Policía busca evitar que narcos copen el Marconi

Tráfico. Es una de las puertas de entrada de pasta base

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El proceso de feudalización del barrio Marconi es un hecho: personas de todas las edades informan a los narcos sobre la presencia policial en la zona y los niños apedrean sin titubear a los patrulleros durante los operativos o allanamientos.

El lunes 14, un equipo del Departamento de Orden Público (Investigaciones de Montevideo) se preparaba para allanar la casa de un traficante de pasta base ubicada en el corazón del barrio Marconi. Siete efectivos subieron en San José y Yi a una camioneta tipo furgón y se dirigieron hacia el norte de la ciudad por General Flores. Doblaron por la avenida Belloni y estacionaron a pocas cuadras. Esperaban el apoyo de otras unidades para dirigirse hacia el Marconi. Sin embargo, las "redes de seguridad" del narco detectaron la camioneta pese a la distancia y cuando el allanamiento se concretó, los policías no encontraron ni un rastro de la droga.

Ese mismo día, en una gira realizada por México -país que enfrenta una dura lucha contra el narcotráfico-, el presidente de la República, José Mujica, explicó, en la ciudad de Guadalajara ante residentes uruguayos, que el gobierno decidió implantar operativos policiales conocidos como "razzias" para marcar presencia en las zonas más conflictivas de la capital.

De esta forma -agregó- se evita su propagación a otros barrios y que estas zonas "queden bajo control territorial" de la delincuencia.

Días antes, Mujica señaló que la intención del gobierno es evitar la conformación de "guetos" en aquellos barrios conflictivos de la ciudad en los que se realizan los operativos policiales y trabajar para desalentar una eventual "feudalización de la delincuencia".

La amenaza de la feudalización -los narcos toman el control del barrio- también fue alertada en varias oportunidades por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi.

El director del programa de convivencia de seguridad ciudadana del Ministerio del Interior, Edgar Bellomo, dijo a El País que la eventual feudalización de los barrios periféricos "es una preocupación" de vecinos constatada en las Mesas de Convivencia Ciudadana.

Tras advertir que el 86% de los vecinos manifestaron estar de acuerdo con los operativos de saturación barriales, Bellomo expresó que, en una oportunidad, estos procedimientos policiales coincidieron en el mismo día con la organización de una mesa ciudadana en el barrio Nicolich. "La mayoría de los vecinos estuvieron de acuerdo con el operativo. Aquellos que pusieron reparos se le dijo que no eran `razzias`, ya que no se hacían al barrer y las ordenes de allanamiento eran autorizadas por un juez", explicó.

Con respecto al eventual proceso de feudalización en barrios periféricos, Bellomo explicó: "los delincuentes aun siendo menos que las personas honestas, son más que antes y están mejor organizados".

Agregó que el Ministerio del Interior trabaja para que "no se produzca un proceso de feudalización" en los barrios periféricos de la ciudad y si ese proceso ya ocurrió, "se procura frenarlo. Las intervenciones de la Policía y otras reparticiones del Ministerio van en ese sentido y buscan evitar que en Uruguay se repliquen otras realidades que existen en América Latina.

Para la Policía, el proceso de feudalización ya está en marcha en el barrio Marconi porque cualquiera avisa a los traficantes de la presencia policial. No importa la edad ni el sexo, aseguraron a El País jerarcas de Investigaciones.

Si la Policía ingresan con móviles con distintivos, las pedreas son moneda corriente. Chicos de siete y ocho años apedrean los patrulleros. Los policías sospechan que esos niños fueron reclutados por los traficantes de la zona para avisar de la presencia policial, explicaron las fuentes. Agregaron que los narcos cada vez más utilizan menores para que estos se hagan cargo de la droga y los delincuentes adultos fingen ser consumidores para eludir la prisión.

HOSTILIDAD. En este momento, dos bandas lideradas por las familias F. y M. se disputan la venta de pasta base y de cocaína en el barrio Marconi. Se trata de organizaciones narco que traen embarques de 100.000 dosis de pasta base cada uno desde Argentina. Cada carga, que representa un pequeño paquete de 20 por 40 centímetros, vale $ 3.000.000 (US$ 150.000) y cuando llega a Uruguay está prácticamente vendido porque los narcos ya la "colocaron" en "bocas" de venta en el propio Marconi o en otros barrios.

Los narcos líderes de las gavillas no informan a sus secuaces dónde esconden la droga durante el día. De noche esta se vende. Para ocultar la droga, los narcos utilizan cinco o seis casas diseminadas en el Marconi y cambian de lugar el "paquete" de "tizas" todos los días. Para ese trabajo solo confían en sus familiares. En cambio, el rol de sus "perros" (soldados) es de seguridad, cobrar deudas de los "minoristas" (bocas de pasta base) y enfrentarse con bandas rivales.

En 2010, un menor conocido como "El Maka", soldado del narco M., protagonizó una ola de violencia en el barrio Marconi. Tras ultimar a un ex recluso y a otro joven, "El Maka" fue muerto en un ajuste de cuentas. En esa espiral delictiva, la banda liderada por los M. secuestró a un niño de 12 años, hijo del líder de la banda de los F. En un principio, los delincuentes pidieron rescate por el niño y luego que el Departamento de Delitos Complejos los capturara, se supo que se trataba de un ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes.

Según la Policía, una tercera banda pugna hoy por la venta de pasta base en el Marconi al estar uno de los F. preso desde hace un año. Se trata de "soldados" que quieren ganarse un lugar y disputan un "mercado" de unas 50 "bocas" de pasta base solo en el Marconi.

Los sistemas para evitar incautaciones

Los narcos implementan sistemas de seguridad para evitar que la Policía encuentre la droga durante los allanamientos a sus casas. Rejas, perros, puertas reforzadas y vigías apostados en las esquinas son mecanismos utilizados para ubicar primero a los policías y luego enlentecer su ingreso a las casas con el propósito de contar con el suficiente tiempo para deshacerse de la droga a través del water o pasarla para la casa de al lado y de ahí a otra. Aprovechan el sistema aleatorio de viviendas y pasillos de los asentamientos para "desaparecer" la droga.

En 2010, unos narcos idearon un original mecanismo para vender pasta base. Para eso se apropiaron de una casona antigua en la calle Maldonado con dos pisos. Los "cliente" ingresaban por la puerta principal y desde el primer piso se los identificaba. Los narcos tiraban una bolsa atada con un cordel. El "cliente" colocaba el dinero en la bolsa y luego bajaba la droga. La Policía recibió 100 denuncias de los vecinos por el accionar de esos traficantes. Cada vez que la Policía allanaba la casa de abajo no encontraba la droga.

Con la ayuda de vecinos, los policías treparon por las azoteas y entraron al primer piso por una claraboya y encontraron la droga. Días después, otros traficantes llenaron de alambres de púas las azoteas.

Marconi: un barrio peligroso

En enero de 2010, la Policía calificó al barrio Marconi como el más peligroso de la ciudad de Montevideo. El entonces director de Seguridad de la Policía, Carlos del Puerto, señaló que el barrio Marconi había desplazado a los barrios Borro, 40 Semanas y Unidad Casavalle como las zonas más inseguras de Montevideo. Los límites del Marconi son Aparicio Saravia, Timbués, Bonava, Enrique Castro, Juan Acosta, Abel Chifflet y la cañada Miguelete. En varias oportunidades, la Policía hizo operativos de saturación en ese barrio. A fines de 2010, tras una orden del Ministerio del Interior, equipos de choque se ubicaron en la zona durante varias semanas como disuasión. Las ambulancias también tiene problemas al ingresar allí.

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