Pablo Melgar
Las cámaras empresariales temen que el alto nivel de conflictividad desatado por los sindicatos del Estado genere una "contaminación cruzada" en las negociaciones con los privados. El asesor jurídico de la Cámara de Comercio (CNCS), Juan Mailhos reclamó "madurez" a los sindicalistas y control del gobierno ante los posibles "excesos".
Los sindicatos más poderosos del Estado se plantean una ofensiva de paros durante agosto en el marco de las negociaciones de los Consejos de Salarios de públicos y de la discusión del presupuesto.
Mientras tanto, en el correr de esta semana se instalarán las 89 mesas de negociación de los sectores privados cuyo acuerdo venció el 30 de junio. En el mes de diciembre comenzarán a trabajar los 120 restantes.
"La negociación (de privados) puede verse contaminada por la de públicos y eso alentar una conflictividad que el sector empresarial no desea. Esperamos una actitud madura por parte del sindicalismo; es el gobierno quien está llamado a intermediar en todo lo que sean excesos", advirtió Mailhos.
Milton Castellano, encargado de negociación colectiva del Pit-Cnt, señaló que en las negociaciones del período anterior no hubo contaminación y que ambos procesos van por carriles independientes.
"Son negociaciones que se desarrollan en niveles diferentes, los públicos tienen como ingrediente fundamental la ley de Presupuesto, que los privados no tenemos", dijo el dirigente.
Castellano afirmó que los trabajadores van a negociar con los datos del crecimiento de la economía en la mano.
"A diferencia del 2005 cuando se retomaron los Consejos de Salarios, ahora el país está en otra situación económica, el crecimiento es sostenido. Están dadas las condiciones para mejorar la distribución de la riqueza. Hay que mejorar los salarios y en particular los más sumergidos", señaló Castellanos.
En ese contexto los sindicatos privados resolvieron cinco "pisos" para iniciar las conversaciones: aumento salarial de acuerdo al crecimiento de la economía, aumento de los salarios menores a $ 9.600, crecimiento del salario mínimo nacional, acceso a la formación profesional y mejoramiento de las condiciones de trabajo.
"Siempre nos dijeron que había que esperar que la torta creciera para repartirla, ahora nos dicen que capaz que el año que viene se complica. Es de locos. Lo concreto es que no se distribuye equitativamente", dijo el sindicalista.
Para los empresarios la situación no pasa por fijar aumentos sino por ver si se los puede pagar.
"No hablamos sobre si los reclamos son justos o no. Lo serán en caso de poder ser pagados por las pequeñas y medianas empresas, que son la mayoría. En la medida que las plataformas reivindicativas no incluyan locas pasiones habrá buen ambiente para llegar a acuerdos", señaló Mailhos.
Exportadores. Las complicaciones que viven los sectores exportadores serán un tema intenso en las negociaciones. Los trabajadores creen que los salarios pueden aumentar a pesar de la crisis internacional.
"Sin dudas los valores y la crisis internacional afectan pero en Uruguay lo venimos disimulando muy bien, el dólar subió durante el último mes. El sector exportador puede competir incluso mejorando la calidad de sus salarios", aseveró Castellano.
Para Mailhos, "el gobierno tiene una tónica muy triunfalista cuando en realidad las cosas no son tan así; hay un crecimiento en cifras globales pero habría que preguntarle a las curtiembres y a otros sectores en que situación están".