¿QUÉ SORPRESAS PUEDEN DARSE?

El escenario más incierto en 20 años de elecciones internas

En el último tramo de la recta final, ¿qué sorpresas pueden darse en cada uno de los partidos? ¿Hay chance de que gane Sartori? ¿Andrade es capaz de arrebatarle el segundo lugar a Cosse? ¿Puede pronosticarse un ganador colorado? Los analistas coinciden en que las tres internas están abiertas.

Listas de partidos para las elecciones internas. Foto: Francisco Flores
Listas de partidos para las elecciones internas. Foto: Francisco Flores

Esta es, sin exageraciones, la campaña con mayor incertidumbre que ha existido en la breve historia de las internas uruguayas. Por supuesto que ha habido varias con dudas hasta último momento y finales de infarto, pero los analistas coinciden en que nunca se había llegado a esta instancia con los tres partidos principales en estado de primarias “abiertas”. Hay favoritos, pero no hay ganadores seguros. Hay probables segundos lugares, pero las sorpresas son muy posibles porque las encuestas no han dado garantías para nadie. Incluso dentro del Frente Amplio, las primarias están abiertas a juicio de las consultoras. Para dar una competencia por ganada se requieren entre 25 y 30 puntos de diferencia, advierten algunos, porque en las internas las adhesiones son volátiles, y los cambios de preferencia son más sencillos que en una elección nacional. El aprendizaje generalizado en ese sentido parece ser la máxima cautela posible y la reiteración de que el escenario perfectamente puede modificarse.

La semana entrante llegarán los datos de Factum, Opción, Radar y Equipos. Hasta el jueves habrá cifras nuevas. Además, el martes habrá un segundo y último debate, esta vez entre la frenteamplista Carolina Cosse y el nacionalista Jorge Larrañaga. Entre los analistas, si bien hay consenso en que el contraste de ideas aporta, y ayuda a quienes lo hacen en términos de visibilidad, también hay quienes matizan su relevancia en términos de alcance. Como sea, después de 25 años sin ellos, los debates configuran una novedad. Y se hacen entre exponentes de distintos partidos, lo cual según los especialistas refuerza la idea de que el elector puede decidir votar en cualquier interna, con un menú amplio de opciones.

Partido Nacional
Líder claro, pero con la tendencia en contra
Partido Nacional. Foto: Francisco Flores

Todas las encuestadoras coinciden: Luis Lacalle Pou será el candidato a la presidencia por el Partido Nacional. Sin embargo, los sondeos también muestran que el líder blanco cae, que Jorge Larrañaga se ha alejado del segundo lugar, y que este es ocupado por Juan Sartori que, pese a la lluvia de críticas que suele recibir del resto de los blancos -o, en parte, gracias a ellas-, no deja de crecer.

El sistema político “no ha sabido cómo reaccionar” a la irrupción de Sartori, advierte el director de Factum, Eduardo Bot-tinelli. “Se ha convertido prácticamente en el centro de la campaña por expresar una forma nueva de hacer política, ser complemente un outsider, provenir del mundo empresarial y tener poca trayectoria personal en el país”, dice Bottinelli.

Alain Mizrahi, de Radar, advierte que con Sartori “apareció un contrincante nuevo, con armas que los demás no conocían”. En el mismo sentido se expresa el politólogo Luis Costa Bonino, que ve al joven empresario como “un factor inesperado, que ha cambiado las reglas de juego, generando un golpe a las prácticas aceptadas por nuestra cultura política”.

Era una interna que “parecía muy definida a priori el año pasado”, con Lacalle Pou liderando y Larrañaga desafiando, “aparece este nuevo líder que cambia la forma de hacer campaña, que invierte bastante dinero y recursos humanos en hacerse conocer y en construir un aparato que no tenía, compitiendo con aparatos ya experimentados”, destaca la directora de Cifra, Mariana Pomiés.

El politólogo Adolfo Garcé fue muy duro con el empresario días atrás en Todo Pasa, de Océano FM: “Sartori es la gran novedad. Es muy poco frecuente, por no decir inédito, el recurso a la demagogia sin atenuantes. Es espectacular y preocupante lo que está pasando. Y Sartori, lejos de recoger las críticas y hacerse cargo de lo que desde dentro y fuera del sistema político se le ha dicho, no hace más que pisar el acelerador de la demagogia a fondo. Y la calidad de la política sufre, y sufre el Partido Nacional”.

A una semana de la elección, si bien una remontada final de Sartori sería una sorpresa absoluta, ninguno se anima a decir que el empresario no pueda, finalmente, convertirse en ganador. Las encuestadoras han aprendido la bondad de la cautela, y con unos 15 puntos de diferencia, no lo descartan. Dice Rafael Porzecanski, de Opción: “Alguna probabilidad tiene. Cuánta, no lo puedo decir. Hay que mirar la ventaja y la tendencia. La ventaja es considerable a favor de Lacalle, pero la tendencia es a favor de Sartori”.

Al mismo tiempo, los analistas advierten que el crecimiento del candidato puede cambiar los comportamientos de personas que no pensaban ir a votar o que iban a hacerlo pero por otro candidato. “Es difícil que Lacalle Pou pierda, pero también era impensable que en la elección pasada él le ganara a Larrañaga por ocho puntos. Con este antecedente, el crecimiento de Sartori puede traer consecuencias: ante la posibilidad de que el empresario gane, ¿cuántas personas pueden ir a votar a Lacalle Pou a pesar de ser wilsonistas?”, se pregunta Mizrahi. Costa Bonino cree que sería sorprendente que Sartori sacara más del 30% de los votos, pero agrega que también sería raro que sacara mucho menos del 30%.

Para Porzecanski, con Sartori la interna adquiere “un rasgo áspero” que es tradicional en la interna blanca, pero que supera la rispidez de las anteriores y a su juicio se parece a la de 1999. “Se critica a Sartori por ser una especie de extranjero en el partido, y Sartori se defiende afirmando que el partido es de todos. Se ha terminado dando un todos contra Sartori”.

En ese sentido, Costa Bonino es el más drástico. El politólogo, que trabaja sobre todo en el exterior, define la campaña de Sartori como “sucia” y plantea: “Los ataques que su campaña ha hecho al Partido Nacional han derivado en la movilización de su militancia, generando unidad de los demás candidatos en oposición a él. El desconocimiento de la sensibilidad local le ha llevado a muchos errores de campaña. Sería bueno medir el resultado de su campaña negativa, porque no cabe duda que ha sido mala para él”.

Para Costa Bonino es “un proyecto exógeno, proveniente del Frente Amplio”, precisamente de José Mujica. Por eso sospecha que habrá un importante voto extrapartidario, “proveniente de manera prioritaria desde el MPP”, a favor de Sartori.

Juan Sartori, precandidato presidencial por el Partido Nacional. Foto: Gerardo Pérez
¿Y si ganara Sartori?

Enrique Antía ha sido el más claro en declarar en varias oportunidades que en caso de que Sartori dé el batacazo y gane la interna, todos sus rivales se unirán en la convención nacional y elegirán entre ellos a otro candidato. Esto siempre y cuando Sartori no logré más del 50% de los votos, algo que parece verdaderamente improbable. Jorge Larrañaga, en tanto, ha dicho que “el que gana, gana”, pero esto fue antes de que las encuestas lo colocaran por debajo de Sartori. Como fuera, si hay algo en que coinciden los analistas es en que las negociaciones de los blancos serán conflictivas. Por fuera del partido, el colorado Ernesto Talvi ha dicho que si él gana y el candidato blanco es Sartori, no está dispuesto a acordar con él un gobierno de coalición. “Lo que vemos es que un escenario con Sartori candidato del Partido Nacional favorece al Partido Colorado y a Cabildo Abierto”, señala Alain Mizrahi, de Radar. Para Adolfo Garcé, las consecuencias de un triunfo de Sartori “son incalculables”: “Con Sartori de candidato, ¿la oposición derrota al gobierno en octubre? No”, auguró.

Frente Amplio
Un favorito estable con la mira en la vice
Los cuatro precandidatos se reunieron en el acto aniversario del Frente Amplio. Foto: Darwin Borrelli

Sería extraño que Daniel Martínez no se convirtiera en el candidato a la presidencia por el Frente Amplio. Todos los sondeos lo han mostrado, hasta ahora, con una distancia de aproximadamente 20 puntos respecto a Carolina Cosse. La sorpresa en esta interna podría ser una mejor votación de Óscar Andrade, ya que los analistas le ven suficiente potencial como para crecer y arrebatarle a ella ese segundo puesto sobre la hora.

“Es posible que Andrade pueda votar mejor, porque tiene un aparato político muy importante para un día de elecciones voluntarias; además, el debate con el colorado Ernesto Talvi seguramente le haya jugado a favor en términos de visibilidad”, señala Eduardo Bottinelli, de Factum. Ahora, es posible que Cosse saque rédito del debate que tendrá el martes con el nacionalista Jorge Larrañaga.

Para el politólogo Luis Costa Bonino, a diferencia de los otros partidos, el Frente Amplio es “una organización política menos dependiente de sus candidatos”. Plantea: “El problema esencial es que ninguno de los precandidatos puede aspirar hoy a incorporar votos por fuera del Frente Amplio, como lo hizo alguna vez de manera muy notable José Mujica. El mayor desafío, y la tarea más importante que tienen por delante los precandidatos frenteamplistas, es seducir y convencer a su propio electorado. Esta tarea, al día de hoy, quien mejor la ha hecho es Andrade”.

Esta es, para el Frente, la primera elección sin sus líderes tradicionales, nota Mariana Pomiés, de Cifra. Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori tenían un “arrastre popular y un carisma” que les permitían movilizar al electorado. “Estos son liderazgos nuevos y hay que ver si logran afianzarse”, dice Pomiés.

Por otro lado, lo afecta “un clima desfavorable hacia la gestión del gobierno”, agrega la directora de Cifra. “El Frente viene perdiendo intención de voto sistemáticamente rumbo a octubre, y eso es un problema también para el partido porque la interna tiene mucho que ver con la motivación. La disconformidad se da no solo en aquellos que han decidido no votar al Frente y se fueron. También están descontentos muchos frentistas que evalúan con preocupación la gestión del gobierno, y eso desmotiva”.

Además de la renovación absoluta, Rafael Porzecanski, de Opción, señala como novedad la presencia de cuatro precandidatos en la interna frenteamplista. En las anteriores hubo dos o tres en pugna.

Y esta es, según Porzecanski, la menos ríspida de las competencias internas que ha tenido el partido. “Realmente ha sido de guante blanco. Puede que se haya hecho un esfuerzo especial por no polarizar de cara a octubre, no lo sé”.

Pomiés entiende que la decisión de no exhibir diferencias entre los precandidatos es acertada si se mira el futuro, pero les genera un desafío: “tienen que lograr que la gente vote sin que lo que los motive sea el enfrentamiento entre las partes”.

Bottinelli también le ve un costado negativo a la unidad: “Lo que pasa con el Frente Amplio es que es posible que no se hayan visto verdaderas diferencias entre las distintas candidaturas. Esto se dio así por la baja exposición mediática que han tenido y porque han hecho campaña en un marco de pocas propuestas renovadoras o atractivas, o poco disruptivas”.

Una ventaja que tiene el Frente Amplio para el día después de la elección -y esto es algo en que coinciden todos-, es que aunque haya discusión en torno a cómo se resuelve la fórmula, no parece que este vaya a ser un gran problema a la hora de ponerse de acuerdo, más si se compara con lo que se espera en el Partido Nacional. Los cuatro precandidatos se han manifestado afines a una fórmula paritaria.

Partido Colorado
La novedad y la sorpresa en un duelo abierto
Partido Colorado. Foto: Fernando Poznetto

Ernesto Talvi es la novedad de la interna colorada pero no es la sorpresa. Su lanzamiento a la política fue largamente anunciado y configura la renovación dentro de un partido que necesitaba crecer. Y Julio María Sanguinetti no es la novedad, pero sí la sorpresa. Con 83 años aceptó el desafío y se animó a dar pelea.

Esta combinación de sorpresa y novedad -idea planteada por Rafael Pozecanski, de Opción- le permitió al Partido Colorado fortalecerse. Los analistas observan que tanto la vuelta de Sanguinetti como la irrupción de Talvi han servido para dinamizarlo luego de la última elección, en la que la fuerza obtuvo apenas el 12,9%, y tras la decisión del senador Pedro Bordaberry de alejarse de la política.

El duelo que se llevó a cabo entre sorpresa y novedad desde marzo se consideró ganado por el dos veces expresidente hasta hace muy poco. Talvi fue acortando la distancia y logró colocarse muy cerca de Sanguinetti, al punto que hoy dos consultoras, Radar y Cifra, le auguran un triunfo, y Opción pronostica un empate técnico. En todos los casos, la diferencia entre ellos está comprendida en el margen de error, por lo que la campaña concluye con final verdaderamente incierto.

“Sanguinetti generó un movimiento importante en términos de opinión pública e intención de voto. También provocó un gran movimiento en dirigencias nacionales y departamentales del Partido Colorado. Además, su aparición cubre un espacio vacío dejado por la renovación en casi todos los partidos”, señala el director de Factum, Eduardo Bottinelli, en referencia a la “vieja guardia” formada por Tabaré Vázquez, José Mujica, Danilo Astori y Luis Alberto Lacalle Herrera.

Y agrega Bottinelli: “Conjuntamente con esta aparición de Sanguinetti surge desde una perspectiva distinta la candidatura de Talvi, que expresa prácticamente lo opuesto al expresidente: forma una corriente nueva con una perspectiva fundacional distinta y expresando la renovación política del partido”.

El politólogo Luis Costa Bonino advierte que “en una elección que adolecía de falta de liderazgos, Sanguinetti irrumpe con toda su capacidad de líder y con un conocimiento inigualable de la política”. En cuanto a Talvi, “aporta novedad y propuesta, con solidez intelectual y programática”.

Desde Cifra, con los números frescos mostrando a Talvi con una pequeña ventaja sobre Sanguinetti, Mariana Pomiés sostiene que el partido ha logrado “un atractivo para distintos públicos”. Destaca que desde que Sanguinetti largó, “la intención de voto hacia el partido creció notoriamente”: “Fue una inyección de energía para los votantes”, dice. A su vez, Pomiés observa que Talvi fue afianzán-dose como el “candidato de la renovación”. En ese sentido, en los últimos meses logró hacerse conocer y capitali- zar ese conocimiento en intención de voto. “Los líderes han convivido muy bien y han buscado la concordia, que es acertado dados los problemas que tenía el partido”, dice.

Para el día después de las elecciones primarias, en el Partido Colorado es donde se esperan menos sorpresas. Porque más allá de que no está claro quién ganará, lo que sí se sabe es que, sin importar el orden, Sanguinetti-Talvi, o Talvi-Sanguinetti, ellos conformarán la fórmula presidencial de los colorados.

Lo inesperado en esta interna lo podría aportar José Amorín Batlle, que muy probablemente saldrá tercero, pero quizá con más puntos de lo anunciado debido al aparato militante que tiene en el interior y que es difícil de medir. En esto coinciden Radar y Opción.

La encuestadora “Monitor” y sus falsas premisas

¿Le puedo hacer una encuesta para Monitor? -pregunta una joven que va acompañada de otra. Ambas tienen colgados en sus cuellos una acreditación que dice: “Encuestadora Monitor”. Una rápida búsqueda en Google alcanza para reafirmar que tal empresa no existe, algo que uno puede ya sospechar con las consultas del sondeo. Más que preguntar, lo que las jóvenes hacen es lanzar enunciados contra el precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou, al tiempo que resaltan algunas propuestas de sus rivales, como los 100.000 puestos de trabajo que prometió Juan Sartori, o el plebiscito para “Vivir sin miedo” de Jorge Larrañaga -que cuenta ahora con el apoyo de Sartori.

Esto pasó el viernes pasado en pleno centro de Montevideo. “Algunos analistas -comienza una de las encuestadoras, que lee a toda velocidad- advierten que la propuesta económica del precandidato Luis Lacalle Pou, basada justamente en medidas de ahorro extremo, cuando se han aplicado en otros países han agravado el desempleo y el costo de la vida. En su opinión: ¿este tipo de medidas de shock resolverán el problema de Uruguay?”. No se sabe a qué analistas se refiere, ni de cuál problema de Uruguay habla. Pero no hay espacios para repreguntas del encuestado, solo se puede responder “sí” o “no”.

Todas las consultas parten de premisas del estilo. Otro ejemplo: “Cuando los asesores de Lacalle Pou explicaron en qué consistía su propuesta económica, con la que buscan aumentar el presupuesto del gobierno, se supo que la idea es despedir a 25 mil empleados públicos, congelar salarios y ajustar impuestos. Si de usted dependiera, ¿aplicaría medidas de shock que son un riesgo para el país, o buscaría alternativas para salir de la crisis y generar empleo?”. Las respuestas posibles son: “sí, buscaría nuevas alternativas” y “no, no buscaría nuevas alternativas”. Lacalle nunca anunció nada semejante y ha sido enfático en que no piensa subir impuestos; sin embargo, “Monitor” lo difunde como un hecho.

Después pregunta al encuestado qué piensa de que Lacalle no haya acompañado la campaña “Vivir sin miedo”, y si sabe que Juan Sartori y Enrique Antía sí la han apoyado. Luego advierte que la elección blanca está polarizada “entre Lacalle Pou y el empresario Juan Sartori”, y pregunta cuál de las tres propuestas le parece más interesante: “Vivir sin miedo”, crear 100.000 empleos, o generar políticas de shock.

¿A quién pertenece la encuestadora Monitor? Ante esa pregunta, las jóvenes se convierten en hermanas siamesas y dan la respuesta al unísono: “No sabemos y no sabemos quién la pidió”. No es el primer caso de sondeo direccionado del que se tiene novedad en esta campaña electoral. Días atrás circuló el audio de un supuesto sondeo de la “Fundación Latinoamericana para la Promoción de la Democracia” -también inexistente-, en el que el encuestador le pregunta a una mujer si sabe que Lacalle Pou es un “drogadicto” y que está “desesperado por las encuestas”, entre otras cosas.

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