PUNTA DEL ESTE | RAÚL MERNIES
Aunque la comercialización de bebidas alcohólicas sobre la arena de las playas está prohibida, algunos vendedores ambulantes las ofrecen a los turistas. La instalación de un puesto de cerveza de barril en la Brava terminó de avivar la polémica.
"A mí me dicen que no puedo vender cerveza, que es lo que la gente más me pide, pero a los heladeros que las tienen en las conservadoras y las venden nadie les dice nada", se queja el dueño de uno de los quioscos de venta de refrescos que proliferan entre parada y parada de las playas de Punta del Este.
A lo largo de las extensas playas de la Mansa y la Brava de Punta del Este, los paradores son el principal llamador. Internet inalámbrico, servicio de sombrillas y sillas gratis, baños químicos, tragos, licuados y sandwiches son parte del común de los servicios.
Entre los principales diferenciales aparece la presencia de DJ, áreas exclusivas para clientes de terminadas empresas y hasta un puesto sobre la playa para la venta de chopps directos de cerveza de barril, lo que también molestó a los vecinos comerciantes.
La regulación del municipio establece que sólo los paradores están autorizados a vender bebidas alcohólicas, mientras que los quioscos pueden comercializar refrescos, agua, choclos, panchos y alfajores.
Aunque el criterio es claro en los papeles, responsables de varios de los quioscos de la arena manifestaron a El País su molestia ante la presencia de vendedores ambulantes que -aseguran- ofrecen cerveza a los bañistas, cuando está expresamente prohibido.
En una conservadora, entreveradas entre barritas de dulce de leche, palitos de agua de todos los gustos y alguna casata, algunos de los caminantes llevan botellas de cerveza de 600 cc, que se venden en el entorno de los $ 100.
El alcalde de Punta del Este, Martín Laventure, dijo desconocer esta situación, pero advirtió: "Si lo hacen está mal", agregando que para evitarlo, la Intendencia "largará" inspectores a partir del 2 de enero.
Laventure reconoció a El País que "hay un problema con el uso del alcohol en general", y enfatizó que la situación se torna más preocupante "fundamentalmente cuando se trata de la venta a menores", agregó. Lo cierto es que mientras las inspecciones de la Intendencia no están operativas, la venta "clandestina" de cerveza en las playas es moneda corriente.
Además de los vendedores ambulantes, algunos de los quiosqueros que no tienen permitido vender alcohol hacen lo imposible por no perder un cliente. Si alguien les pide cerveza van a comprarla a los paradores y la revenden un poco más cara o, incluso, al mismo precio a cambio de una propina generosa.
Choppera. Uno de los elementos que generó más polémica entre los comerciantes, y gran aceptación entre los clientes, fue la instalación de un stand sobre la arena de la parada 30 de la playa Brava con dos máquinas para servir chopps de cerveza de barril.
El lugar pertenece al parador de esa playa y por eso está autorizado a venderlos, aunque algunos lo cuestionan argumentando que su estructura, alejada del parador, es similar a la de los quioscos y debería tener las mismas limitaciones.
Con o sin quejas, los chopps en la playa bien fríos (-3 grados) son un furor.
El puesto abrió hace dos días, trabaja sólo por la tarde y ayer llevaba vendidos más de 150 vasos de medio litro, a $ 100 cada uno.
Opciones para tomar algo al sol
Mansa. En los paradores de la playa Mansa una cerveza de 600 cc. cuesta $ 60, mientras que algunos vendedores ambulantes las llegaron a comercializar por $ 100.
Tragos. Daikiris, mojito, caipiriña, destornillador y Cuba Libre son algunos de los cócteles que pueden pedir los turistas en casi todos los para- dores puntaesteños.
En la playa esos tragos nunca superan los $ 150.
Salados. El favorito es el choclo, aunque también tienen buena salida los panchos y los sandwiches livianos, de tomate y albahaca, por ejemplo.
Dulces. Helados, alfajores, y golosinas también figuran entre la oferta de los paradores.
Natural. Los licuados hechos en el momento con frutas naturales, con agua o con leche, se venden a $ 100, aproximadamente, en todas las playas.
Chopps. En la playa de la parada 30 de la Brava los chopps de cerveza de barril (de 1/2 litro) se venden a $ 100 cada uno.
Mozos. Uno de los servicios más distinguidos es el de los mozos que se pasean por la orilla preguntando a los turistas si desean algo del parador.