UNA POLÉMICA INVERSIÓN

El Correo gastó 12 millones de dólares en una planta que no utiliza

El Correo gastó unos US$ 12 millones -de los cuales 9,6 millones corresponden a un préstamo de CAF- en una planta en el Parque Industrial de Pando cuya construcción terminó en mayo, pero no se usa.

Está en el Parque Industrial de Pando y la primera fecha de inauguración era fines de 2015 o principios de 2016, pero aún no funciona. Foto: El País
Está en el Parque Industrial de Pando y la primera fecha de inauguración era fines de 2015 o principios de 2016, pero aún no funciona. Foto: El País

Casi lo primero que se ve al ingresar al Parque Industrial de Pando —un predio de 38 hectáreas ubicado entre la ruta 101 y la ruta 8, desarrollado por la Intendencia de Canelones— es un enorme galpón con el logo del Correo. Una mole vacía: se trata de una planta logística cuya construcción terminó en mayo pasado, después de años de postergaciones, pero que hoy no se usa. En el Correo nadie sabe con exactitud cuándo se inaugurará: todo indica que eso no será antes del cambio de gobierno el 1° de marzo.

Frente a ese enorme galpón hay un datacenter de Antel, que sí se encuentra en funcionamiento. El tema es motivo de conversación habitual entre la gente que trabaja en el parque industrial. Muchos se preguntan qué sucede con la planta del Correo y manejan distintas hipótesis sobre la demora de una obra que costó 12 millones de dólares, de los cuales 9,6 millones corresponden a un préstamo que en 2013 otorgó el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Se trata de la inversión más grande en la historia del Correo.

¿Por qué casi no hay actividad allí? ¿Cuáles son las razones que da el Correo? La falta de acuerdo con el sindicato para trasladar unos 180 funcionarios cada día hasta ese lugar, problemas de adecuación del local y atrasos para importar y poner en funcionamiento una cinta transportadora con el sistema sorter -que, según el gremio, no permite clasificar cartas- son algunas de las razones que se manejan en el ente.

Esta historia se remonta a inicios de la década pasada. La planta se construyó en un predio de tres hectáreas que en 2013 cedió la Intendencia de Canelones, en un acuerdo que firmaron el entonces intendente Marcos Carámbula y el presidente del Correo José Luis Juárez. El terreno fue tasado en cerca de un millón de dólares.

En aquel momento, Juárez explicó que la elección del lugar era estratégica por su fácil acceso, teniendo en cuenta que estaba cerca del aeropuerto de Carrasco y del anillo perimetral. Y anunció que la obra iba a estar terminada entre fines de 2015 y comienzos de 2016, según publicó la web de Presidencia. De hecho, en noviembre de 2012 se inauguró en la zona una planta transitoria del Correo, en un sitio alquilado a priori por un período de tres años. Esa planta, en la ruta 101, hoy sigue funcionando y el ente paga un alquiler cada mes.

La idea es nuclear el trabajo que hoy se realiza en tres puntos físicos distintos de Montevideo: una planta en Ciudad Vieja, otra frente a canal 5 y la mencionada cerca de Pando.

La nueva planta está pensada para concentrar la recepción y el envío de correspondencia y encomiendas, los servicios logísticos y las oficinas.

Otra nota publicada en la web de Presidencia a mediados de 2018 anunciaba que a comienzos de 2019 el Correo inauguraría el centro. “La obra se encuentra en el proceso de licitación y adquisición del equipamiento, tras lo cual será inaugurada”, indicaba Presidencia de la República. Pero pasó 2019, empezó 2020, y nada.

La directora del Correo, Solange Moreira, no respondió las consultas de El País y su encargada de prensa argumentó que no podría realizar una entrevista antes del próximo jueves. El gerente general Fernando Garín tampoco quiso hablar y derivó el asunto al departamento de comunicación.

El director Fernando Saralegui, en tanto, admitió a El País que la planta no está operativa y que el proceso “se atrasó mucho”. El jerarca, quien ocupa el cargo en representación del Partido Nacional, dijo que la idea era que el centro estuviera en funcionamiento el año pasado pero agregó que hoy es probable que se espere al cambio de directorio y que, en todo caso, será un problema para la nueva administración.

“Se había apurado todo para que fuera antes de las elecciones, pero resultó imposible”, indicó Saralegui.

Confirmó que el edificio estaba pronto en mayo pero que parte de las demoras se debieron a que se hizo una licitación para traer al país una cinta sorter para clasificar los paquetes, clave para comenzar la operativa. En el sindicato tienen una versión distinta sobre el sorter. El presidente del gremio, Marcelo Giménez, dijo a El País que la maquina no permite clasificar cartas (“todavía hay muchas cartas en el mercado”), sino solo los paquetes y encomiendas y que eso es un problema.

Críticas por los costos.

El gremio se opuso desde el arranque a esta iniciativa y critica que el proceso se haya realizado con poca transparencia. Giménez lamentó que el lugar sea “tan lejos” de Montevideo. También dijo que el sindicato nunca supo los costos asociados por trasladar la mercadería y el personal, así como el plan de negocios. “Para nosotros, siempre fue un objeto de crítica por no hacer la proyección de costos”, afirmó.

Otra razón que parece haber trancado la inauguración es que debe haber un acuerdo entre la empresa y los trabajadores y eso no ha sucedido. A fines de 2019 hubo negociaciones sobre condiciones de trabajo, salariales y de traslado de los funcionarios pero se frustró el acuerdo y el diálogo se retomaría con la próxima gestión. Al menos eso es lo que supone el presidente del gremio postal.

Actualmente el grueso de la correspondencia es oficial o comercial.
La licitación para traer al país una cinta sorter para clasificar los paquetes ha sido motivo de polémica. No permite clasificar cartas, dice el gremio. 

Los sindicalistas creen que la nueva planta es necesaria pero son partidarios de que se busque otro sitio y que nunca se opere en el edificio proyectado. “Es inconveniente un lugar tan lejano para una planta operativa que quiere poner al Correo con ventaja en el mercado postal”, indicó Giménez.

Y agregó: “Hay lugares grandes en el eje de Montevideo que podrían servir”. En ese caso, ¿qué pasaría con la planta ya construida? “Esa será una decisión que deberá tomar el gobierno que asuma”.

“Paso realmente sustantivo”

El Correo anunció a mediados de 2018 que la planta logística estaría dividida en dos sectores, nacional e internacional, con un espacio cerrado para las instalaciones de la Dirección Nacional de Aduanas. También se dijo que incluiría una máquina clasificadora para ordenar los paquetes de acuerdo a sus destinos, a fin de minimizar la manipulación de los envíos y los errores.

Habrá también nueve plataformas niveladoras para el ingreso de paquetes y camiones y se incorporará tecnología para simplificar algunas operaciones. “Una planta de estas características, en un país en el que se necesita infraestructura y con tecnología, va a ser un paso realmente sustantivo”, señaló en 2018 la presidenta del ente, Solange Moreira.

Si bien el Correo ya cuenta con un sistema de trazabilidad, en aquel momento se dijo que el programa permitiría aumentar el registro automático de eventos, con lo que la totalidad de la carga postal será seguida durante el proceso. También se ofrecerán servicios de valor agregado, asociados al manejo de stock, preparación de envíos, cadena de frío, cobranza de mercadería y fletes.

El plan de negocios para 2020 en el Correo

En agosto de 2013 el presidente del Correo Uruguayo, José Luis Juárez, dijo que la inversión en una planta logística postal formaba parte de un conjunto de acciones en el marco de “un plan integral y un plan de negocios al 2020, producto de la política sectorial”. Habló de “una reformulación de todas las actividades logísticas” en el país. Siete años más tarde, a inicios de 2020, la nueva planta del Correo aún no funciona.

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