La tónica en las principales capitales departamentales ayer era la paz y la tranquilidad de las estridencias de la campaña política. Muchos reencuentros familiares, paseos concurridos y apenas mesas de reparto de listas y comités políticos con militantes ensobrando o coordinado transportes.
Y en casi todos lados la preocupación por la alimentación de los cientos de integrantes de las mesas de votación y delegados partidarios a los que espera una larga jornada. Por todos lados comenzaron a aparecer ayer bandejas con las tradicionales milanesas al pan, un refrigerio práctico y de gran aceptación. En Minas, por ejemplo, Glenda Hernández, madre de la diputada Adriana Peña, comenzó el viernes de mañana a preparar la masa para 350 donas que terminó de fritar ayer para ofrecer con café a los trabajadores electorales. Además fritó 150 milanesas. Escenas parecidas se vieron en todos los departamentos y en algunas ciudades hasta se organizaron cenas para los integrantes de las mesas.