Señales para dos mitades en pugna: los resultados en clave de semáforo

Papeletas a favor del NO y del SÍ. Foto: Archivo El País

REFERÉNDUM

El referéndum trajo buenas noticias para el gobierno y también advertencias; la oposición perdió pero el FA reafirmó su convocatoria de la mano del Pit-Cnt, que se queda sin nada.

En color rojo

José Olivera en conferencia, sede del Pit-Cnt. Foto Estefanía Leal

Pit-Cnt: sindicatos pierden sus luchas 

Esta era la lucha del Pit-Cnt: la del sindicato de Ancap, la de los sindicatos de la educación y la de la mayoría de los dirigentes de la central. Con la LUC, los docentes perdieron sus asientos en los órganos desconcentrados (Primaria, Secundaria, UTU) y vieron limitada su participación a la chance de ser electos para dirigir el Codicen. Fancap, el sindicato de trabajadores del ente petrolero, se embanderó contra la LUC sobre todo por considerarla “privatizadora” de parte del mercado de los combustibles. Pero, además, el Pit-Cnt en su conjunto fue contra esta ley por su regulación del derecho de huelga, tildada de “antisindical” y “restrictiva”. Después del desgaste que le causó haberse puesto al hombro la campaña, la central sindical pierde con este resultado que le es adverso y que consagra lo que ellos consideran cambios negativos.

Andrés Lima. Foto: Estefanía Leal.

Intendentes con poco eco: Lima y Olivera

Los datos del escrutinio primario permiten concluir que, de los tres intendentes frenteamplistas, solo uno no logró la suficiente convocatoria para la opción que proclamaba. En la tierra de Andrés Lima el “SÍ” obtuvo 47,9% y la mayoría de los salteños eligieron el “NO” a la derogación. En un escenario en el que a los intendentes frenteamplistas se les reclamó participación en la campaña, tanto Yamandú Orsi en Canelones como Carolina Cosse en Montevideo pasaron la prueba, con 53,4% y 55,9% respectivamente. Del otro lado, el único intendente de la coalición cuyo departamento prefirió el “SÍ” fue el sanducero Nicolás Olivera, del Partido Nacional. En Paysandú, departamento de resultados electorales tradicionalmente reñidos al igual que Salto, este referéndum deja en una posición incómoda a su jefe comunal.

Persona que ingresa su voto en una urna. Foto: Estefanía Leal.

Votos anulados: enfrentamiento y apatía

La cantidad de uruguayos que anularon su voto, más de 81.000, constituye una señal de alerta para el sistema político. El voto nulo se llevó el 3,6% de los votos emitidos, prácticamente el doble de lo que suele haber en las instancias electorales en general. Esta cifra es la expresión más clara de la porción de ciudadanos que no se sintieron representados con ninguna de las dos opciones posibles, pero también fue resultado de una campaña por demás agresiva e ineficaz en argumentos para convencer a los indecisos de un lado u otro del péndulo, que hasta último momento representaron una incógnita. El alto porcentaje de anulados revela, también, que la discusión en torno a la LUC no concitó suficiente interés. Son votos que no pudo congregar el sistema político en general, y como tal es una mala señal.

En color amarillo

Hombre con una bandera del Frente Amplio. Foto: Leonardo Mainé.

Frente Amplio: sigue convocando

El Frente Amplio conserva casi intacta su convocatoria, a pesar de ejercer su rol de oposición en un gobierno de alta popularidad. Aunque no se involucró en la recolección de firmas, se subió a tiempo al tren del Pit-Cnt para capitalizar el logro de las 800.000 adhesiones, y utilizó el referéndum para poner a prueba su enorme maquinaria y comprobar que sigue fuerte. Con respecto al apoyo obtenido en el balotaje, ayer conquistó cerca de un punto porcentual más. Y si bien no prosperó el “SÍ”, muchos interpretan que el resultado tan ajustado es “una derrota con sabor a victoria”. En una elección en la que la asociación partidaria fue el factor principal de los uruguayos para decidir su voto, el Frente Amplio puede considerar que “casi la mitad” lo apoyará en 2024, por lo que el trecho para recuperar el gobierno no es largo.

Álvaro Delgado y Luis Lacalle Pou. Foto: Marcelo Bonjour

Lacalle Pou: resultado demasiado justo

El presidente puso su excepcional aprobación (superior al 50% tras dos años de gobierno) al servicio del “NO”. Luis Lacalle Pou se involucró en la campaña para este referéndum como ningún otro presidente lo había hecho antes, aduciendo su “derecho y obligación” de hacerlo. Y el resultado, si bien favorable, puede leerse como demasiado ajustado para la popularidad que ha cosechado. Algunos analistas sostienen, incluso, que si la gestión de la pandemia no hubiera sido bien valorada, el resultado de ayer posiblemente no habría sido el mismo. En ese sentido, el presidente no recibió el mensaje contundente que seguramente esperaba, sino el apoyo de los uruguayos que lo eligieron en 2019. Lacalle deberá demostrar ahora que sigue teniendo las riendas de un gobierno que pasó sin holgura un examen difícil.

Fernando Pereira. Foto: Estefanía Leal

Fernando Pereira: figura que crece

Cuando todavía era el presidente del Pit-Cnt y ni se planteaba la titularidad del Frente Amplio, Fernando Pereira sabía que para ganar necesitaba pescar votos a favor del “SÍ” entre los votantes de la coalición. Con los resultados a la vista, ese objetivo no se alcanzó más que en un puñado de votos. Sin embargo, hay otra lectura posible: Pereira logró llevar a todo el Frente Amplio de 2019 a la papeleta rosada, cuando hace solo algunas semanas las encuestas mostraban un escenario adverso. Pereira, como principal cara visible de la oposición, supo convocar a la militancia y fidelizarla en una causa que a priori no le atraía demasiado. Por esto y por cómo manejó la campaña -con gran compromiso, pero sin caer en bajezas ni en enfrentamientos excesivos-, Pereira se posiciona como precandidato hacia 2024.

En color verde

Luis Lacalle Pou con ministros. Foto: Darwin Borrelli

Gobierno de coalición: hay motivos

El gobierno es el gran ganador de ayer. Con el triunfo del “NO”, se mantienen las políticas de su ley madre y seguirá trabajando sin tener que procesar una marcha atrás que hubiera sido un golpe duro, difícil de superar a mitad del período y con importantes reformas aún pendientes. Así las cosas, la unión de partidos consagrada en el balotaje de 2019 se vuelve imprescindible para el presidente. La coalición se fortalece ante un resultado muy similar al de la última elección nacional. Queda claro que Lacalle necesita a sus socios, y sus socios conservan los motivos para seguir aliados al menos por un tiempo. Más tarde será momento de acentuar diferencias con la mira en 2024. La confirmación de que la mayoría de los uruguayos avala la LUC baja tensiones a la interna de la coalición, sobre todo con Cabildo Abierto.

Luis Alberto Heber. Foto: Marcelo Bonjour

Heber y la policía: siguen en su rumbo

Una victoria del “SÍ” habría impactado principalmente en materia de seguridad, donde el gobierno ha insistido sobre la importancia de la LUC. Luego de una campaña en la que las modificaciones a la legítima defensa, así como el aumento de penas para algunos delitos y un eventual uso excesivo de la fuerza policial fueron objeto de intensos debates y enfrentamientos entre dirigentes, la Policía conserva los instrumentos que le concedió esta ley. Así, según el gobierno, los uniformados se sienten más respaldados en su accionar, algo que han señalado como clave para lograr la disminución de los índices de inseguridad en general. El ministro Luis Alberto Heber tiene luz verde para continuar en la senda que viene trabajando. Para Lacalle, los policías fueron “injustamente utilizados” por el “SÍ” en estos días.

Grupos del Sí y del No. Foto: Belén Fourment.

Elección sin incidentes: paz y tolerancia

Por el nivel de agravios al que habían escalado en sus discusiones públicas previas varios dirigentes políticos -que, se sabe, en privado se reúnen amistosamente y dialogan y negocian sin problemas-, no habría sorprendido que hubiera enfrentamientos entre militantes del “SÍ” y del “NO”. De hecho, en el tramo final de la campaña la prédica belicosa de algunos políticos tuvo eco en militantes de distintos puntos del país, con situaciones y cruces violentos. Sin embargo, con una participación de más de dos millones y medio de personas, y con miles de delegados partidarios conviviendo en las más de 7.000 mesas habilitadas, al cierre de esta edición no se habían registrado incidentes. Esto fue destacado ayer por la dirigencia política, que ahora desea recuperar los intercambios pacíficos y cuidar la democracia.

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