LA RECTA FINAL

Juan Sartori deja la confrontación y habla de unidad en el cierre de su campaña

El precandidato nacionalista recordó a Wilson, Herrera, Aparicio y Leandro Gómez

Juan Sartori en el cierre de su campaña electoral. Foto: Leonardo Mainé
Juan Sartori le habló a sus seguidores en el acto de cierre de una campaña distinta y muy polémica. Foto: Leonardo Mainé

La estridente música del grupo de cumbia Olvidate! se escuchaba fuerte este domingo a eso de las tres de las tarde, afuera de una enorme carpa blanca donde el precandidato nacionalista Juan Sartori haría el acto de cierre de su campaña rumbo a este 30 de junio.

Allí, en el camino de acceso al Faro de Punta Carretas, el ambiente era bien distinto al de un típico acto del Partido Nacional. Mariana y Milton, dos exvotantes frenteamplistas de Sayago, esperaban tranquilos. “Dejo atrás 44 años de militancia, estoy muy disconforme”, contó a El País el hombre, un viejo votante del Espacio 609. “Yo lo sigo a él”, dijo la mujer y se presentó como “supervisora” en la estructura del millonario empresario. “Él” es Sartori.

Más allá llegaba una pareja junto a una agrupación de Peñarol. Pasaron al lado del vendedor de cornetas a cien pesos, de los carritos de chorizos, hamburguesas y chivitos. “Venimos porque Sartori da trabajo, mucha gente que lo sigue ya consiguió”, contaron ellos y se negaron a dar sus nombres.

Carlos y Stella caminaban con sus dos hijos rumbo a la carpa y a un enorme cartel que decía “Cuento contigo”, uno de los eslóganes del candidato. Ellos también votaban al Espacio 609 pero decidieron que es tiempo de cambiar. “Sartori podría vivir en Suiza, pero está acá”, dijo ella.

Las historias, elegidas al azar, se repetían ayer. Claudia y Juan -también exfrenteamplistas- viven en el Cerro, trabajan para Sartori haciendo encuestas y dicen que lo van a votar. Cristian y su familia llegaron desde Progreso: él era “un fiel votante de la 1001” del Partido Comunista y contó que ahora apuesta a Sartori, aunque sea “una incógnita”.

Todos ellos representan a al menos parte de los votantes de Sartori: son exfrenteamplistas -y sobre todo del Espacio 609- de la periferia de Montevideo. Un nicho absolutamente nuevo para el Partido Nacional. Como dijo hace unos días el encuestador Alain Mizrahi del Grupo Radar en una entrevista en el programa No toquen nada de FM Del Sol: cerca de una cuarta parte de sus posibles votantes son exfrenteamplistas a los que definió como “los huérfanos del Pepe” (por el expresidente José Mujica).

Juan Sartori en el cierre de su campaña electoral. Foto: Leonardo Mainé
Con su esposa y los pequeños Sasha y Giulia.. Foto: Leonardo Mainé

En la vuelta también estaban José, Paulo, Walter y Gustavo, cuatro peones rurales que llegaron desde Young en un ómnibus con más de 40 personas. Entre ellos solo uno es exvotante de Mujica. También había un grupo de muchachos tocando el tambor: eran integrantes de la Iglesia Misión Vida para las Naciones del pastor Jorge Márquez. “Somos la gente de (Álvaro) Dastugue”, contó uno, de Las Piedras. Y agregó, convencido: “A Sartori lo vemos como un diferente”.

El acto de cierre se dio en un momento particular: en muy pocos meses Sartori logró consolidarse como segundo en la intención de voto en el Partido Nacional según las encuestas, e incluso como una amenaza para el favorito, Luis Lacalle Pou. Pero esta también fue una campaña en la que sus rivales en la interna nacionalista lo acusaron de estar a cargo de una “campaña sucia” en redes sociales y otros lo cuestionaron por la tarjeta Medicfarma con la que promete entregar gratis medicamentos a jubilados y pensionistas. De ese tema, de la polémica tarjeta, casi no habló ayer.

Enfrentado con el resto del Partido Nacional, Sartori bajó el tono confrontativo e incluso tendió puentes con los demás candidatos. El discurso fue seguido en el lugar por la presidenta del Directorio, Beatriz Argimón (ver nota aparte).

Un breve concierto de “El Reja” terminó de calentar el ambiente. De traje y sin corbata, después que el coro Aparcanto entonara el himno nacional, Sartori apareció solo en el medio del escenario con una enorme pantalla detrás, donde fueron pasando gráficos con algunas de las frases distintivas de su campaña, como “Sí se puede” o “100.000 empleos”.

El grito de “¡Uruguay, Uruguay!”, luego mutó a “¡presidente, presidente!”. Con esa sonrisa imborrable que lo ha caracterizado, el millonario empresario aseguró que está “a punto de ganar el gobierno”. Después se sacó el saco (“qué calor que hace”, comentó) y preguntó: “¿Quién es este Juan Sartori que viene a perturbar los planes preconcebidos de la política tradicional?”. Dijo que no caerá en “la tentación de la pelea chiquita”, a pesar “de las críticas, a pesar de los ataques, muy a pesar de las viejas concepciones de la política”.

Luego vino el mensaje conciliador. “Conmigo la unidad del Partido Nacional será una prioridad”, afirmó. Aseguró que gobernará “con espíritu de servicio público” y que eso “exige pasar la página de los enfrentamientos” internos. “Qué lindo es ser blanco”, dijo Sartori. Atrás en la pantalla se leía bien grande: “Partido Nacional”.

Después hubo menciones a los máximos caudillos nacionalistas. Contó un mensaje que le dio en una servilleta “don Mauro”, un seguidor de Canelones: “Decían que era imposible y Leandro Gómez les enseñó lo que es el coraje. Decían que no había plata y Aparicio puso los títulos de sus estancias sobre la mesa. Decían que era imposible y Herrera peleó y peleó hasta que reunió a todos y ganamos. Decían que no se iban más y Wilson entregó su vida para retornar a la democracia”.

A Sartori lo han criticado por haber contratado como asesor al venezolano Juan José Rendón, a quien algunos llaman “el rey de la propaganda negra”. El empresario pareció referirse a ese tema, cuando afirmó: “Esta campaña no se la debemos a nadie, esta campaña es de todos nosotros. Los únicos aportantes son ustedes, los uruguayos”. Casi al final, afirmó: “Queremos, sabemos y podemos hacerlo realidad”. Esa frase la ha repetido varias veces y recuerda a una famosa de Jorge Pacheco Areco: “Sabemos cómo hacerlo y podemos volver a hacerlo”.

Sartori cerró con un mensaje dirigido a esos que no son los tradicionales votantes blancos, a esos “huérfanos” de Mujica: “No importa de qué partido sean, o de donde vengan. Con ser uruguayos basta y sobra”.

Mañana arranca “la caravana de la victoria”

Cuando Juan Sartori terminó de hablar, tras más de media hora de discurso, apareció en el escenario su esposa, la rusa Ekaterina Rybolovleva, con los dos pequeños, Giulia y Sasha. Después vinieron los dirigentes que lo apoyan, Verónica Alonso en primer lugar. La campaña de Sartori terminará con una intensa gira de tres días por todos los departamentos, a la que bautizó “la caravana de la victoria”. Ese mismo nombre utilizó décadas atrás Luis Alberto de Herrera. La gira tendrá 2.395 kilómetros.

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