El acto de asunción del teniente general Angel Bertolotti tuvo un corolario inesperado, cuando el general (r) Iván Paulós, ex jefe de inteligencia militar durante la dictadura, salió al cruce de la futura ministra de Defensa, Azucena Berrutti, y le increpó en público por declaraciones que ha formulado.
El hecho ocurrió cuando la ministra se dirigía a saludar a Bertolotti. Ante los medios de comunicación, Paulós quedó frente a frente con la futura ministra Berrutti y ante el notorio nerviosismo de los oficiales del Ejército que organizaron el acto, intercambió un diálogo.
Paulós se presentó y le reprochó que ha escuchado declaraciones suyas donde parece que trata al personal militar como "robots", con la consiguiente "implicancia negativa", según le subrayó.
Berrutti, con calma y firmeza, le respondió que su obligación y deber era no discutir con él en ese momento. Paulós replicó que lo que le transmitió "era el sentir de mucha gente".
En rueda de prensa, Berrutti confesó que se vio "sorprendida" por la actitud de Paulós. Preguntada entonces sobre la significación del acto, dijo: "Todo el tiempo sentí a mi lado la presencia del general Seregni".
El episodio de Paulós puede tener consecuencias parlamentarias. "A ésta no se la podemos dejar pasar", adelantó el diputado Jorge Orrico, momentos antes de hablar con el presidente de la Comisión Permanente, Eleuterio Fernández Huidobro, sobre la situación generada.
Orrico (Asamblea Uruguay) sostuvo que primero debía informarse bien sobre el incidente pero entendió que la situación amerita un planteo formal ante el órgano legislativo en funciones, que puede comprender un llamado a responsabilidad política al actual ministro de Defensa, Yamandú Fau.
El ministro Fau comentó que desconocía la actitud de Paulós y la encontró, en principio, "fuera de lugar".
POMOLI. En el acto, una nota de Pomoli, leída por un oficial, estableció que el ejército atravesó por "circunstancias adversas", aludiendo a los cuestionamientos que se han hechos a integrantes de las fuerzas por denuncias de violación a los derechos humanos. La nota de Pomoli habló de los momentos en que "se debieron superar con abnegación, la prédica disolvente y destructiva de algunas minorías, que aún fomentan la incomprensión y el desencuentro y hasta la negación por la negación misma, procurando descalificar o empañar la imagen de la institución".