País en estado de máxima seguridad

| "Blindaje". Se aplicará un esquema algo más rígido que el de la Cumbre Iberoamericana

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El País

D. ISGLEAS / R. ROSSELLO

La premisa es: "máxima seguridad con mínima perturbación". De todas formas, la llegada del presidente George W. Bush dejará "blindada" por unas horas parte de la ciudad y buena parte del entorno de Anchorena.

Desde el miércoles pasado las autoridades del Ministerio del Interior y funcionarios del Servicio Secreto estadounidense trabajan en el diseño de un complejo y vasto operativo. Sin embargo, la propia agenda del presidente de Estados Unidos en Uruguay es aún una incógnita. Las discusiones entre los funcionarios de seguridad estadounidenses y uruguayos son por momentos verdaderas negociaciones. Para los primeros el concepto de "máxima seguridad" no puede admitir la más mínima fisura. Para los segundos es necesario flexibilizar las medidas que, en muchos casos, consideran lisa y llanamente "exageradas".

Altas fuentes policiales y del Ministerio del Interior consultadas ayer por El País coincidieron en que, básicamente, el esquema que se seguirá para la estadía de Bush en Uruguay será el mismo que se puso en práctica en la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Montevideo. En algunos puntos, empero, la cobertura será algo más rígida, advirtieron las fuentes consultadas.

nada al azar. La organización de la seguridad recae sobre el jefe del Servicio de Seguridad Presidencial (SSP) de la Presidencia, el comisario Alvaro Vergara; el coordinador ejecutivo de la Jefatura de Policía de Montevideo, el inspector Carlos Ayuto; el director nacional de Información e Inteligencia, el inspector Eduardo Urrutia, y miembros del Estado Mayor Policial del Ministerio del Interior. Si bien hay unidades militares afectadas a las tareas, el grueso de la labor recae sobre la Policía Nacional.

La primera reunión formal estuvo presidida por la parte estadounidense por el embajador Frank Baxter. En ese primer encuentro entre autoridades uruguayas y norteamericanas se estableció el principio rector de la cobertura: "máxima seguridad con la mínima perturbación". En tal sentido, señalaron las fuentes consultadas, Baxter dijo que su gobierno esperaba que la visita de Bush no supusiera alteraciones para la vida cotidiana de los uruguayos.

Como muestra de ello, indicaron por su parte fuentes policiales, se resolvió no suspender la actividad del fútbol. "Todo lo que se recomendó es que no se realizaran partidos de alto riesgo, en partidos normales se podrá brindar el servicio policial de costumbre", explicaron las fuentes. De todas formas, el grueso de la actividad futbolística del fin de semana se trasladó para el día domingo, varias horas después que el mandatario estadounidense haya abandonado el territorio nacional.

A los estadounidenses les preocupan las manifestaciones contrarias a su presidente. En la visión policial uruguaya estas marchas no despiertan mayor inquietud que otras por el estilo. De todas formas, los agentes estadounidense con su acostumbrado celo prefieren no dejar nada librado al azar. La Policía utilizará el grueso de sus recursos en la cobertura. Por ejemplo, en la zona de exclusión con vallado incluido que se hará en torno al Hotel Radisson, se utilizarán cadetes de la Escuela Nacional de Policía, oficiales recién egresados que aún cumplen pasantías en unidades policiales, así como unos 60 egresados de la Escuela Departamental de Policía y otros 60 alistados que aún cursan estudios. "De esta manera podemos liberar personal para tareas más específicas", explicó una fuente policial.

Algunos equipos especiales de la Policía trabajarán de lleno en la cobertura. Tales los casos del Departamento de Operaciones Especiales de la Jefatura, cuyos efectivos están especializados en tareas de custodia; los equipos de Guardia Metropolitana y Guardia de Coraceros; el Grupo Especial de Patrullaje de la Dirección de Seguridad; Policía de Tránsito, Policía Caminera y equipos de la Dirección Nacional de Bomberos completarán el cuadro.

De todas formas, aún hay muchas incógnitas que los visitantes deben develar. No se ha precisado, por ejemplo, qué actividades tendrán las primeras damas, que deberán contar con un equipo especial de seguridad para el caso. Mañana se hará una última reunión de ajuste de planes.

Por su parte, fuentes de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) indicaron a El País que se siguen con atención las manifestaciones previstas para esos días. En los últimos quince días los funcionarios de la DNII debieron prestar especial atención a la serie de amenazas de bombas que se desataron como un "alud" sobre todo a partir del estallido de un explosivo en un cajero automático frente al Palacio Legislativo. Si bien la totalidad de las amenazas anónimas fueron falsas alarmas, los investigadores de la DNII continúan reuniendo elementos en torno a estos hechos. No descartan que el episodio de los explosivos de fabricación casera hayan sido una suerte de "prueba" por parte de algún pequeño grupo organizado, destinado a medir la capacidad de respuesta de la Policía.

Un pequeño ejército vela por la seguridad de Bush

Un grupo de 250 funcionarios, en su mayoría del Servicio Secreto de Estados Unidos, compone el contingente que acompaña al presidente George W. Bush en su gira por América Latina.

La custodia presidencial estadounidense está compuesta por 12 furgones blindados, una unidad médica móvil y una central móvil de comunicaciones.

El "Air Force One", el avión 747 en el que viaja el presidente de Estados Unidos pasó por reparaciones antes de partir para la gira latinoamericana.

El "Cadillac One", la limusina en la que se desplaza Bush, es también un vehículo blindado. Al decir de expertos, sólo un tanque de guerra supera en blindaje y dispositivos al vehículo.

El "equipaje especial" de la comitiva incluye combustible, agua y servicio de catering.

El avión Galaxy que llegó a Montevideo durante el fin de semana pasado transporta, entre otras cosas, un helicóptero desarmado que muy posiblemente sea el que conduzca al mandatario estadounidense hasta la estancia de Anchorena.

Unos 400 periodistas se acreditaron para la cobertura de prensa de la visita presidencial. Unos 140 son periodistas de Estados Unidos.

Si bien la primera avanzada de funcionarios de seguridad estadounidenses llegó el miércoles pasado, los directamente afectados a la custodia de Bush arriban hoy al país. Los agentes del Servicio Secreto, la agencia que se encarga de la custodia del presidente estadounidense, trabajan en un alto nivel de compartimentación, con funcionarios especializados en cada área de la cobertura de seguridad.

En Brasil las coordinaciones por la seguridad se hicieron entre la CIA y la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), para un operativo de gran envergadura.

La cifra

250 es la cantidad de agentes de seguridad que conforma la comitiva que acompaña en la gira al presidente George W. Bush.

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