Pedro Cateriano | exministro y autor de "El caso García"

"El pánico llevó a Alan García a tomar su decisión"

"No es santa palabra lo que diga García. Él cambia sus versiones. No hay persecusión política", dijo a El País.

Pedro Cateriano. Foto: Darwin Borrelli
Pedro Cateriano. Foto: Darwin Borrelli

—Los partidarios del expresidente Alan García, que está refugiado en la residencia del embajador uruguayo Carlos Barros en Lima, sostienen que en Perú hay persecución política aunque dicen que no se puede afirmar que haya una dictadura. ¿Qué dice a eso?

—Es falso que en Perú haya autoritarismo. No hay persecución política, no hay denuncias ante organismos internacionales de derechos humanos en ese sentido. Si bien no es una democracia perfecta, como pasa en América Latina, tampoco un exceso de un juez o un fiscal que pueda haber, equivale a un rompimiento del orden institucional ni a la persecución política. Los excesos se corrigen. Solo Alejandro Toledo y García alegan que hay persecución política. El expresidente Ollanta Humala mandó una carta a Uruguay diciendo que no hay persecución política. El expresidente Pedro Pablo Kuczynski se quedó en Perú y está colaborando con la Justicia.

—¿Por qué se refugió en la residencia del embajador Barros si pocas horas antes había mostrado voluntad de colaborar con la Justicia? ¿ Qué cambió?

—Yo creo que fue el pánico lo que lo llevó a tomar esta decisión. No está honrando su palabra.

—¿Cuáles son las principales acusaciones contra él?

—Por un lado está el tema del pago de la conferencia en San Pablo por parte de Odebrecht (empresa brasileña) en 2012. García no es un intelectual, no tiene fama de intelectual ni de estadista eficiente y honrado, pero dictaba conferencias. Está probado que el pago de la conferencia no lo hizo la Federación de Industrias de San Pablo sino que lo hizo Odebrecht (N. de R.: García alega que no podía saber que esos pagos venían de Odebrecht). Es algo absolutamente inaceptable. Cobró cerca de US$ 1 millón como conferencista y la mayoría fueron de empresas proveedoras del Estado, algo que está prohibido. Lo del cobro de la conferencia de Odebrecht no lo dicen los adversarios de García, sino que lo declaró en Brasil ante la Justicia el abogado Espínola que cobró de Odebrecht para hacer el pago a García (que recibió un depósito bancario que ha reconocido). Espínola dijo que el pago a través de él fue una simulación. No es santa palabra lo que diga García. Él cambia sus versiones. ¿Qué valor tiene su palabra?

—¿ Qué otra acusación hay?

—Se sabe que Odebrecht pagó US$ 20 millones a Alejandro Toledo (expresidente de Perú, hoy prófugo, quien también alega persecución política) por una carretera en el sur del país. Y se sabe que hubo un depósito de US$ 24 millones durante el gobierno de García de Odebrecht por la construcción del tren eléctrico de Lima. Lo descubrió la justicia brasileña y lo corroboraron ejecutivos bancarios de Andorra que ratifican que están ahí. Eso es objetivo. (N. de R.: el exviceministro de Transporte del segundo gobierno de Alan García, Jorge Cuba, ha procurado acogerse a un mecanismo similar al de la delación premiada por este tema y estaría dispuesto a declarar contra García).

—Eso no quiere decir que los haya cobrado García.

—No se lo han preguntado... Si no se lo preguntan, no tiene por qué decirlo. Lo que vale es lo que se dice ante un fiscal y un juez.

—Los apristas dicen que las prisiones preventivas de 36 meses son excesivas.

—Fujimoristas y apristas funcionan como aliados y controlan el Parlamento. Forzaron la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski. Festejaron la detención de Ollanta Humala. 36 meses es un plazo excesivo. Pero no modificaron la prisión preventiva cuando tuvieron mayoría. Y los jueces y fiscales que actúan dijeron que no tenían intención de aplicarle la prisión preventiva a García. Cuando ellos reciben de su propia medicina, alegan persecución política. Se han desprestigiado, la gente los rechaza y en las últimas elecciones no han ganado ni una alcaldía.

—¿Qué opina de que el expresidente Julio Sanguinetti haya recibido a la delegación aprista?

—Tiene derecho a recibir a todos. No es un funcionario público. Es un gesto caballeresco. Yo me reuní con él. Tengo una buena opinión de él. Respeto lo que dice. Lo hice profesor honorario en la Universidad de Lima.

—¿Usted se reunió con representantes del gobierno?

—No, solo con medios de comunicación.

—¿Qué cree que va a terminar decidiendo Uruguay?

—Confío en que Uruguay actuará de acuerdo a los compromisos internacionales que asumió de lucha contra la corrupción. La convención de Caracas de 1954 que regula el asilo es para perseguidos políticos. En Perú no hay un gobierno autoritario.

—Usted escribió un libro. "El caso García" que presenta en estos días en Montevideo que resume las investigaciones parlamentarias sobre escándalos en el primer gobierno de García, vinculado por ejemplo a la compra de aviones militares Mirage. ¿Hubo algo que quedase demostrado?

—Sus dos gobiernos quedaron manchados por la corrupción aunque tuvo una segunda oportunidad de hacer el bien. El ejecutivo italiano Sergio Siragusa dijo ante el fiscal Vittorio Paraggio que se le pagó un soborno de más de US$ 1 millón cuando se depositaron nuestras reservas en el banco Bank of Credit and Commerce International (BCCI, fundado en 1972 por el paquistaní Agha Hassan Abedi) de Panamá durante 1986 y 1987. US$ 200.000 se le pagaron en efectivo y US$ 800.000 en el Barclays Bank de la isla de Gran Caimán. Los delitos fueron luego declarados prescriptos por la Corte Suprema de Perú.

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