D. FERREIRA/P. MELÉNDREZ
La puja salarial entre empresarios y trabajadores ha levantado la primera gran ola de conflictividad del año. A las ocupaciones en los supermercados se sumaron ayer 30 estaciones de servicio. Hoy, el sindicato del supergás define sobre su conflicto.
La baja conflictividad laboral registrada en los meses de enero y febrero -según el último informe elaborado por la Universidad Católica (Ucudal)- parece haber quedado rápidamente atrás.
El inicio, desarrollo y eventual trancazo en la negociación salarial para 120 grupos, cuyos convenios cayeron el 31 de diciembre, disparó varios focos de conflicto en pocos días.
Según los empresarios, la situación responde a una demostración de poder de los sindicatos perfilándose para el Congreso del Pit-Cnt (principios de agosto). "Cada cual quiere marcar la cancha: quién ha tenido una posición más radical, quién ha hecho más conflictos. Parecería que esas son medallas a llevar a una interna", opinó el presidente de la Cámara Metalúrgica y directivo de la Cámara de Industrias, Miguel Oliveros.
Los sindicalistas descartan el argumento. "Es una patraña. Estamos a cinco meses del congreso y estamos discutiendo Consejos de Salarios con sueldos de $ 8.000. No tienen vergüenza", criticó Richard Read, integrante del Secretariado del Pit-Cnt. "La recogen con pala y pagan con una cucharita", ironizó el sindicalista.
En conflicto. Con este escenario, los trabajadores de las estaciones de servicio, agremiados en el sindicato metalúrgico (Untmra), ocuparon ayer durante varias horas 30 servicentros de todo el país en reclamo de mejoras salariales.
De las 30 ocupaciones, diez fueron en Montevideo, seis en Salto y cinco en Canelones. Las restantes se repartieron entre Paysandú, Rocha, Treinta y Tres y Lavalleja, informó el dirigente de la Untmra Federico Cicero. Además, en otros 30 establecimientos se aplicó un paro general de tareas, y en más de 20 estaciones se realizaron asambleas informativas que afectaron la atención al público.
En algunas casos, la medida derivó en escaramuzas entre trabajadores y empleadores. En un servicentro de Montevideo, se produjo un incidente que provocó la intervención de la policía y terminó con la presencia de cientos de trabajadores de otros gremios -bebida (FOEB) y molinos (Foemya)- en el local, en señal de "solidaridad", indicó el secretario general de la FOEB, Richard Read.
Los trabajadores reclaman un salario mínimo de $ 14.000 retroactivo al 1° de enero pasado, comentó Manuel López, dirigente de la Untmra. Hoy, el piso salarial es de $ 8.000 nominales. Según la Untmra, los empresarios plantean un aumento de unos $ 900 para este año.
Pero además de lo salarial, los trabajadores demandan el cumplimiento de la jornada laboral pactada (44 horas), la futura reducción a 40 y el reconocimiento del feriado del 14 de marzo (Día del trabajador metalúrgico) para los empleados de los servicentros.
El presidente de la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu), Daniel Añón, dijo que a los empresarios les "llamó la atención" la decisión de los trabajadores en virtud de la "muy buena relación" con el gremio, por lo que de persistir las medidas, se retirarán de la negociación.
Añón explicó a El País que los salarios no son establecidos por las estaciones, sino que se calculan en base a la paramétrica que realiza Ancap para fijar el precio de los combustibles. "Luego de muchas negociaciones se fijó una cifra máxima ($ 9.800) que fue el tope que estableció el Ministerio de Economía", dijo. Añón destacó que hay un "compromiso" de Unvenu y Ancap de pagar un salario de $ 14.000 al finalizar el quinquenio, pero no ahora como lo exigen los trabajadores.
El empresario indicó que hubo acuerdo en relación a casi toda la plataforma reivindicativa de los trabajadores y que los planteos rechazados por los empleadores se vinculan al reclamo de aumentar las horas de licencia sindical y establecer como feriado el 14 de marzo.
Tras las medidas y la instancia de negociación cumplida ayer en la Dirección de Trabajo (Dinatra), las partes acordaron continuar esta tarde con las tratativas. La Untmra, en tanto, no aplicará medidas hasta no evaluar los resultados de las negociaciones, adelantó Cicero.
Las ocupaciones de ayer se fueron desactivando a partir de las 17:00 horas, aunque algunas estaciones de Salto lo hicieron recién sobre las 22:00.
Este conflicto se sumó a las ocupaciones de los últimos días en los supermercados, a cargo de Fuecys, el sindicato del comercio.
Si bien ayer no hubo nuevas ocupaciones, la asamblea de trabajadores resolvió que no firmará el convenio colectivo si el salario mínimo no se incrementa a $ 9.600 al pasado 1° de enero, afirmó Washington Beducheau, dirigente del gremio de Tienda Inglesa.
Los empresarios aceptan el monto reclamado, pero proponen pagarlo en enero de 2012.
Hoy, a partir de la hora 9:00, las partes mantendrán una nueva reunión en el Ministerio de Trabajo, donde la patronal responderá si acepta cumplir con el reclamo del sindicato. En función de lo que ocurra allí, el sindicato del comercio resolverá los pasos a seguir.
Lecturas. Esta ola de conflictos volvió a poner de relieve la demanda de las cámaras empresariales para la regulación de las ocupaciones.
"El gran problema que estamos teniendo es la falta de un sistema de prevención y solución de conflictos; vivimos en el vale todo, allí empieza el conflicto y después sigue en las negociaciones", se quejó Miguel Oliveros, quien llamó al gobierno a tomar medidas al respecto.
Desde el Pit-Cnt, desligan la aparición de estos conflictos de la carrera en la que se embarcarán las corrientes sindicales rumbo al Congreso de agosto, en el que la central elegirá a sus autoridades. "No es por el Congreso, esto es por los bajos salarios", remató Read.
Preacuerdo en supergás; asamblea de trabajadores dirime futuro del conflicto
Los trabajadores del supergás dirimen hoy en asamblea la continuidad del largo conflicto sindical que está afectando el abasto de garrafas.
La asamblea, citada para las 6 de la mañana, se pronunciará sobre un preacuerdo firmado ayer en la Dirección de Trabajo entre la delegación del sindicato, las empresas del sector y los representantes del Ministerio de Trabajo (MTSS).
El preacuerdo establece un ajuste salarial compuesto por inflación más un 3%, el que se aplicará cada seis meses. El convenio salarial, que incluye correctivos, tendría una extensión de dos años, apuntó el sindicalista José Vallejo.
El documento también consagra la reducción de la jornada (de 44 a 40 horas semanales) para los trabajadores de las plantas de envasado.
En tanto, la aplicación de la reducción de la jornada para los operarios de los call centers, exigencia de los trabajadores que ha dilatado la posibilidad de acuerdo, sería discutida más adelante en una comisión tripartita, dijo Vallejo.
El director de Trabajo, Luis Romero, señaló a El País que la idea es que si los trabajadores ratifican hoy el acuerdo, la comisión se instale "lo antes posible" para comenzar a resolver este punto conflictivo.
"Pensamos que (un plazo de) 30 días debería dar porque creemos que se va a discutir en serio y con la voluntad de encontrar un acuerdo", subrayó el jerarca.
Por su parte, los empresarios del sector ya dieron su visto bueno al texto del preacuerdo, añadió Romero.
En tanto, la avidez de los usuarios por comprar garrafas en previsión a los problemas de abastecimiento se ha vuelto recurrente.
En Rocha, rápidamente la ciudadanía se volcó al lugar de ventas de garrafas, pocos minutos después de que llegara una camioneta con un importante stock.
La compra generalmente se hacía de a dos garrafas, ante el temor de una extensión del conflicto. Allí, se indicó que en pocas horas más estaría arribando un camión con este producto a los efectos de normalizar el suministro.
Se comentó que la semana pasada hubo dificultades y por tal motivo se priorizó a los centros médicos y a los comedores, como forma de atender las urgencias.
Enero y febrero en paz
A diferencia de esta coyuntura álgida en las relaciones laborales, el inicio de 2011 transcurrió en paz. La conflictividad entre enero y febrero fue baja, según el informe de la Universidad Católica, divulgado la semana pasada. En ese período, la principal causa de conflictividad fue un accidente laboral en la construcción. En el bimestre hubo 13 conflictos (tres ocupaciones), que resultaron en la pérdida de 31.500 jornadas laborales e involucraron a 52.667 obreros.