Horacio Varoli
Para los nuevos escritores resulta difícil publicar: la edición de una sola página puede costar entre 30 y 50 dólares
El amor, el sufrimiento, las pasiones, el odio, los paisajes ciudadanos o la crítica social continúan siendo los temas más frecuentes de la poesía uruguaya. Sin embargo, para la nueva generación de poetas, no es fácil mantener esa tradición. La escasa difusión, el trabajo aislado y las dificultades para poder publicar libros son obstáculos que los jóvenes escritores deben superar para darse a conocer y continuar con sus creaciones.
Según el poeta y periodista Luis Marcelo Pérez, las editoriales no están apoyando a la poesía como deberían. Para él, están abocadas a las novelas, los cuentos, y por último a la poesía. "El 90% de las editoriales no publican ese género literario. Las que lo hacen pueden llegar a editar a algunos poetas consustanciados, de avanzada edad, y puede que le publiquen alguna antología de toda su trayectoria. Pero no hay una apuesta a la nueva generación de la poesía nacional. Además, manejan precios sumamente altos: la edición de sólo una página puede costar entre 30 y 50 dólares. También los distribuidores se llevan un 50 % del costo del libro", dijo Pérez.
Capaz que la poesía no vende tanto, piensa Eliana Naser. Ella comenzó a escribir a los 15 años, y ahora, a los 20, ya tiene dos obras en los estantes de las librerías. Reconoce que es muy difícil publicar un libro y que tuvo mucha suerte en lograrlo, ya que su padre también es escritor. "Mi primer libro, Palabra por decir, lo publiqué en 1998. Fue una sorpresa de mi padre. El sabía que yo escribía, porque le mostraba lo que hacía y comentábamos, y para mi cumpleaños me lo publicó. Para el segundo (Trapecios), él también me ayudó, porque además conoce gente vinculada a editoriales".
Los medios de comunicación también son claves para la difusión de la poesía. Para Pérez es evidente que hay una falta de promoción cultural a través de ellos. Las revistas literarias prácticamente no existen y tampoco hay programas en la televisión. "Existe una crisis en los medios de comunicación. No sólo es lo informativo lo que importa, sino también lo formativo. Tenemos que dar pistas reales para ver por dónde van los caminos que nos conducen a una sociedad de conocimiento".
Además, considera que las actividades de gobierno para consolidar la cultura nacional son insuficientes. "No hay políticas claras de gestión cultural. Los creadores de sensibilidades tendrían que estar esparciéndose por la sociedad, creando seres más sensibles". Para el poeta y periodista, una mejor organización no sólo permitiría un mayor conocimiento del género literario, sino que también ayudaría en otros aspectos trascendentes para la actividad del país: "no puede estar aislado el turismo de la cultura. Con la cultura también se hace turismo porque provoca un acercamiento e inversiones. El dinero gira, y sobre esas políticas culturales el Ministerio de Educación y Cultura debería estar haciendo más", opinó.
Los autores deberían involucrarse más para llevar adelante estos esfuerzos, señala Luis Marcelo Pérez. "Al creador le falta un espíritu ejecutivo. El sólo se dedica a crear, y ahí queda. A la hora de gestionar se hace a un lado".
DESUNION. En medio de ese contexto, los poetas uruguayos trabajan, algunos en forma más pasional y con mayor dedicación y otros como hobby. Pablo Galante tiene 32 años y ha publicado Estribor intrépido. En 1998, Daniel Drexler musicalizó dos de sus poesías, las cuales incluyó en el disco La llave en la puerta. Galante escribe desde 1988, y ha notado que, a diferencia de anteriores generaciones de poetas, la actual es desunida. "Hay una falta de comunicación entre los poetas", explicó.
Luis Marcelo Pérez coincide con Galante, y dice que esa desunión lleva a que los creadores no encuentren más espacios para exhibir sus obras. "Creo que hay una división, un desinterés de los propios creadores por reunirse y transmitir sus ideas".
Los ciclos literarios en pequeños cafés y pubs resultan pocos y no están coordinados adecuadamente. Muchos de ellos se superponen en un mismo día y horario. Allí, los autores recitan sus obras frente al público, casi siempre en dos rondas de media hora. Para Pérez son "esfuerzos aislados" para promover y dar a conocer las poesías de los nuevos escritores. Considera que sirven para combatir la "desunión" de los poetas, pero que no se realizan como deberían.
Eduardo De Souza participa en muchos de esos ciclos. Integra un grupo de poetas que se autodenominó "Siete segundos". El llegó de Tacuarembó, su ciudad natal, cuando era niño. Ahora acaba de cumplir 30 años. Recuerda que su primer poesía la compuso en la escuela: "escribí un poema y se lo di a la maestra para que lo leyera. A ella le gustó mucho, y se lo mostró al director. Después lo publicaron en los boletines para que todo el mundo lo leyera".
Tal vez esa fue su primer publicación, a la cual le agregó dos más: En cuanto llegue a París (1998) y Palabras de nosotros (1999). La mayoría de sus creaciones hablan del amor. Ese es uno de los temas más frecuentes entre los jóvenes uruguayos, y que siempre estuvo presente en la literatura versada. Pero hay otros. Pablo Galante, por ejemplo, prefiere componer poemas de carácter social o que reflejen paisajes y sensaciones urbanas. Tampoco faltan los que escriben sobre el hambre, la miseria y otras problemáticas.
APORTE. Recientemente, Luis Marcelo Pérez publicó un libro titulado Antología de poetas jóvenes uruguayos. Tiene como objetivo unir lazos entre los escritores y mostrar la creación poética joven de Uruguay. Se trata de una compilación de poemas escritos por 16 autores nacionales, entre los que figuran Naser, De Souza y Galante. Pérez se encargó de la selección de los mismos y de escribir el prólogo.
A esa generación contemporánea, Pérez la bautizó "de la apertura". Según él, la misma innovó en la forma expresiva de las creaciones poéticas y en la libertad de insertar los contenidos temáticos. "Se está instaurando una nueva modalidad a la hora de crear poesía. La gran mayoría es poesía libre, que no esta bajo las clásicas estructuras al estilo de los viejos poetas nacionales".
El libro fue editado por Apertura Generacional, una asociación civil fundada por Pérez en 1993. Apunta a divulgar proyectos de jóvenes que alienten al desarrollo cultural. Trabaja en distintas vertientes artísticas: plástica, música, teatro, literatura e investigaciones. "Hemos intentado congregar en una misma mesa a las distintas áreas de expresión. Tratar de sumar esfuerzos".
"Debemos estar unidos como otros artistas"
n Como los músicos son representados por AGADU o los actores por el Sindicato Uruguayo de Actores (SUA), los escritores también buscan su agrupación. Con ese objetivo, el pasado 15 de junio se fundó la "Casa de los escritores".
"No es un sindicato, sino un punto de referencia cultural para todo el país", dijo el novelista Carlos Liscano, uno de los principales impulsores del proyecto. Y agregó: "la casa no se inhibe de pronunciarse cuando sea necesario".
Si bien existe la Asociación Uruguaya de Escritores, ésta no ha logrado mejorar los espacios y las condiciones laborales de los mismos. "A la hora de gestionar no ha hecho nada. No hay nadie que nos represente para ir a discutir en el Parlamento por ejemplo. Necesitamos tener la misma representación que otros artistas tienen", dijo Luis Marcelo Pérez, que también se refirió al reciente emprendimiento diciendo que "es un buen proyecto siempre y cuando se manejen ciertos íconos fundamentales. Los escritores necesitamos tener la misma representación que otros artistas tienen".
Próximamente, la "Casa de los escritores" inaugurará su sede en el Mercado de la Abundancia.