El director de Tránsito y Transporte de la Intendencia, Gerardo Urse, señaló en la Junta Departamental que no hay un destino para trasladar el conjunto de ómnibus y trolebuses históricos que se encuentran en el predio donde se construirá la terminal Colón. Estos vehículos, que se encuentran a la intemperie, pertenecen al Equipo Recopilador Histórico del Transporte (Erhitran), una asociación civil sin fines de lucro.
"Este es un tema complicado para nosotros, porque la Intendencia ha dado alojo a Erhitran durante más de diez años. Últimamente, el alojo se lo había dado el Ministerio de Transporte y Obras Públicas en el terreno que luego cedió a la Intendencia para hacer la terminal Colón. Es cierto que se acaba de adjudicar la obra de la terminal y la Intendencia necesita ese espacio. Hace ya mucho tiempo que le transmitimos a Erhitran que debía desalojar el local", indicó Urse.
"Trataré de trasmitir a la intendenta o al director de Espacios Públicos la inquietud de encontrar un alojamiento para esas unidades. De hecho, nosotros habíamos llegado a un acuerdo con el anterior ministro de Transporte para que esas unidades fueran alojadas en lo que iba a ser el Museo del Transporte, en los terrenos del Museo Fernando García. Pero como el acuerdo fracasó, ellos se quedaron sin lugar para alojar las unidades", añadió el jerarca.
Los integrantes de Erhitran golpearon las puertas de la Intendencia y de varios organismos públicos para conseguir un local en desuso en el cual hacer un museo y trabajar en la recuperación de los coches, pero no han tenido respuesta, aún cuando desde hace años realizan paseos históricos por la ciudad en cuatro ómnibus que han recuperado.
PATRIMONIALES. Erhitran no puede devolver estos vehículos a las empresas, particulares o entidades que se los donaron. Y tampoco pueden ser "chatarrizados", por ser patrimonio histórico.
Según la Ley de Patrimonio (14.040), son monumentos históricos "los bienes muebles o inmuebles vinculados a acontecimientos relevantes, a la evolución histórica nacional, a personajes notables de la vida del país o a lo que sea representativo de la cultura de una época nacional". La misma norma nacional obliga a la preservación de estos bienes.
En el predio de Colón se encuentra por ejemplo -en un estado de absoluto abandono- el primer troley de Montevideo, que inauguró la línea a Pocitos en 1951. Este coche pertenecía a la desaparecida compañía Amdet.