SEGUNDA PLANTA DE UPM

Alejandro Nario: “No se aumentará la floración de cianobacterias”

Suben el límite del caudal de agua para autorizar la operativa.

Alejandro Nario, director de la Dinama. Foto: archivo El País
Alejandro Nario, director de la Dinama. Foto: archivo El País

La cuenca del Río Negro, donde se instalará la segunda planta de UPM, está contaminada. No es nuevo. Ya en 2007 los estudios de Facultad de Ciencias demostraban que la cantidad de fósforo está “muy por encima” de lo permitido. Toda industria -o actividad humana- contamina, aunque también ya existe la tecnología para mitigar ese impacto. Eso tampoco es nuevo.

Una fábrica de celulosa absorbe volúmenes “importantes” de agua y luego arroja nutrientes al río. A su vez, requiere forestar donde hoy son pastizales, lo que puede hacer variar la actividad ganadera y los cursos de agua. Pero en un tema tan discutido que, parafraseando a Umberto Eco, parece una discusión entre “apocalípticos e integrados”: ¿qué impacto ambiental tendrá la nueva planta?

UPM 2 no aumentará la floración de cianobacterias”. El director nacional de Medio Ambiente, Alejandro Nario, es contundente. Tras 15 meses de análisis y negociación -en la que intervinieron 20 técnicos solo de la dirección que lidera Nario-, “están dadas las condiciones para que el proyecto sea exitoso y seguro”.

Uruguay incrementó las exigencias que regían para las dos plantas de celulosa activas, y corrió (“para mayor resguardo”) algunos límites de trabajo en el Río Negro. En concreto, el caudal mínimo del río deber ser de 80 m³ por segundo. Dicho de otro modo: el agua deberá correr, para evitar que se estanque, y si el caudal está por debajo del límite la planta no podrá operar.

Este cambio de condiciones también aplicará para las otras industrias de la zona y hará que las represas hidroeléctricas abran las compuertas para evitar ese almacenamiento.

El fósforo es un nutriente que alimenta a las cianobacterias, unas algas a las que se las reconoce por haber traído el oxígeno al planeta, pero que a la vez son tóxicas. Su presencia es famosa en las playas en verano, pero están en casi todas las cuencas del país. En el Río Negro también. No solo por la cantidad de fósforo, sino por la quietud del agua que favorece su floración.

En su operativa, se prevé que la fábrica de UPM tome del río 1,58 m³ de agua y vierta 1,23m³ (una parte se evapora). De eso que se vuelca, la cantidad de fósforo tendrá que ser todavía menor que la que rige para Montes del Plata y UPM 1.

“El país ya pasó por dos plantas y su implementación fue exitosa. De hecho Uruguay ganó un juicio internacional en La Haya por el estudio técnico”, dijo Nario. Y, “como regla básica, ahora usamos la lógica de que, ante la duda, se aumenta la exigencia”.

Pero no solo de agua del río vive UPM. La planta necesita de los árboles de eucaliptos que son su materia prima. Hoy el país tiene forestadas 1.100.000 hectáreas. Y los finlandeses prevén forestar otras 90.000 en una década. Eso podrá acotar algunas praderas en las que hoy se cría ganado y acotar el agua de la cuenca, porque los árboles absorben agua.

Por eso el biólogo Néstor Mazzeo, profesor adjunto en el CURE, advierte que “el gran desafío que tiene Uruguay es que no se puede planificar sectorialmente: una actividad afecta siempre a la otra”.

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