El jueves 18, el presidente Tabaré Vázquez se reunió con los jefes militares. Fue algo protocolar y no dio pie a reclamo alguno. Pero en las primeras de cambio, los comandantes le harán saber al mandatario las penurias de las Fuerzas Armadas.
Las situaciones más críticas las están pasando el Ejército y la Fuerza Aérea. Recorte de combustible, bajas masivas, escaso interés por ingresar a las escuelas de formación de oficiales y la mayoría del personal viviendo en asentamientos, delinean un panorama desolador que tiene un común denominador: el dinero. Desde que asumió este gobierno, las Fuerzas Armadas no han figurado entre las prioridades en materia de recursos. Ahora, a partir de enero se le aumentará $ 800 al personal subalterno, pero, según los cálculos que se hacen, los oficiales no tendrán aumento hasta 2011.
Frente a ese panorama, el jefe del Ejército, Jorge Rosales, tiene pensado hacer un planteo al presidente, confiaron a El País fuentes de la fuerza. Uno de los principales problemas es la ida de la mano de obra especializada. En estos días, solo de una unidad militar solicitaron la baja 44 soldados. Choferes, albañiles, electricistas y herreros son los que más emigran, es decir, la mano de obra especializada que el Ejército invierte a un elevado costo en dinero y tiempo.
Según las fuentes, en el Ejército se manejan estadísticas que señalan que el 74% del personal vive en asentamientos irregulares. Formar un cabo requiere de unos meses de entrenamiento, pero para un oficial se necesitan al menos cuatro años y varios miles de dólares.
En la Fuerza Aérea los problemas no son menores. Debe manejarse con US$ 4 millones por año en vez de los US$ 15 millones que necesitaría para atender su funcionamiento, flota incluida. La fuerza asiste a una especie de vaciamiento de personal por el menguado presupuesto. La fuga más preocupante para los jefes de la aviación se da entre los pilotos, a quien la formación básica demanda US$ 250.000. El sueldo que percibe un capitán piloto ronda los $ 20.000. Las compañías comerciales ofrecen US$ 3.000 por mes y el doble al poco tiempo. La oferta civil es cada vez más difícil de resistir para los integrantes de la FAU: este año pidieron la baja 38 pilotos, todos los que se incorporaron a compañías comerciales.
La baja masiva también se manifiesta en los aerotécnicos, el personal capacitado para el funcionamiento y mantenimiento de las aeronaves. Para ellos el campo es aún más amplio porque no sólo tienen la posibilidad de encontrar trabajo en el extranjero, sino dentro del país. La industria automotriz, por ejemplo, es una gran captadora de aerotécnicos militares. El año pasado se fueron 63 de la Fuerza Aérea y en 2008 ya van 39 que piden la baja.