TOLEDO PATRICIA MANGO
La fiscal de Pando Nancy Hagopian solicitará hoy el procesamiento con prisión de la madre de la beba asesinada a cuchilladas en Toledo y de su marido, ya que sus versiones "carecen de veracidad", según fuentes de la investigación.
La madre, de 23 años, declaró ayer en el Hospital Pereira Rossell ante el juez Gonzalo Silva y la fiscal. La mujer se encuentra en una sala de observación y es custodiada por una guardia policial, ya que pesa sobre ella una orden de detención. Según fuentes judiciales dijo que las heridas a la beba se hicieron en forma involuntaria cuando intentaba cortarle el cordón umbilical.
El parte policial señala que la beba tenía por lo menos tres puñaladas mortales: una le atravesó un pulmón por la espalda. Otras dos heridas profundas en el tórax también afectaron órganos vitales.
Durante las actuaciones, las declaraciones de la madre entraron en contradicción con las del padre de la niña fallecida.
En el Pereira Rossell, la mujer señaló que el parto ocurrió en el baño de la vivienda y que luego su marido salió a pedir ayuda a su madre que vive a dos cuadras y que fue ella la que llamó al 911.
El joven de 24 años-un ex soldado que trabaja en la construcción en Maldonado- expresó ayer en la sede judicial de Pando que se encontraba duchando antes de viajar y que, cuando salió del baño, observó a su esposa con el bebé en brazos y el cordón umbilical sin cortar.
Sus expresiones acerca de que no sabía que su esposa estaba embarazada generaron incredulidad al magistrado y a la Fiscalía de Pando.
Agregó que sí le llamó la atención que su cónyuge estaba "algo gorda", pero cada vez que le preguntaba si se encontraba encinta, esta lo negaba. "Cruz diablo", decía, según Cristina Rodríguez, la madre del joven, que permanece detenido.
Al finalizar la audiencia en el Hospital Pereira Rossell, el abogado defensor del marido de la parturienta, Jorge Amaro dejó entrever que las relaciones entre su defendido y la esposa no eran muy buenas.
Ello fortalece la hipótesis manejada por la Justicia Penal y la Policía sobre que el móvil del crimen podría deberse a que el bebé fuera producto de una relación ilegítima y que su muerte habría sido acordada por ambas partes, según dijeron fuentes judiciales a El País.
"Mi defendido es inocente. En las actuaciones realizadas hasta ahora no surge ningún indicio que permita probar su culpabilidad", señaló Amaro.
Agregó que el hombre acusado "no sabe" quién le infirió las heridas a su hija y dijo a la Justicia Penal que se enteró que la bebé había sido apuñalada "cuando ésta fue internada" en el Hospital Pereyra Rossell.
Los investigadores toman en cuenta que la familia no tenía problemas económicos y que ya tenían otros dos hijos.
Entonces la pregunta es por qué emprender una acción espeluznante. La posibilidad de que los puntazos hayan sido consecuencia de un accidente como declaró primariamente la mujer, quedó desterrada.
LA PAREJA. Daniela y Aldo viven en Toledo desde siempre. Se casaron hace dos años pero tienen otras dos hijas, una de 5 años y otra de 1 año y 10 meses.
Al igual que muchos hombres en la ciudad, él ingresó a la milicia pero en agosto del año pasado no se sometió a disciplina y se negó a cumplir una sanción. Se fue y comenzó a trabajar en la construcción. Sus familiares no dudan de la hombría de bien del padre de familia, que "adora" a sus dos hijas. "Un hombre muy trabajador y de su casa" lo definieron. Tiene dos hermanos: uno mayor que él y uno menor. Todos viven en la misma localidad.
El matrimonio nunca fue conflictivo. Era una familia común y corriente que económicamente tenían un buen pasar.
"El Desafío" es el nombre de su casa, en el colorido complejo de Camino de Las Tropas y San Ramón. En la mayoría de las 40 viviendas habitan militares. Ayer las cortinas de "El Desafío" estaba corridas y las ventanas cerradas. Las dos nenas estaban con sus abuelos paternos, a dos cuadras y media de allí.
Daniela y Aldo se mudaron hace poco y "no eran muy comunicativos" coincidieron varios vecinos, pero "todos le vimos la panza" dijeron Mónica y Natalia, vecinas de la pareja.
Mónica, de 29 años, le preguntó a la mujer si estaba embarazada, "pero dijo que no". Y al igual que el resto no sale de su asombro. "No son vecinos conflictivos para nada". Su nena jugaba con la mayor de ellos.
CRÓNICA. La comisaría 20ª recibió un llamado a través del 911. Había un parto en domicilio y hacia allí fue una patrulla. Al llegar encontraron la ambulancia de una emergencia médica. Como era un trabajo médico, los uniformados se retiraron. "La Policía no tiene que estar cuando hay un parto" aunque muchas veces los asisten por la premura del momento.
Cristina, la madre de Aldo, se derrumbó después de que su hijo fuera conducido ayer por segunda vez al juzgado de Pando en un patrullero. Luego de reponerse, relató a El País su versión de lo que sucedió el lunes de noche. "Aldo llegó a casa corriendo y gritaba `¡mamá, López (al padrastro) levántense, Daniela tuvo un hijo!`. Rodríguez llamó al 911 y le dijo al telefonista: `vengan rápido, está naciendo una criatura`. Le dejó su número celular y salieron juntos rumbo a la vivienda. En el camino, `Aldo atendió el celular; era el policía y él le preguntó cómo cortar el cordón`. Le respondió "que le dejara tres dedos", según su versión.
Cuando llegaron a la casa, Daniela tenía al bebé en la palangana de la cocina, continuó relatando Cristina. Ella le dijo que atara el cordón. Su primer instinto fue levantar a la criatura y arroparla. "Tenía dos cortecitos en el pecho, le dije `qué hiciste` y ella respondió `estaba tan nerviosa que la lastimé`". En todo momento Cristina pensó que era un varoncito: "Lloró en mis brazos, me lloró cuando lo agarré" dice y nuevamente se corta por el llanto.
Cristina dice que nadie sabía que Daniela estaba embarazada. "Parecía gorda" y de hecho le preguntaban seguido si esperaba un bebé, "Ella decía que no. Cuando le dije a Aldo, él me dijo `mamá, ella dice que no, ¿qué querés que le haga?".
El caso reunió ayer en la plaza principal de la ciudad, a integrantes de Mujeres unidas, Grupo Verdi y al presidente de la junta local convocados por el diputado Esteban Pérez.
En diálogo con El País coincidieron en señalar que en la ciudad, hace años que existe un problema identificado: "lamentamos que haya tenido que ser la ciudad del país con más denuncias para que nos escuchen" dijo la edila oficialista Nancy García en referencia a los datos del Observatorio publicados el martes. (Producción: E. Barreneche)
Las cifras
142 es el número de denuncias de violencia doméstica que el juez de Paz de Toledo, Julio Garragorri Núñez, recibió hasta el 11 de julio
3 es el promedio de denuncias diarias, se mantuvo el lunes: la beba, un abuelo violador y un soldado que acusó a su pareja
Soldado denunció a su esposa
El mismo lunes que la beba fue muerta a puñaladas, un efectivo del Ejército denunció a la Policía que su mujer lo había agredido y un abuelo de 81 años fue acusado de violar a su nieta de 14. Ambos casos ocurrieron a menos de 400 metros uno del otro. El soldado dijo a los policías que tuvo desavenencias con su esposa y que esta lo había agredido de un cachetazo e insultado. La mujer confirmó la versión de su marido. El incidente ocurrió en la ruta 33 a la altura del kilómetro 23 (Villa El Bosque). Fuentes policiales señalaron a El País que denuncias de violencia doméstica efectuadas por hombres "son muy comunes" en la ciudad canaria de Toledo. En tanto, la Justicia Penal de Pando investiga la denuncia de una presunta violación realizada por un hombre a su nieta. La denuncia fue presentada por la hija del anciano acusado.
Según las fuentes, el abuelo visitaba la casa una vez por semana y habría vejado a la menor cuando la madre se ausentó. La vivienda se encuentra ubicada en la ruta 33 a la altura del kilómetro 28 (Villa Los Olivos). No se trata de una familia marginal, afirmaron las fuentes consultadas por El País.