NEGOCIACIONES
Retomaron las negociaciones sobre cómo se reparten los 70 millones de dólares.
La reunión de ayer entre representantes de la Intendencia de Montevideo y de la oposición departamental inauguró la nueva etapa de negociaciones que tienen en el centro el préstamo del Bando Interamericano de Desarrollo (BID). Se trata de un total de US$ 70 millones para implementar un nuevo plan de limpieza y hacer, también, obras de saneamiento en la capital.
La historia es conocida: la oposición señaló en las últimas semanas que no prestaría sus votos en la Junta Departamental por no estar de acuerdo en la distribución interna de ese monto -que originalmente preveía que US$ 47,6 millones de ese dinero fuera para compra de bienes e insumos de limpieza y que US$ 22,4 millones se destinaran a saneamiento-, y que por eso era necesario solicitar una prórroga ante el BID, como ocurrió la semana pasada.
Del lado de la comuna el objetivo era no ceder en la composición interna del préstamo, y que debía bastar con la contrapartida ofrecida de US$ 12 millones de recursos propios de la intendencia que buscaban reforzar el rubro de saneamiento, como pedía la oposición, que rechazaba que la mayor parte se lo llevara el rubro de limpieza -para lo cual, entre otras cosas, se comprarían bienes que son fungibles, como camiones.
Con la prórroga de 70 días aprobada el viernes pasado en la Junta, ya en el primer encuentro de la mesa de trabajo estos temas volvieron a estar presentes. Específicamente, los representantes de la oposición remarcaron que en este nuevo plazo seguirán insistiendo con que la comuna otorgue más recursos propios para ampliar y reforzar el plan de saneamiento. Y además, según indicaron a El País participantes del encuentro, se trasladó a la comuna que también se asegure que los recursos propios que destine la IMM a saneamiento -que al momento son US$ 12 millones, pero que blancos y colorados aspiran a que sean más- no quede como responsabilidad de otras administraciones. Porque lo que se estima es que las demoras burocráticas normales de las obras superarán el período de la actual gestión y podrá quedar así para otras administraciones la ejecución de esta partida extra que ofreció Cosse en diciembre.
No será fácil que se destrabe este punto, pero en la coalición multicolor hay “expectativa” de que la comuna encuentre la forma. “La IMM recauda cerca de US$ 700 millones al año”, graficó una fuente de la oposición. “Pedimos que afinaran la creatividad para pensar de dónde extraer más recursos”, sostuvo otro de los participantes de la reunión.
En el encuentro también se abordaron otros temas. Por ejemplo, los barrios que podrán beneficiarse del préstamo.
Pero también se hizo referencia a cuestiones colaterales, como el acuerdo de mantener el buen clima de relacionamiento entre las partes, y no continuar con cruces de declaraciones en los medios, como fue la tónica hasta el momento.
De hecho, en una reunión mantenida el 11 de febrero pasado -poco antes de que se acordara votar la prórroga-, los ediles de un bando y otro terminaron a los gritos e insultos, precisamente por reclamos cruzados sobre acusaciones que se habían vertido en los medios de comunicación
Eso no quitó, no obstante, que ayer también hubiera un reclamo concreto hacia los representantes de la gestión de la intendenta Cosse por expresiones en la prensa de dirigentes frenteamplistas que molestaron a algunos ediles de la oposición.
El dilema de la elección de los barrios
La reunión de ayer comenzó con una exposición por parte de los representantes de la gestión frenteamplista sobre un primer análisis acerca de los barrios que, por razones logísticas y operativas, podrían ser los favorecidos por el préstamos del BID.
Entre otros criterios a tener en cuenta está la realidad de algunas zonas que ya tienen obras avanzadas o que, por ejemplo, el proceso de construcción implique realojar a vecinos mientras duran los trabajos. Todo esto puede inclinar la balanza a favor de uno u otro barrio. Por eso el compromiso ayer fue que los representantes estudien con sus respectivos partidos todas las posibilidades, y que no se filtre públicamente cuáles son los barrios candidatos a recibir la inversión, puesto que pueden generarse “falsas expectativas” en los vecinos.