Un minúsculo robot hecho de material genético puede ser cargado con diferentes moléculas y dirigirse a células específicas para depositar esas sustancias e incluso modificar su comportamiento fue creado por investigadores de la Universidad de Harvard, publicó ayer El País de Madrid.
Se abre la posibilidad espectacular, estiman, de enviar con esas moléculas de carga órdenes a las células cancerosas para que se autodestruyan. También se abre la perspectiva de programar así la respuesta inmunológica del organismo a varias enfermedades. No se trata de un trabajo teórico: Shawn Douglas y sus colaboradores incluso han hecho un prototipo del nanorobot y lo han ensayado con éxito en cultivos celulares.
Sus experimentos se centraron en dos tipos de células cancerosas (de leucemia y linfoma) enviando instrucciones para activar el interruptor de suicidio celular, es decir, el mecanismo normal que permite la eliminación de las células anormales o envejecidas. Los investigadores, que presentan su trabajo en Science, lograron una estructura que resultó eficaz, logrando abrirlo, cerrarlo y reabrirlo.