LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

El cuco

La izquierda sabe que está en problemas. Advierte que ya no enamora como antes. Que sus candidatos no seducen.

Que hay mucha gente enojada. Que unos cuantos frenteamplistas lucen desencantados. Y que muchos, que no siendo frenteamplistas prestaron su voto a la coalición en las últimas tres elecciones, hoy se muestran proclives a no repetir el plato.

La economía, para colmo, no contribuye al optimismo. El Frente Amplio ya no es la esperanza para sacar al país de una crisis, como en 2004, ni tampoco quien puede exhibir resultados económicos que hay que preservar, como en 2009 y 2014. El modelo cruje, con un país que no crece y no capta inversiones, y en el que las empresas cierran o se achican, y el empleo escasea.

Hay olor a cambio. Y ante el riesgo de perder el poder, la izquierda hace lo que tantas veces criticó en el pasado. Agita cucos. Que si gana la oposición, va a haber ajuste. Que si no gana el Frente Amplio, hay quienes van a perder la asistencia que hoy reciben del Estado. Que los blancos son esto y que los colorados son aquello. Que si no ganan ellos, los progresistas, pobre país. Y pobres uruguayos.

Pero, ¿es el ajuste el cuco al que hay que temer? ¿O deberíamos tenerle más miedo a que el que el próximo gobierno no haga lo que está claro que hay que hacer?

¿No deberíamos temerle a seguir gastando sin freno, como ha venido haciendo el Frente Amplio en el gobierno? ¿No deberíamos tener miedo a que con un déficit fiscal tan alto como el que tenemos, y que no hace sino subir y subir, el país termine perdiendo el grado inversor de su economía?

¿Saben los uruguayos que si eso pasa todos vamos a pagar las consecuencias y por mucho tiempo?¿Quién será el cuco? ¿El que venga a ordenar lo que imperiosamente debe ordenarse o el irresponsable, si es que existe, que piense que un país puede seguir repartiendo sin parar el dinero que no tiene, aumentando y aumentando su deuda, sin que nada malo le suceda a sus habitantes por ello?

El país necesita a alguien serio, sea quien sea, que les hable claro a los uruguayos. Que ajuste lo que debe ser ajustado. Que ordene las cuentas públicas. Que controle cada peso que gaste el Estado, para que ese dinero -que es de todos- se use de manera justa y eficiente. Que asista a quienes necesitan el apoyo del Estado, pero que, a la vez, les haga entender que quien recibe una asistencia debe dar una contrapartida a la sociedad que le tiende una mano. Que no tenga temor de ejercer la autoridad.

El país necesita a alguien que haga lo que hay que hacer. Aunque algunos lo miren como un cuco.

Alguien serio debería decirles que la fiesta terminó hace rato. Que nos gastamos todo lo que nos entró en los años de bonanza y que, cuando se complicó la economía, seguimos repartiendo el dinero que no había. Y que esta fiesta, que le permitió a la izquierda mantenerse en el poder y tener a los amigos y socios contentos, la vamos a tener que pagar a todos. Y muy pronto. Algunos, los que ya no tienen trabajo, ya la están pagando. Pero es solo el principio.

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