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Un nuevo y moderno hogar: la Facultad de Ingeniería de la UM se trasladará al LATU

El decano de Ingeniería de la Universidad de Montevideo, Claudio Ruibal, revela los detalles del proyecto que llevará la sede de la facultad al Parque Tecnológico del LATU

Proyecto. La Facultad de Ingeniería de la UM tendrá su nueva locación en el LATU en 2022.
Proyecto. La Facultad de Ingeniería de la UM tendrá la inauguración de su nueva locación en el LATU en 2022.

Una apuesta en el presente con perspectiva de futuro. Con ese acento la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo (FIUM) está abordando un proyecto a gran escala que implicará la reubicación de su sede, en un moderno y más amplio edificio que el actual, en el Parque Tecnológico del LATU en 2022. La decisión para tamaño cambio obedece principalmente a la visión estratégica de la universidad de profundizar la sinergia entre su comunidad de estudiantes, docentes e investigadores con las empresas y otros agentes promotores de la innovación. Además, las nuevas instalaciones acompañarán el crecimiento sostenido del número de alumnos de la FIUM, en los últimos años.

Sobre esta ambiciosa iniciativa conversó el decano de la facultad, Claudio Ruibal, en la siguiente entrevista.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo está desarrollando un plan para concretar su mudanza al LATU. ¿Qué motiva este paso?

Hace muchos años ya que estamos muy limitados de espacio en la sede que tiene la facultad en la avenida Ponce, dado el fuerte crecimiento de la matrícula, que en los últimos 10 años se incrementó un 50%. Este año se sumó la pandemia, lo que nos hizo (educar a distancia), pero al volver a la presencialidad vimos que se requiere más espacio todavía, con lo cual quedaba más de manifiesto la falta de espacio. Desde hace años veíamos la posibilidad de concretar la mudanza de la facultad. No era una decisión fácil, manejamos algunas alternativas y el año pasado nos acercamos al LATU para decirles que nos gustaría mudarnos allí. Y la verdad es que la respuesta inmediata fue: "nosotros queremos que vengan aquí". Entonces, rápidamente nos dimos cuenta que había un interés mutuo.

El 12 de noviembre, el proyecto dio su primer puntapié con el evento lanzamiento en el que estuvieron presentes referentes académicos y de distintas organizaciones, así como autoridades de gobierno. En la mesa de presentación, estuvieron el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, el ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, y el ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, que acompañaron al presidente del LATU, Ruperto Long y al rector de la UM, Juan Manuel Gutiérrez Carrau.

El Parque Tecnológico alberga un conjunto de empresas que se han instalado allí porque se logra una sinergia. Además se encuentran no solo el Laboratorio Tecnológico en sí mismo, sino también instituciones como UTEC, UTU, ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación), INEED (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) y los centros tecnológicos del agua y de las tecnologías de la comunicación y la información. Entonces hay un polo interesante para instalarnos en beneficio de nuestros alumnos, que van a tener un mayor contacto y exposición a las empresas, y en beneficio del LATU, porque podrá ofrecer un grupo de investigadores y alumnos a las empresas que forman parte del parque. Desde abril de 2019 venimos trabajando muy intensamente con el LATU y llegamos a una solución en octubre; firmamos un convenio por el cual en 2022 la Facultad de Ingeniería se mudará al Parque Tecnológico.

Claudio Ruibal, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo. |
Claudio Ruibal, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo.

¿Qué características tendrá el nuevo edificio?

El edificio se va a construir en el correr de 2021, van a ser unos 3.000 metros cuadrados (m2), lo cual es dos veces y media el espacio que tenemos ahora. La obra va a tener un edificio funcional diseñado para la facultad 
—o sea, no es una adaptación de una estructura existente— y nosotros participamos de su diseño. Va a ser espacioso, luminoso y tendrá equipamiento moderno. También habrá una disposición de las aulas muy moderna; aquí hay mucho trabajo en equipo, entonces las aulas van a recoger esa distribución de mesas, sillas que faciliten un aprendizaje muy activo donde los protagonistas son los alumnos. Tenemos previsto contar con 11 salas de estudio en equipo. Otro aspecto importante es que habrá un gran crecimiento en los laboratorios. Vamos a multiplicar por cuatro esa área, uno de los laboratorios será para prototipado. Tendremos una biblioteca y una sala de estudio amplia.

El edificio, a construirse en el correr de 2021, tendrá 3.000 metros cuadrados, es decir, será dos veces y media más grande que la actual sede

¿En qué medida la pandemia de coronavirus obligó a modificar el proyecto?

Claramente, hemos aprendido en esta pandemia algunas cosas que vamos a plasmar en el proyecto que si no hubiese sido por ella no hubiésemos hecho. Entonces, hay cosas (a nivel digital) que son eficaces y las seguiremos usando, pero también se ha mostrado imprescindible y necesaria la presencialidad. Sobre todo en los dos primeros años, porque los chicos llegan a un ambiente nuevo, más exigente, sin conocerse entre sí, vienen de distintas partes del país (un 30% del alumnado es del Interior), vienen de liceos públicos y privados, de cualquier condición socioeconómica porque tenemos un programa de becas muy generoso, con lo cual logramos que la diversidad sea grande. Y además como pretendemos ayudar a los estudiantes a que el que empiece, termine su carrera, eso supone una cercanía entre profesor y alumno muy grande y para eso necesitamos la presencialidad. Trataremos de quedarnos con lo mejor de cada sistema —online y presencial— e incluso integrar todo, buscando lo mejor para los chicos.

¿Qué ventajas tendrá para las empresas el hecho de compartir el parque con la facultad?

Al necesitar gente para hacer un determinado proyecto, las empresas van a poder venir a la universidad o incluso coincidir en otros espacios del parque como las cantinas y de ese encuentro –entre el empresario, los estudiantes, el profesor, el investigador— van a salir proyectos que deban hacer los alumnos para determinadas asignaturas, proyectos reales que una empresa está dispuesta incluso a financiar o a dedicar recursos humanos. Entonces, van a salir cosas útiles.

Decía que creció la matrícula de alumnos. ¿Cuántos tienen actualmente? ¿Qué éxito tienen al insertarse al mercado?

Actualmente, en toda la UM hay 1.750 alumnos de grado, de los cuales la Facultad de Ingeniería tiene un 20%, son 350 alumnos activos en este momento. Se gradúan unos 50 ingenieros por año y tenemos en este momento más de 550 trabajando en el mercado. Hemos hecho un estudio con una encuestadora sobre la empleabilidad de nuestros alumnos y detectó que el 96% de los graduados de la UM están insertos en el mercado laboral, en un trabajo relacionado a su carrera. También nos reveló que un 95% de los egresados de la UM consiguen empleo (vinculado a su carrera) en un plazo menor a un año. Si estos mismo índices se miran sólo en los graduados de Ingeniería ambos porcentajes ascienden al 98%.

Hay que estar en la vanguardia, porque si no corremos el riesgo de, en lugar de enseñar Ingeniería, enseñar “Historia de la Ingeniería"

Claudio Ruibal, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo. |
Claudio RuibalDecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo

La tecnología está evolucionando cada vez más rápido. ¿Cómo encara el desafío de formar en Ingeniería en ese contexto tan cambiante?

Hay que estar en la vanguardia, porque si no corremos el riesgo de, en lugar de enseñar Ingeniería, enseñar “Historia de la Ingeniería”. Para eso, estamos muy en contacto con empresas, algo que significará el mayor valor agregado de nuestra mudanza. Hoy, nuestros alumnos tienen que hacer pasantías a lo largo de su carrera. Las empresas los reciben y nos dan feedback sobre su formación y ahí los chicos se dan cuenta de las herramientas que necesitan, y a su vez nosotros de lo que piden las empresas hoy en Uruguay. Algunas pasantías se hacen en el exterior y eso también nos da inputs. Gracias a eso entendemos que estamos muy actualizados. De hecho, esto nos ha permitido ofrecer cursos nuevos en los últimos años sobre tecnologías de punta como blockchain, data analysis, computación cuántica, machine learning, computer vision. Y nuestros alumnos son muy curiosos a juzgar por la aceptación que tienen estos cursos.

Equipo de UM, entre los finalistas de concurso de Airbus

¿Cómo pueden cooperar las empresas y la facultad en términos de innovación?
La innovación y la creatividad son algo que impulsamos mucho en la universidad. La innovación es esa curiosidad por hacer las cosas distintas. Es la pregunta típica del ingeniero "¿no habrá una forma mejor de hacer esto?". Y esa es una forma en que avanza la ciencia, la tecnología y la investigación científica. Incluso, hay que dejar de lado el bagaje que uno trae y por eso me parece que los estudiantes están en condiciones ideales (para innovar), porque tienen más proyectos que experiencia, sin desconocer el pasado, que es importante.
Le doy un ejemplo reciente. En 2019, empezamos a trabajar en computación cuántica, una tecnología tremendamente moderna, muy costosa y en la que hay muy pocas computadoras en el mundo, pero las que hay se ponen a disposición para que las usen algunas universidades.
Nosotros firmamos un convenio con Microsoft para promover la computación cuántica. Entonces, en ese contexto, Airbus lanzó un challenge para fomentar la computación cuántica que recibió el interés de 1.000 personas, según informó la empresa. Al final, se presentaron 36 proyectos en todo el mundo. En octubre, salieron a la luz los cinco finalistas (eran de Alemania, Francia, China e Italia) y uno de ellos es de la UM. Que haya un equipo uruguayo nos llena de orgullo. Está formado por 10 personas (cuatro profesores, cuatro alumnos y dos graduados). Entonces aquí se encontraron una empresa con un desafío, investigadores y alumnos de la universidad que dijeron ‘yo me animo’. Además de agallas, lo otro que tuvieron es justamente el deseo de innovar. El desafío que eligieron fue cómo llenar las bodegas de un avión de forma óptima. En este aspecto aplican un montón de restricciones que una computadora normal podría resolver en varios meses de trabajo, pero que una computadora cuántica puede atender en horas. Esa diferencia es lo que permite buscar una solución óptima. Entonces hay innovación, curiosidad y la necesidad de una empresa. Ojalá (este ejemplo) despierte el interés de varios de nuestros investigadores y alumnos.

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