ROSARIO TOURIÑO
Los médicos les prescriben los mejores medicamentos para combatir su enfermedad. Sin embargo, 148 pacientes con Parkinson que se atienden en el sector público, tiene grandes dificultades para acceder a los costosos fármacos.
Cada martes estos pacientes que se atienden en la policlínica de Parkinson del hospital de Clínicas viven un vía crucis. Si bien van con las recetas de sus médicos -los mejores especialistas del medio en esta enfermedad- no saben si van a obtener los medicamentos que éstos les prescriben.
La situación más problemática la está viviendo una treintena de pacientes que necesitan cabergolina. Se trata de un fármaco de última generación que en un grupo no menor de pacientes mejora los síntomas y retrasa la aparición de complicaciones motoras inducidas por otra droga (la levodopa).
"Hasta ahora la hemos conseguido gracias a donaciones del laboratorio o a gestiones de los propios médicos. Pero han sido dádivas, porque ni el hospital ni Salud Pública lo financian", comentó a El País Elbia De León, una de las pacientes afectadas por la situación. "Si no fuera por esa medicación, yo no podría ni dar un paso", agregó De León de 58 años y que padece la enfermedad desde hace 22 años.
El costo de la droga no es menor. Cada caja supera los $ 2.000, y los pacientes suelen consumir dos por mes. Pero, además, muchos enfermos consumen también levodopa, por lo cual tendrían que pagar más de $ 15.000 mensuales.
En el centro especializado de Parkinson del Instituto de Neurología del Clínicas tampoco tienen dudas con la eficacia de la droga. "La cabergolina es de las pocas medicaciones que verdaderamente mejora la calidad de vida de los pacientes. Cuanto más precozmente se use es mejor, pero está indicada en la mayoría de los casos. Además, mejora el pronóstico de la enfermedad", apuntó a El País una especialista del centro del Clínicas, que prefiere no identificarse.
Los pacientes recibieron la indicación a partir de un estudio del ex catedrático de Neurología, Carlos Chouza, recientemente fallecido.
Los especialistas destacan que esta droga atenúa los efectos más invalidantes del Parkinson, y permite que los pacientes puedan cumplir tareas tan importantes como caminar y comer.
Sin embargo, la droga no fue incluida en el vademécum nacional de medicamentos obligatorios aprobado por el Ministerio de Salud Pública. Esto llevó a que no sólo los pacientes del Clínicas tengan problemas, sino también los del mutualismo, que antes recibían la droga y ahora no. "Hay otro agonista dopaminérgico en el vademécum, pero tiene una vida media mucho más corta, y mejora sólo algunos de los síntomas, que son los menos invalidantes", resaltó una de las fuentes consultadas.
Pero también existen carencias de otra droga de referencia en el tratamiento del Parkinson: la levodopa. Si bien ésta sí figura en el vademécum obligatorio, según varios especialistas consultados, no está disponible en la mayoría de los centros de Salud Pública.
Claves de una enfermedad neurológica
El mal de Parkinson es un trastorno cerebral caracterizado por temblor y dificultad en la marcha, el movimiento y la coordinación. Se presenta por la destrucción gradual de las células nerviosas de la parte del cerebro que controla el movimiento muscular. El daño es progresivo. En Uruguay afecta a 1,36 personas cada 1.000.
No se conoce ninguna cura y el objetivo es controlar los síntomas. Los medicamentos controlan los síntomas principalmente mediante el incremento de los niveles de dopamina en el cerebro. A medida que cambian los síntomas es posible que sea necesario ajustar el tipo de medicamentos utilizados. Muchos fármacos pueden causar efectos secundarios.
La levodopa sigue siendo considerada como el mejor fármaco en el tratamiento de la enfermedad. Es el medicamento más fisiológico pues suple el déficit de dopamina. Posee un efecto global sobre las diversas manifestaciones de la enfermedad. Sin embargo, la mayor efectividad se produce al comienzo del tratamiento.
La cabergolina es un novedoso agonista de los receptores dopaminérgicos D2. Se caracteriza por poseer una prolongada vida media (alrededor de 68 horas), lo que permite la administración en dosis única. En los pacientes jóvenes es utilizado solo, ya que retrasa la aparición de las complicaciones de la levodopa. También es eficaz combinado con levodopa.