Primer resonador magnético en un hospital del Estado

Logro. Instalan equipo en el Pereira Rossell

El Pereira Rossell se convirtió en el primer hospital público en contar con un resonador magnético. Se trata además de un equipamiento abierto, que reduce la claustrofobia del paciente, de características inéditas en el país. Cuesta 600 mil euros.

Una suma de esfuerzos públicos y privados hizo posible la instalación del resonador magnético. Las gestiones comenzaron en 2005, cuando se produjeron las primeras conversaciones entre la empresa Philips, la Fundación Peluffo Giguens y la dirección del hospital, en ese entonces encabezada por el hematooncólogo pediátrico Luis Alberto Castillo.

En 2006, Philips oficializó la donación del resonador, modelo Panorama 0.23T, un equipo que es único en el país. El aparato combina dos ventajas esenciales en diagnóstico por imagen: rapidez y calidad visual. La velocidad con la que opera permite realizar más estudios en menor tiempo, por lo cual, está en condiciones de reducir las listas de espera para acceder al examen. Pero otra de sus virtudes es que es un resonador abierto, en forma de C, por lo cual, reduce el efecto de claustrofobia que produce este tipo de estudio.

La ministra María Julia Muñoz destacó que esta característica es especialmente importante en el caso de un hospital de niños. "Los niños no sienten que entran por un tubo. No les da temor, no requieren anestesia y están al lado de sus padres", describió. El aparato también permite estudiar a pacientes de mayor tamaño. La tecnología se utilizará además para hacer resonancias a pacientes adultas del área ginecológica.

Pero para la instalación del equipo y para el acondicionamiento de la planta física se necesitaron más recursos. El año pasado el Ministerio de Salud Pública resolvió disponer una partida de U$S 100 mil, para la construcción del recinto destinado a albergar al resonador.

Asimismo, la sociedad aportó más fondos, mediante una campaña instrumentada por Supermercados Disco y la Asociación de Amigos del Pereira Rossell.

Castillo explicó que el resonador es prácticamente "insustituible" para algunos tipos de diagnóstico. "No hay nada que dé una imagen mejor del cerebro, de todas las áreas del músculo esquelético, la columna o las piernas", relató. Hasta el momento, el hospital debía coordinar las resonancias en el sector privado, y se producían esperas que podían llegar hasta dos meses. Para la operación y lectura del resonador, Salud Pública contrató a cuatro médicos y seis técnicos radiólogos.

Ahora el Pereira cuenta con una moderna área de imagenología, ya que además de resonador, posee un tomógrafo computado, con lo cual se espera el ahorro de recursos públicos.

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