Hay 8.000 motos y 2.200 autos que están abandonados en depósitos municipales y del Ministerio del Interior. Ayer se presentó un proyecto de ley para que puedan ser rematados. Los que no estén en condiciones serán subastados como chatarra.
Vehículos abandonados en la vía pública, coches que tienen irregularidades en el motor, automóviles que carecen del Seguro Obligatorio, motos conducidas por personas alcoholizadas, camiones sin luces y que se alimentan de combustible con un bidón amarrado a la carrocería, vehículos que transportan escolares sin autorización. Estos son algunos de los casos que motivan la incautación de un vehículo y su traslado a un depósito, que generalmente es municipal.
El problema que enfrentan varias Intendencias es que los coches no son retirados por sus propietarios y quedan abandonados y bajo custodia pública. Hay vehículos que llevan más de diez años en esta situación.
Según comentó a El País el diputado Gonzalo De Toro, en Montevideo hay unas 4.000 motos abandonadas en galpones municipales o del Estado; en todo el país son 8.000. Hay además más de 2.500 automóviles. La cantidad "disparatada" de coches provocó que los depósitos estén con capacidad "colmada" y que, por ende, no tengan espacio para ingresar nuevos vehículos incautados. Esto limita, según De Toro, el accionar de los fiscalizadores.
Ayer se presentó un proyecto de ley a la comisión de Tránsito y Transporte de Diputados con el objetivo de solucionar la problemática.
La iniciativa planteada en el documento, al cual accedió El País, es "habilitar" un remate público para los vehículos incautados que se encuentren en condiciones de volver a circular. Los que estén deteriorados, en tanto, serán subastados como chatarra.
"La idea es generar un mecanismo que permita, en un plazo corto, poder chatarrear o subastar los coches. Se dan todas las garantías que son necesarias para la protección de la propiedad privada pero también resolvemos una situación crítica que tienen muchas Intendencias", explicó De Toro.
PROYECTO. El proyecto de ley establece que luego de transcurridos 30 días desde el traslado del vehículo al depósito, y en caso de que no se presente su propietario a retirarlo, el organismo actuante emplazará al titular para que se presente en un máximo de 30 días.
El aviso se publicará en tres diarios, uno de ellos será siempre el Diario Oficial. Si 30 días después de la última publicación su dueño no se presentó se fijarán los detalles de la subasta. "Hasta el momento de la misma el propietario podrá hacer valer sus derechos", asegura el documento.
El dinero obtenido en el remate será utilizado, según establece el proyecto de ley, para "deducir" los gastos del remate y la comisión del rematador. Además se pagarán con ese dinero deudas generadas por tributos municipales y gastos de custodia del vehículo, se saldarán las multas que tenga el coche y, cuando corresponda, se abonará el Impuesto al Valor Agregado. El dinero restante quedará a beneficio del organismo que estuvo a cargo del vehículo.
Consecuencias
Para la Intendencia de Montevideo el depósito de vehículos del Cerrito de la Victoria es "un verdadero dolor de cabeza" ya que las motos y ciclomotores siguen acumulándose. Tanto es así que el pasado mes de enero se planteó como única solución fundirlos, tal como se hace con las armas.
Los vehículos abandonados causan gastos a los municipios que tienen que disponer de un lugar adecuado para tenerlos: debe ser alumbrado, tener un mantenimiento y seguridad para evitar robos.
Una de las problemáticas que causan es que con el tiempo generan problemas de salubridad: ratas e insectos hacen sus nidos dentro de los coches. Esto motiva la necesidad de fumigaciones, sobre todo en verano.
La problemática se extiende en todo el país y se agudiza en los departamentos que tienen un amplio parque automotor. En el último tiempo, el incremento de los controles y por ende el aumento de incautación, puso nuevamente el tema sobre la mesa.
La cifra
10.200 Automóviles están en depósitos municipales o del Ministerio del Interior. Algunos llevan allí abandonados más de diez años.