POR LA PANDEMIA

Mujica, el cachetazo de su madre y el "duro dilema" del gobierno

"He querido entender humanamente el duro dilema que han tenido en el gobierno frente al cataclismo de la pandemia", indicó el expresidente y recordó una anécdota de su infancia.

José Mujica previo a su última sesión en el Senado. Foto: Mateo Vázquez
José Mujica. Foto: Mateo Vázquez | archivo El País.

Con el objetivo de explicar cuál es, a su entender, "el duro dilema que han tenido en el gobierno frente al cataclismo de la pandemia", el expresidente José Mujica recordó este jueves un episodio que vivió en su niñez junto a su madre.

​"Hace muchos muchos años, yo era un niño, tomaba con mi madre frecuentemente un ómnibus de Cutcsa de una línea hoy desaparecida, la 132. Un día había subido con mi madre, yo, niño, me había sentado y como era natural en los barrios humildes al poco rato el ómnibus se llenó hasta la plataforma. Resulta que entre los pasajeros apareció una señora notoriamente embarazada y yo, muy cómodo en mi asiento. Yo, niño, me hacía el distraído", relató en su espacio radial en la emisora M24.

El expresidente aseguró que recuerda "perfectamente" que su madre le dio "una sonora bofetada para que le diera el asiento a aquella señora que era portadora de una nueva vida". "¿Por qué estoy relatando esta anécdota? Porque he querido entender humanamente el duro dilema que han tenido en el gobierno frente al cataclismo de la pandemia", indicó.

"Porque las medidas restrictivas que en su momento aconsejaba la ciencia para disminuir el contagio, aquellas medidas de febrero, el blindar abril, obviamente no podían resultar simpáticas para un margen muy importante de mucha gente del país cansada de prohibiciones", expresó.

No hay duda, dijo Mujica, que de haber aplicado esas medidas era necesario acompañarlas "de sanciones severas o multas" y eso "iba a significar chocar fuertemente y ponerse en contra a un margen importante de opinión pública". 

"Pero no es sencillo para un gobierno enfrentarse a dilemas de esta naturaleza. Se optó por un camino, los resultados son indisimulables, están allí. Teóricamente, se puede pensar que costó demasiado, sobre todo en decesos, pero no pensamos que fue una cuestión de mala fe. Yo no considero la exageración que se ha dicho de denuncias internacionales y cuestiones por el estilo, porque si estuviéramos en condiciones de eso estaríamos en condiciones de ser una sociedad tan libertaria que no necesitaríamos gobierno", expresó. 

Para el expresidente  lo que hubo fue "una defensa de tratar de no chocar" y por lo tanto "subjetivamente fue más cómodo y toda la esperanza se puso en las vacunas", pero "no podían hacer el milagro rápidamente", para eso se necesitaban "medidas más severas".

"No existió eso que tuvo mi madre que me castigó delante de la gente para darme una lección. Me dolió mucho, pero vaya que aprendí. Es duro tener el coraje y pagar el costo de hacer llorar a quien quieres", finalizó.

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