PARLAMENTO

Cabildo Abierto apela a tener el respaldo de Un Solo Uruguay para la ley forestal

los liderados por Guido Manini Ríos saben que tienen que recurrir a argumentos que apunten a la conveniencia política de aprobar el proyecto.

Sesión de la Cámara de Senadores. Foto: Francisco Flores
Sesión de la Cámara de Senadores. Foto: Francisco Flores

En política todo es dinámico. Esto se suele repetir a la hora de responder acerca de qué postura se tiene cuando sobre la mesa hay una propuesta que parte las aguas, que tiene muchas aristas o que el impacto que puede producir en la realidad es significativo. La coalición de gobierno ha tenido varias veces situaciones de este tipo y, ahora, en los últimos días del año legislativo, el oficialismo repite esa experiencia, aunque el brete tiene sus particularidad.

El tema en cuestión lleva más de un año de discusión: Cabildo Abierto está jugado a que el proyecto de ley que introduce cambios regulatorios a la actividad forestal se apruebe esta semana. Y que así sea, tanto si cuenta con los votos del resto de los socios de la coalición, o solo con los del Frente Amplio, con cuya adhesión ya contó el año pasado cuando la iniciativa se aprobó en la Cámara de Diputados.

Para eso, en estas horas de definición, los liderados por Guido Manini Ríos saben que tienen que recurrir a argumentos que apunten a la conveniencia política de aprobar el proyecto, y a hacerlo todos juntos.

Así que, siguiendo esa línea, el senador Guillermo Domenech -a cargo de esta negociación por parte de Cabildo Abierto y participante de la comisión en donde se debate el tema- recuerda que la iniciativa está en armonía con los “intereses” de un movimiento político que entiende que el gobierno no puede desconocer. “Yo creo que hay que prestarle atención al hecho de que este proyecto es apoyado por Un Solo Uruguay, que tuvo una excelente votación en las elecciones del Banco de Previsión Social (BPS)”, dijo el senador en ese sentido.

“Fue muy significativo: les doblaron el brazo a la Asociación y la Federación Rural”, agregó en diálogo con El País el presidente de Cabildo, quien considera a este movimiento surgido en 2018 -y que en los comicios del BPS obtuvo 450.000 votos- como el que representa “a los intereses del campo”. Y dijo más: “Si el Partido Nacional no se da cuenta de cuál es la opinión de los productores, es grave, porque siempre fue mirado con grandes expectativas por parte del campo”.

Marcelo Nougué, vocero de Un Solo Uruguay, reconoció que el movimiento “comparte la necesidad de que los rubros (productivos) compitan en igualdad de condiciones”, así como tienen en cuenta los efectos negativos del “vaciamiento” del campo producto de la expansión de las tierras forestadas, cuestión que ha sido remarcada incluso por Manini Ríos.

“El repoblamiento de la campaña es un tema que nos preocupa: hoy los ingresos siguen dependiendo del sector agroexportador y tenemos un campo vacío”, cuestionó.

Los cambios obligados

En Cabildo saben desde hace rato que para que el proyecto salga adelante es necesario aceptar la introducción de algunos cambios, sin que estos traicionen el “espíritu” de su reforma, entre otras razones porque saben que a la vuelta de la esquina está la desaprobación del presidente Luis Lacalle Pou, que en diciembre pasado definió que de aprobarse la iniciativa tal como estaba redactada la iba a vetar. “Así como está, no”, ratificó el mandatario en marzo en entrevista con El País, al ser consultado acerca de si podría cambiar de postura si las negociaciones internas llevaban a cambios en el texto. La posibilidad, entonces, es dejar por el camino el segundo artículo de la iniciativa (ver aparte), que establece que las tierras utilizadas para plantación de arboles no pueden superar el 10% “de la superficie nacional bajo explotación agropecuaria”.

Pero eso solo, hasta ahora, no alcanza, porque aun así los cabildantes no tienen la seguridad de que el resto de los socios acompañe la iniciativa, y no están dispuestos a negociar ese punto con el Frente Amplio si no se obtienen los votos del resto del oficialismo. Y además, los colorados y la mayoría de los blancos mantienen su rechazo, e incluso algunos legisladores están directamente molestos con los cabildantes por estar a punto de votar la iniciativa con la oposición. “Es una cuestión de procedimiento”, resumió uno de los consultados.

Entre los blancos, el único convencido hasta ahora es el senador Sergio Botana, aunque igualmente propondría algún ajuste menor.

En paralelo, los legisladores de la coalición también esperan por un decreto del Poder Ejecutivo que establecerá una recategorización de la tierra que clasificará las que son de “aptitud ambiental” de las que no la son, según informó El Observador este sábado. Por eso se aguarda con expectativa la comparecencia del ministro de Ganadería Fernando Mattos, quien la semana pasada solicitó a los integrantes de la Comisión de Ganadería ser recibido para hacer una exposición al respecto.

Eso, además de que en la última sesión de esta comisión Domenech propuso que los legisladores se dieran “un compás de espera” hasta esta semana, fue lo que puso una breve pausa al tramo final de esta novela. Pero las negociaciones no paran. Domenech pidió ese tiempo el jueves pasado para analizar y definir de una vez por todas si los conducidos por Manini Ríos continuarán “con el proyecto de ley tal como está” o si negociarán cambios hasta el final. Y entre estos, además de la eliminación del tope a la forestación, está también sobre la mesa la opción de introducir la modalidad productiva del “silvopastoreo”, que en los hechos es la habilitación de una pequeña forestación en determinado tipo de suelo, si a su vez en ese mismo terreno se desarrolla la explotación ganadera o agropecuaria.

Pero como en la política todo es dinámico, las posiciones pueden variar de un momento a otro, sobre todo cuando las horas de definición se acercan, y más cuando del otro lado, en el Frente Amplio, son más que conscientes que con sus votos pueden generar un flanco abierto en la coalición al obligarla a votar dividida y exponerla al veto del presidente.

Dos claves del proyecto en discusión

Prioridad

El proyecto de Cabildo Abierto plantea en su primer artículo que “toda plantación de bosques generales y de rendimiento (...) queda limitada a los suelos de prioridad forestal”, los cuales son definidos por el Ministerio de Ganadería, siguiendo, entre otros, criterios ambientales o climáticos que determinen que esa tierra no puede aprovecharse para otros fines de explotación. El argumento es que desde que se aprobó la ley vigente en 1987, la forestación -sector productivo considerado de alto desarrollo y prosperidad- se ha expandido a impulso del crecimiento de la industria de la celulosa, y en detrimento de otros rubros con más generación de empleo, como la explotación ganadera y lechera. Lo más grave acá es que esas tierras que se plantan son las mejores del país. Esto está pasando en Colonia, Soriano, Río Negro, San José, Flores, porque son las tierras que están más cerca de las plantas”, dijo Manini Ríos a El País meses atrás.

Tope de 10%

El segundo artículo limita con un porcentaje concreto -10%- la plantación de árboles en todo el territorio nacional. Es un punto que ha generado la especial desaprobación en el Partido Nacional y el Colorado, entre otros motivos por “dos efectos negativos”, puntualizó a El País el senador blanco Sergio Botana. “Es un mal mensaje hacia el sector, porque es ‘te limito porque te limito’. Pero además porque es una limitación futura que acelera el presente, ya que lo que generará es que los forestadores salgan enseguida a acopiarse de tierras para que no se las quede otro, y termina siendo un aliento de algo contrario a lo que se quiere”.

En Cabildo, aunque aceptan quitar este límite, entienden que esto no es así, sino que la plantación de árboles continuará de la misma forma que lo viene haciendo desde la década de 1990. En la actualidad hay 1.100.000 hectáreas forestadas, de un total 16.000.000 en todo el Uruguay, por lo que queda por plantar aproximadamente 600 mil hectáreas”. “Al ritmo que venimos -dijo Manini Ríos a El País en julio pasado- da para 25 años (de plantación) sin problemas”.

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