Diez años antes de la inauguración del monumento La Carreta (1934), su autor, José Belloni, lo había bautizado como "La vanguardia del progreso".
Lo que en su momento fue un hecho anecdótico, hoy resulta una ironía para cualquier transeúnte curioso que se asome a ver el estado actual del monumento.
El deterioro paulatino, la falta de mantenimiento y los sucesivos actos de vandalismo dan como resultado una imagen muy alejada del "progreso": la carreta ha perdido la línea, los bueyes se corrieron todos de posición, faltan guampas, trozos, rabos, lazos, riendas y hasta el propio basamento; todo ha sido cortado con sierra de mano y a menos de 500 metros de la seccional 9na de Policía.
Aunque periódicamente se hable del deterioro de los monumentos históricos en espacios públicos, hay personas que realmente se ven afectadas por los daños. José Belloni, nieto del autor de la obra, se tomó durante años el trabajo de recorrer todos los monumentos. "Es por un tema sentimental", explica, "pero también recorro los que no son de mi abuelo porque son obras de personas que han dejado la memoria de su historia, como Zorrilla y Ferrari".
Tras comprobar reiteradas veces una situación que considera "calamitosa", no tiene más remedio que expresar su dolor ante tales pérdidas: "Fue gente que dejó mucha cultura en el país, que fijó su historia a través del arte, y es tremendo que no se tomen medidas".
Según cuenta Belloni, hace veinte años que realiza gestiones ante la intendencia de Montevideo para tratar de resolver este problema, aunque siempre alegan "falta de rubros".
Sin embargo, el director de la División Espacios Públicos y Edificaciones de la intendencia, Daniel Espósito dice que han detectado los actos de vandalismo en el monumento La Carreta"hace ya varios meses".
Aunque el monumento es una de sus prioridades, actualmente están recuperando la fuente de la Plaza Matriz, ya que piezas en mármol de un "valor incalculable" fueron robadas. También hicieron un llamado a licitación para realizar un estudio geológico de la situación de las piedras en la Ciudadela, y así prevenir nuevos desprendimientos ya que algunas están gravemente deterioradas.
Según explica Espósito, el vandalismo es un problema crónico en la ciudad en los últimos 10 o 15 años. "Incluso había un constructor contratado para robar adoquines y piezas ornamentales para llevarlos a construcciones en Maldonado".
IMPOTENCIA. El estado de La Carreta es representativo de buena parte de los monumentos más importantes de la ciudad. A veces el deterioro no es el problema más grave, sino la desaparición íntegra del monumento. Tal es el caso del busto de Beethoven, al lado del Hotel del Prado, que fue robado.
Algo similar ocurrió en Paysandú, donde la policía sanducera continúa trabajando en el esclarecimiento del robo del emblemático Monumento a la Madre, ocurrido en la noche del jueves del 28 de julio. Se estima que el robo de esta pieza involucró a varias personas; una conclusión razonable, ya que tiene 1.60 metros de altura.
Ante hechos insólitos como este, algunos consideran que se está ante un "grave problema cultural". De acuerdo a Espósito, se deben implementar planes educativos para evitar que el vandalismo se generalice. "Están atentando contra la cultura de nuestro país", enfatiza.
Como solución inmediata, considera que será necesario instalar un sistema de vigilancia nocturna para que estos hechos no se repitan.
Mientras se discuten posibles medidas, los actos de vandalismo no cesan y el deterioro avanza. José Belloni está especialmente preocupado por el estado de La Carreta y La Diligencia. "Les veo el fin a corto plazo, creo que en este estado, en un par de años no están más". Si los bueyes se siguen corriendo, es probable que su diagnóstico sea cierto.