SEBASTIÁN CABRERA
Los sindicatos han vivido tres años de explosivo crecimiento. Hoy buena parte de sus dirigentes intenta hacer equilibrio entre críticas y reconocimientos al gobierno. Casi todos son militantes del FA y apuestan a un nuevo triunfo en 2009.
Sin embargo, el "antiastorismo" campea hoy en el movimiento sindical, dominado por dos corrientes políticas principales: comunistas y Articulación. Esta última tiene cinco cargos en 14 en el Secretariado Ejecutivo del Pit y sus dirigentes son los únicos que no tienen problemas en reconocer algunos logros de la línea económica.
Se trata de la corriente sindical más cercana al Poder Ejecutivo. Tanto que a comienzos de año organizó una cena para homenajear a una treintena de ex gremialistas que hoy ocupan cargos en el gobierno. "No estamos cerca del gobierno, nos sentimos parte del gobierno", dijo en aquel momento uno de los sindicalistas que preparó la reunión. "Estamos convencidos de que éste es un excelente gobierno y nos identificamos con él", admitió sin vueltas.
Articulación tiene fuerte presencia en gremios que suelen apelar a la negociación y no a las medidas radicales: Magisterio, banca privada, judiciales, bebida, textiles, comercio, Pluna, transporte de carga, gastronómicos, UTE y Cutcsa. Sus dirigentes militan en Alianza Progresista, Asamblea Uruguay, Vertiente Artiguista y otros son independientes.
Para el resto del sindicalismo, el ministro Danilo Astori es casi mala palabra. Frente a Articulación están los sindicalistas comunistas, que tienen cuatro cargos en el Secretariado y muchas veces actúan en alianza con el delegado del PVP, alcanzado así cinco lugares.
Juan Castillo, comunista y uno de los principales referentes del Pit-Cnt, es visto como un negociador nato y valorado por el gobierno, aunque a veces debe realizar salidas duras ante la presión de sus cuadros. Los comunistas dominan algunos de los gremios más confrontativos, como los metalúrgicos, Antel y la banca pública. Hay una línea clara de choque con el gobierno desde el frente sindical comunista, cuyo representante más visible es el metalúrgico Marcelo Abdala, presente en buena parte de las ocupaciones realizadas en 2005 y 2006.
Además apoyó expresamente el conflicto de los bancarios públicos y de los guardahilos. Abdala militó en el comunismo en su juventud pero su militancia sindical la realizó en la corriente Pluna Paraninfo (hoy Articulación). Abdala reingresó al PCU hace dos años.
Con menor peso en la interna sindical, el MPP y los socialistas hacen de "bisagra" en el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, donde tienen dos delegados cada corriente. "Suelen estar más cerca nuestro, pero les cuesta reconocerlo", dicen desde Articulación.
REPARTO. Hay un coordinador sindical de Articulación y otro comunista: Fernando Pereira y Castillo. El tercer coordinador de la central era hasta octubre Luis Puig del PVP y ahora el cargo pasa a Juan Silveira, socialista, según se acordó en el congreso de octubre de 2006.
"Los socialistas coincidimos y discrepamos con Articulación. Coincidimos y discrepamos con los comunistas. Pero no somos panfletarios ni decimos cualquier cosa por estar en la prensa. No somos incondicionales del gobierno pero no tiramos piedras por lo que sea", afirmó Silveira.
Por fuera de los acuerdos entre las principales corrientes, están los dirigentes agrupados en la denominada Tendencia Clasista y Combativa, una coordinadora de agrupaciones sindicales disidentes, habitualmente llamados "radicales".
Piensan que este gobierno es igual que los anteriores, no están en el Secretariado y tienen tres lugares en la Mesa Representativa, donde hay unos 35 delegados. Sin embargo, los radicales hacen mucho ruido: llevan adelante el conflicto en Adeom (donde son mayoría) y son protagonistas en el conflicto en la banca pública.
La futura estrategia sindical y la relación con el gobierno dependerá en buena medida del peso que logren las corrientes sindicales que piden a gritos cambios en la política económica. Eso estará en juego cuando en octubre de 2008 se realice un nuevo congreso sindical, con las elecciones nacionales a la vuelta de la esquina.
Mudanza en puerta
El Pit-Cnt está por mudarse. La idea es juntar en la misma sede al Instituto Cuesta Duarte y la escuela sindical. La mudanza se realizaría en 2008 y está muy avanzado un acuerdo para adquirir un local en Jackson, donde funcionó un viejo cine y también un local del BPS. Otra posibilidad es un edificio de siete pisos en Mercedes y Paraguay.
Diferencias que se arrastran
En el último congreso del Pit-Cnt, realizado en octubre del año pasado, las diferencias entre oficialistas y antioficialistas quedaron claras.
"Hay compañeros que dicen: `yo soy oficialista y éste es mi gobierno`", se quejó aquella vez el dirigente de la federación de profesores de Secundaria, José Olivera.
Leonel Revelece, de la Confederación de Obreros y Funcionarios del Estado (COFE), afirmó: "Hay dos formas de encarar la lucha por el salario. Algunos, como (Fernando) Pereira, dicen que está bien ser oficialista".
Jorge Mesa, hoy asesor del intendente de Maldonado, Oscar de los Santos, y en aquel momento sindicalista de la construcción, sostuvo que "ningún sindicato convocó a un paro de 24 horas" después del triunfo electoral del Frente Amplio en octubre de 2004, ya que "reconocían en ese cambio la esencia" del movimiento sindical. "Hay compañeros que han dicho que no cambió nada. Yo digo que sustancialmente cambió todo", aseguró Mesa, que calificó de "traidores" a quienes afirman que el gobierno "es igual al de (Jorge) Batlle y al de la dictadura" militar.
Hoy en el Pit-Cnt hay dos corrientes dominantes: una que responde a la línea del Partido Comunista, y otra al grupo Articulación, afín al gobierno.
Pretenden llegar a 300.000 afiliados
La afiliación sindical explotó en 2005, cuando el nuevo gobierno fortaleció al movimiento sindical a través de la convocatoria a los consejos de salarios y luego aprobó la ley de libertad sindical. Hoy hay cerca de 260.000 afiliados, de los cuales unos 150.000 realizan aporte económico, según el Pit-Cnt. Es el momento de mayor afiliación desde el retorno a la democracia, dijo a El País el coordinador Fernando Pereira.
En las próximas semanas se sumarán 20.000 nuevos afiliados: los municipales del interior, que hasta ahora no estaban en la orgánica del Pit-Cnt.
El mayor crecimiento se ha dado en la actividad privada: los metalúrgicos aumentaron 233% su número de afiliados en 2005, los curtidores 160%; en el comercio y el sindicato del medicamento 100%; y 55% la federación de la bebida.
El próximo año empezará una nueva campaña de afiliación y la meta es llegar a los 300.000 afiliados. Para canalizar ese crecimiento, en 2005 fue creada una escuela sindical por la que han pasado algunos cientos de dirigentes en todo el país. El curso de formación sindical incluye clases de economía, derecho laboral y sociología del trabajo, entre otras.
Desde el propio Pit-Cnt se ha admitido que la inexperiencia sindical llevó a tomar medidas poco adecuadas y en algunos casos abusar de las ocupaciones.
"En su momento analizamos que estábamos cometiendo errores tácticos, que llevaron a los sindicatos a perder los conflictos. Se tomaron medidas de un tamaño que no correspondía con las demandas", indicó Pereira. Y explicó: "Era lógico que en un crecimiento tan explosivo, donde el poder sindical se duplicó, algunas cosas no fueran como nosotros las pensábamos. Esas derrotas generan desánimo, que impactó negativamente en los trabajadores y en los sindicatos".
Los principales dirigentes del Pit tuvieron reuniones con sindicalistas jóvenes para orientarlos. La experiencia muestra que, en lo relativo a las ocupaciones, hubo clara autorregulación ya que bajó el número de empresas tomadas.