La Justicia procesó con prisión a dos hinchas de Boca Juniors, luego de los desmanes ocurridos en el entretiempo del partido que el equipo xeneize jugaba con Wanderers en el Estadio Centenario, en el marco de la Copa Libertadores de América.
La jueza del caso, Blanca Riero, dispuso el encarcelamiento de dos individuos que quedaron identificados cuando arrancaban asientos de la tribuna Colombes y arrojaban piedras hacia la tribuna Olímpica.
Más temprano, el fiscal Gustavo Zubía había pedido el procesamiento de estos hinchas. Por su parte, hay un menor de edad detenido, también hincha de Boca, que está en el juzgado de Adolescentes.
"La Policía filmó videos en los que se ve cómo los hinchas de Boca lanzan piedras hacia la hinchada de Wanderers y hubo personas lesionadas", indicó ayer Zubía a El País.
En el caso de "la hinchada de Wanderers hay personas también que repelen esa pedrea pero no pudo determinarse la identificación de ninguna".
Zubía cree que es necesario que el procesamiento sea con prisión porque "si la Justicia realmente determina responsabilidades y aplica sanciones la violencia en el deporte se termina".
Niño herido.
Los desmanes ocurridos entre los hinchas dejaron como saldo un niño de 11 años, parcial del equipo argentino, herido con una cortada en la cabeza debido a un objeto arrojado desde la hinchada del equipo locatario.
Ya desde antes de arrancar el partido, un reducido grupo de hinchas de Wanderers que estaba en la Olímpica se acercó a la tribuna de Boca y comenzó a gritar a los parciales, quienes respondieron con gestos y cánticos varios.
En el entretiempo fue cuando los desmanes se agravaron. Hinchas de Wanderers se acercaron nuevamente a la Colombes y empezaron a cantar insultos a la barra brava de Boca y eso desató la respuesta de un grupo de hinchas de la "12" —como se denomina la barra brava xeneize— que se acercó a la Olímpica.
En ese momento comenzaron a tirarse piedras y distintos objetos entre ambas hinchadas. En la Colombes había muchas latas de refrescos, que se vendían en el mismo estadio, que fueron usadas de proyectiles, según pudo constatar El País.
Varios minutos después del inicio de los desmanes entre los parciales, la Guardia Republicana intervino. Varios uniformados se colocaron entre la Olímpica y la Colombes con lo que lograron distanciar a las hinchadas y parar las agresiones.
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