Oleada Migratoria

Uruguay le concedió residencia a quince venezolanos por día

Esta nacionalidad demandó la mitad de las 10.859 concedidas en 2018. 

Mayoría de venezolanos siguen la ruta que aconsejó otro venezolano. Foto: M. Bonjour
 Foto: Marncelo Bonjour

Los venezolanos no se preguntan por el partido entre Peñarol y Nacional, por el estado del tiempo en Punta del Este o por cómo viene la gestión del Frente Amplio. Los venezolanos, al menos los que en 2018 todavía permanecían en la tierra de Nicolás Maduro y se les daba por guglear, querían saber “¿cómo emigrar a Uruguay”, “¿cómo es el mapa de Uruguay?”, “¿hay trabajo en Uruguay para venezolanos?”, “ ¿cuál es la moneda de Uruguay” o “¿cómo llegar a Uruguay desde Venezuela”.

Desde Venezuela se preguntan, cada vez más, cómo vivir fuera de su país. Y Uruguay está entre las preferencias de destino, solo superado por Chile, Argentina y Colombia. De hecho en un año las búsquedas en Internet para “vivir en Uruguay”, a juzgar por un análisis que Google realizó a pedido de El País, aumentaron 11%.

Puede que internet sepa más de nosotros de lo que pensamos, o puede que sea mera casualidad, pero lo cierto es que estas tendencias en las búsquedas tienen un asidero en la realidad. De las 10.859 residencias permanentes que la Cancillería entregó el año pasado, la mitad fue a parar a manos de ciudadanos venezolanos.

Por segundo año consecutivo, las personas provenientes de la República Bolivariana son las que más demandan la residencia uruguaya. Han destronado a los argentinos y brasileños, incluso a estas dos nacionalidades sumadas. Si no fuera por los venezolanos, Uruguay hubiese entregado menos residencias que el año anterior.

Cuando Venezuela se vio afectada por el colapso del precio del petróleo, el 18 de febrero de 1983, daba comienzo la oleada emigratoria del país caribeño. Aquel “viernes negro”, era la primera señal de que los problemas internos de la economía venezolana tendrían relación directa con el interés de la población por huir. Pero fue en la era chavista, y en especial tras la asunción de Nicolás Maduro, que el deseo de salir de fronteras se agravó y acabó con la fuga de una población similar a todos los habitantes de Uruguay.

“Llevo un mes en Uruguay y sí, vengo huyendo. Tuve que dejar a mis dos hijas de seis y siete años porque con mi último sueldo no pude comprar ni siquiera un remedio para mi hija. Fue el último sueldo del 10 de abril. Ese día miré a mi esposo y le dije que me iba”. El relato de Heise resume cómo la realidad golpea la vida cotidiana incluso más allá de la cuestiones político electorales. Así lo dejó en claro esta inmigrante reciente en un estudio de las investigadoras Silvia Facal y Belén Casal, ambas de la Universidad Católica del Uruguay.

La mezcla de hambre y falta de garantías civiles es el caldo de cultivo para que en Venezuela hoy reine la violencia. Según una reciente publicación de la BBC, de las 50 ciudades más violentas del mundo, cinco de ellas son venezolanas.

Tal vez por eso los venezolanos se preguntan tanto cómo es eso de vivir en Uruguay y no les sea tan importante el partido entre Peñarol y Nacional.

Trámites y servicios

Las claves para optar por el sur

“Cuando le dije a mi hijo de venirnos, me contesta: ‘No papá, ese país no porque no tiene playas’. Estaba confundiendo Uruguay con Paraguay”. La anécdota de Rafael, un venezolano que emigró a Uruguay el año pasado, deja en claro que este país del sur, encerrado entre Brasil y Argentina, no figuraba en la ruta migratoria de quienes huían del régimen de Nicolás Maduro. Al menos no lo estaba hasta 2013, año en que, lentamente, comienza a revertirse ese desconocimiento. ¿Por qué Uruguay? Según las investigadoras Silvia Facal y Belén Casal, de la Universidad Católica, “la facilidad para conseguir la residencia legal en el país, por tratarse de ciudadanos procedentes del espacio Mercosur, ha sido el principal motivo esgrimido por los venezolanos para migrar junto, en menor medida, al acceso a la salud universal, la educación gratuita y una mayor seguridad” que en la región. Pero la distancia, que hace que la inmensa mayoría deba venirse en avión, y el precio de vida hacen que Uruguay haya captado mayormente a una población joven, postuniversitaria, con estudios terciarios completos y que han pagado cerca de US$ 1.000 para migrar. Un estudio de Naciones Unidas había revelado que el 39% siguió la ruta para llegar a Uruguay guiada por otra persona que ya la había realizado y el 29% le hizo caso a lo que se comentaba en grupos de redes sociales. Y una vez aquí, el 60% piensa quedarse a vivir.

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