca. Sus pequeños hijos, Caroline y John Jr., ocasionalmente interrumpían.
A partir de esas conversaciones entre Jacqueline y Schlesinger surge el libro "Jacqueline Kennedy: Historic Conversations on Life with John F. Kennedy`` (Conversaciones históricas sobre la vida con John F. Kennedy), que mañana sale a la venta como parte de las celebraciones del 50° aniversario del primer año de gobierno del presidente Kennedy.
En esas conversaciones, hasta ahora sin publicar, Jacqueline recuerda los días en que Estados Unidos y la Unión Soviética parecían deslizarse hacia un conflicto nuclear a raíz de la instalación de misiles soviéticos en Cuba. Que cuando en 1962, a punto de estallar la crisis de los misiles en Cuba, le pidió a su marido que no la mandase a ella y a sus hijos lejos de la Casa Blanca porque "si algo ocurre, queremos estar contigo", le dijo, y reveló que el mandatario lloró tras el fracaso de Bahía de Cochinos.
"Solo quiero estar contigo, y prefiero morir contigo, y los niños también, que vivir sin ti", dijo Jacqueline a su esposo. "Si algo ocurre, vamos a estar aquí todos contigo", agregó.
También recordó cómo en los días previos a la crisis, JFK la había llamado a Virginia, donde estaba pasando el fin de semana, y le había preguntado: "¿Por qué no vuelves a Washington?", sin darle más explicaciones, pero por la voz de su esposo, Jacqueline entendió que algo estaba mal.
El libro revela, por ejemplo, que a Jacqueline la había impresionado el presidente colombiano Alberto Lleras Camargo, "nórdico en su tristeza", y que el escritor francés André Malraux le parecía el "hombre más fascinante con el que había hablado".
Por el contrario, era escéptica sobre Martin Luther King Jr, que, en su opinión, era "un falso", luego de conocerse unas grabaciones en las que organizaba encuentros con mujeres, mientras Indira Gandhi, futura premier de India, le resultaban una "mujer horrible".
el llanto de JFK. También reveló que JFK solía ponerse el pijama para echarse la siesta en la Casa Blanca y que le vio llorar un puñado de veces: Kennedy lloró en su dormitorio, con la cabeza en las manos, cuando el desembarco en la Bahía de Cochinos de exiliados cubanos adiestrados por la CIA fracasó en 1961, aseguró Jac-queline en las charlas, en las que también insistió en que a su marido no le gustaba la idea de que Lyndon B. Johnson, su vicepresidente, llegara a la presidencia, porque le preocupaba lo que haría al país.
Las conversaciones descubren el lado más íntimo del célebre matrimonio y revelan también una imagen diferente de la esposa con glamour del mandatario estadounidense, ofreciendo la posibilidad de "sumergirse en los pensamientos y sentimientos de una de las figuras más enigmáticas de la segunda mitad del siglo XX", según publicó ayer The New York Times al dar algunos adelantos del libro.
En las grabaciones, de más de ocho horas de duración, la entonces joven viuda, de 34 años y madre de dos hijos, habló de la presidencia de su marido, su matrimonio y su papel en la vida política, pero no habló de su muerte. También dio una imagen idílica del matrimonio, sin alusión alguna a peleas o supuestas relaciones extraconyugales.
El contenido ha permanecido privado durante 47 años por pedido de la propia Jacqueline, quien nunca volvió a hablar públicamente sobre esos años antes de su muerte, ocurrida en 1994 cuando tenía 64 años. Schlesinger murió en 2007. Jacqueline nunca escribió sus memorias; se convirtió en una leyenda, en parte, por lo que no se sabía sobre ella. (ANSA y AP)
Un mundo distinto
El mundo, y Jacqueline Kennedy, cambiarían más allá de lo imaginable después de 1964 cuando ella mantuvo las conversaciones con Arthur M. Schlesinger Jr. Entonces, todavía se aludía a los negros despectivamente como "negroes``.
En el prólogo del libro, Caroline Kennedy señala a Schlesinger por haberle hecho tan pocas preguntas personales a su madre. Como Michael Beschloss apunta en la introducción, Jacqueline una vez aceptó que las esposas se definían según las carreras de sus maridos y se preocupaba de que mujeres "sensibles`` se involucraran en la política. Disfrutaba de que su esposo estuviera "orgulloso de ella``, no veía razones para tener opiniones políticas distintas a las de él y se reía de la idea de que haya "mujeres ferozmente liberales`` a quienes no les gustaba JFK. "Jack tenía exigencias obvias para una mujer: (postulaba) una relación entre un hombre y una mujer en la que el hombre sería el líder y la mujer sería su esposa y lo admirara como hombre``, dijo.