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VENIA

Intenso debate en el Senado sobre qué gobierno designó más embajadores "políticos"

La designación del nuevo representante ante Grecia abrió un debate sobre las designaciones en el Servicio Exterior

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Palacio Santos, sede de la Cancillería. Foto: Archivo El País
Interior del Palacio Santos, sede de Cancillería.
Foto: Archivo El País.

El Senado se enfrascó este miércoles en una intensa discusión, generada por el pedido de venia para el nombramiento de un embajador, que generó un debate sobre la vieja costumbre de designar a personas de confianza política en el Servicio Exterior.

La cámara debía considerar el proyecto para que José Luis Pombo se convierta oficialmente en el nuevo representante diplomático ante Grecia. En estos casos, la venia es solicitada por el Poder Ejecutivo y respaldada sin más trámite por el oficialismo de turno.

A poco de comenzar la discusión del tema, el senador Daniel Caggiani (MPP) anunció que el Frente Amplio no acompañaría la designación. El legislador argumentó que el proyecto no pasó por la Comisión de Asuntos Internacionales -como es habitual- dado el "apuro" que el gobierno tenía en resolver el asunto. Pero la razón de fondo era otra.

"No vamos a acompañar una nueva designación política", expresó Caggiani en referencia al nombramiento de Pombo, para luego aludir directamente al actual oficialismo. "Quienes nos criticaban antes han realizado más de 16 designaciones políticas" aseguró el senador frenteamplista, que dijo estar preocupado por el "aumento en las contrataciones directas" en Cancillería.

En esa lista, a la que accedió El País, figuran los casos de nombramientos "políticos" durante el actual gobierno. Allí están los de Daniel Rognoni, Carlos Enciso, José Ramiro Reyes y José Luis Curbelo en Argentina, Washington Abdala en la Organización de Estados Americanos (OEA), Andrés Augusto Durán en Estados Unidos, Luis Hierro López en Perú y Guzmán Carriquiry en la Santa Sede. También los de Fanny Trylesinski en el consulado de Valencia o Martha Echarte en el de San Pablo, y el más reciente: el de Eber Da Rosa como nuevo embajador ante Venezuela.

Caggiani objetó que estas desginaciones "taponan" las posibilidades de crecimiento de 335 funcionarios de carrera del Servicio Exterior que -junto al cierre de varias embajadas por recortes presupuestales- se ven imposibitados de acceder a un destino fuera del país.

El planteo sobre Pombo fue definido por su colega colorado Germán Coutinho como una buena oportunidad para debatir sobre las designaciones de este tipo que se sucedieron en gobiernos anteriores. Oportunidad que fue recogida por la nacionalista Graciela Bianchi, que cuestionó que se pretenda dictar "cátedras de ética" a la coalición sobre este tema.

Sin nombrarlos, la senadora aludió a algunos casos "notorios" y hasta "risibles", como el de la designación de una funcionaria al frente de la Embajada en China durante el gobierno pasado que "ni siquiera sabía hablar inglés". Se refería a Rosario Portell, designada allí por el gobierno de José Mujica, cesada por el de Tabaré Vázquez y finalmente enviada a Vietnamdurante ese período, a pedido de la entonces senadora Lucía Topolansky.

La senadora nacionalista también mencionó el caso del consulado uruguayo en Buenos Aires durante la Administración Mujica, al que comparó con un "comité de base". En su opinión, el listado de designaciones políticas del Frente Amplio en este tipo de cargos es "mayor" que lo que lleva hasta el momento la actual gestión.

Para Bianchi, con todo, se trata de "discusiones menores", si se tiene en cuenta que "todos estamos de acuerdo" en que cada gobierno debe tener la posibilidad de designar gente de su confianza.

Su colega Gustavo Penadés apuntó por su parte que, durante los gobiernos de la actual oposición, se aumentó a 20 el tope de embajadores políticos que se pueden designar. El legislador recordó allí el caso del "embajador plenipotenciario sin destino", Julio Baráibar, una "excelente persona" que fue designado en ese puesto por el gobierno de Mujica luego de haber sido ministro de Trabajo.

Penadés reivindicó la carera de Pombo como una persona con una de las "mayores trayectorias de la historia reciente": ingresó a Cancillería en 1972 y pasó por varios destinos, Sudáfrica, San Francisco, Naciones Unidas, Honduras, Brasilia y Grecia, donde ya estuvo entre 1992 y 1998. También Israel, donde 1.500 residentes uruguayos en ese país firmaron una carta en la que pedía que se "extendiera su permanencia".

Al respecto, Caggiani apuntó un matiz: Pombo se retiró hace una década del Servicio Exterior por lo que, técnicamente, su actual designación es política. En cambio, apuntó el senador frenteamplista, , su última labor vinculada al tema es haber sido cónsul honorario de Chipre en Montevideo. Un cargo que, según se establece en su currículum, aún ocupa. Caggiani precisó que es legalmente incompatible representar a otro Estado ante Uruguay y, al mismo, ser designado embajador uruguayo en otra nación.

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