Presidente de Corte Suprema argentina en la cuerda floja

El desacreditado presidente de la Corte Suprema argentina, Julio Nazareno, parece tener las horas contadas, a raíz del proceso de enjuiciamiento en su contra que avanza a paso firme en el Congreso, donde el magistrado debe presentar su descargo.

"Hay causas que tienen gravedad no sólo en materia de juicio político, sino de naturaleza penal", advirtió este miércoles el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Béliz.

A poco de asumir hace un mes, el presidente Néstor Kirchner embistió contra el alto tribunal, además de remover las cúpulas militar y policial, en su propósito de mostrar el saneamiento del Estado.

Según la prensa, cada vez más aislado y arrinconado y acusado por mal desempeño en sus funciones, Nazareno se dispondría a renunciar el próximo viernes, después de 13 años como integrante de la Corte.

El presidente del máximo tribunal está citado el jueves para hacer su descargo ante la comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, aunque también puede presentar un escrito, como se lo habría sugerido su defensor, el constitucionalista Gregorio Badeni.

Tras analizar el descargo, la comisión elaborará un dictamen que debe tratar luego el pleno de la Cámara baja, y de ser aprobado por al menos dos tercios de los diputados presentes, será derivada al Senado, la Cámara que juzga.

El jefe de la comisión de Juicio Político, el peronista Ricardo Falú, precisó este miércoles que existen contra el presidente del alto tribunal "unos 20 cargos de acusación que son muy firmes y sólidos", en declaraciones a radio FM Aspen.

Aseguró que en la comisión que preside, los legisladores tienen "la firme convicción de que los cargos son sólidos y forman un compendio de elementos instrumentales que son suficientes y demostrarían de manera acabada el mal desempeño del doctor Nazareno".

Falú admitió que desde el punto de vista jurídico, una eventual renuncia de Nazareno implicaría el archivo de las acciones en la comisión parlamentaria, y aclaró que, en cambio, "si hay o no acción penal depende del criterio de fiscales y jueces y ya no es competencia del Congreso".

Nazareno fue uno de los jueces designados, cuando el ex presidente Carlos Menem (1989-99) aumentó de cinco a nueve los miembros de la Corte Suprema y formó la llamada "mayoría automática" que respaldó con sus fallos todas las medidas de gobierno de la década menemista.

Antes de integrar el alto tribunal, Nazareno fue socio del senador Eduardo Menem, hermano del ex mandatario, en su estudio de abogados en la provincia de La Rioja (noroeste).

Entre las 20 causas que podrían llevar a Nazareno al juicio político, está el "caso Meller", una empresa contratista de la ex firma estatal de telecomunicaciones ENTel, privatizada en 1990, que, según el ministro Béliz, podría involucrarlo penalmente aunque renuncie a la Corte.

"Nazareno tendrá que responder penalmente, porque es un caso en el que se comenzó debatiendo si el Estado debía 29 millones de pesos a la empresa Meller y hoy la firma reclama al Estado argentino 400 millones de pesos (142 millones de dólares) en indemnizaciones. Es una causa que linda con el delito, que es robar la Argentina", declaró el ministro de Justicia.

En una suerte de manotazo de ahogado, antes de irse Nazareno pretendía ascender a Florencia, su hija y secretaria privada, a un cargo en la secretaría de Auditores de la Corte, según versiones confirmadas por una alta fuente judicial.

"Es todo cierto. ¿Cómo se le ocurre a Nazareno en este momento que está en el ojo de la tormenta nombrar como secretario letrado de su vocalía a su yerno o al novio de su hija y buscar el ascenso de ella, que es su secretaria?", se lamentó la fuente. AFP

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