DEBORAH FRIEDMANN
De la sangre que los uruguayos donan, un tercio se desecha por llegar a los lugares de almacenamiento en mal estado. Es por ese motivo que el Ministerio de Salud Pública (MSP) instalará cinco puntos de recolección en distintos departamentos en procura de obtener el plasma en buenas condiciones e incluso pretende exportar alguno de sus subproductos.
Ese no es el único plan de Salud Pública para fuera de fronteras. La cartera encabezada por María Julia Muñoz proyecta vender al exterior medicamentos producidos por el laboratorio estatal Francisco Dorrego y también excedentes de los huesos y tejidos de donantes de órganos, dijo a El País el director de la Unidad de Crónicos y Especializados del MSP, Natalio Blankleider.
Para dentro de fronteras, el Ministerio firmará en los próximos días un nuevo convenio con la Universidad de Córdoba, en Argentina, que procesa un tercio del plasma recolectado en el país.
Ese acuerdo, renegociado a fines de junio, implica que el país pase a recibir cuatro nuevos subproductos de la sangre. Tres de ellos hasta ahora se importaban, por lo que se ahorrará más de U$S 1.200.000, estimó Blankleider.
La otra sustancia es la antibrombina III, una proteína que hasta ahora no llegaba al país y que se utiliza internacionalmente para combatir shocks sépticos y de politraumatismos.
Además, el MSP pretende poder utilizar parte de las ganancias de sus empresas productivas en la propia estructura de la sanidad estatal.
Para eso, remitirá en el próximo presupuesto quinquenal normas que le autoricen a quedarse con una porción de sus proventos.
AUTOSUFICIENTES. De la sangre que donan los uruguayos un tercio se utiliza en el país, otro se desecha y una porción similar es enviada a Córdoba.
Uruguay, por los volúmenes de plasma que maneja, carece de posibilidades de tener su propia planta de procesamiento ya que no tendría viabilidad económica, explicó Blankleider.
El jerarca dijo que hay dificultades que se procurarán solucionar con regulación del funcionamiento de los organismos extractores de sangre, que se incluirá el la ley de presupuesto.
Concretamente, el MSP regionalizará en cinco áreas el procesamiento de la sangre recogida por los distintos receptores, que estén como máximo a un par de horas de los sitios extractores.
"Hasta ahora, la forma de procesar sangre en pequeños receptores, como pequeñas mutualistas o policlínicas de la periferia hace que muchos del los productos que se podrían obtener estén arruinados cuando llega al Servicio Nacional de Sangre", señaló Blankleider.
Con esta medida, el gobierno pretende obtener mucho mejor rendimiento de la sangre extraída y recuperar el tercio del plasma que se desecha.
"Si logramos eso, seríamos autosuficientes en todos los productos del plasma.
Nuestra expectativa es rápidamente poder evolucionar hacia la autosuficiencia absoluta en derivados plasmáticos y por supuesto tener excedentes exportables de una serie de productos derivados del plasma", afirmó el jerarca.
PRODUCTOS. El médico Diego Estol (padre) fue el que como director del Servicio Nacional de Sangre realizó el primer acuerdo con la planta de hemoderivados que funciona en la Universidad de Córdoba.
Esa institución realiza desde hace más de 30 años el procesamiento del plasma humano obtenido a partir de unidades de sangre provenientes de donantes no remunerados de Argentina, Uruguay y Chile, a partir del cual se elaboran derivados esenciales para la salud.
El concepto del convenio es que esa institución extrae subproductos de la sangre y a cambio se quedan con cierta proporción del plasma.
A fines de junio el MSP renegoció el acuerdo con esa institución. De ahora en más Uruguay recibirá todo el factor VIII y factor IX de su propia sangre.
El factor VIII se utiliza para tratar la hemofilia tipo A, un trastorno hereditario de la coagulación de la sangre, causado por la actividad deficiente del factor VIII, una proteína que se encuentra en el plasma.
En tanto, el factor IX de coagulación cuando es deficitario produce la hemofilia tipo B, que afecta únicamente a hombres, que se busca combatir justamente administrando ese factor.
También vendrá la antiglobulina D, que se utiliza para cuando una madre Rh negativo gesta un hijo que es Rh positivo o tiene posibilidades de serlo.
Según Blankleider Uruguay gasta U$S 1:000.000 en factor VIII —utilizado por Salud Pública y sólo algunas mutualistas— y U$S 200.000 —U$S 70.000 del sector estatal y el resto del sistema privado— en antiglobulina D, que a partir de este convenio se ahorrarán.
El especialista destacó además el ingreso de toda la antitrombina III que se logre rescatar de la sangre.
Ese producto frena la coagulación intravascular, que lleva a que deje de circular sangre por todo el organismo o por algún sector en particular, por lo que evita muertes y amputaciones de personas que sufren shocks sépticos o politraumatismos.
"Esto que empezará a venir va a ser sólamente para la salud pública y si tenemos excedentes también los podremos vender al sistema privado", sostuvo.
En la negociación Uruguay también incrementó las cantidades de otros subproductos que Córdoba entrega por cada 100 quilogramos de plasma.
Además, en seis meses volverá a analizarse con la Universidad de Córdoba los términos del convenio.
DONANTES. Una porción de los huesos de donates de órganos se utiliza, otra se conserva a bajísimas tempe-raturas para cuan- do sean necesaria, pero el resto se "desperdicia", señaló Blankleider.
Uruguay importa huesos humanos, que son utilizados por ejemplo por los dentistas para rellenar las encías de personas que precisan implantes, indicó.
La intención del MSP es tratar de venderlos en el mercado nacional y también en el mercado externo.
Además, prevén ofrecer al extranjero excedentes de "algún tejido", por ejemplo de piel.
Actualmente esos procesos no se realizan por los costos que implica para el Banco de Organos y Tejidos procesarlos.
Blankleider dijo que está prohibido comercializar con órganos y que el MSP decidió que tampoco venderá al extranjero células madre.
FINANCIAMIENTO. Para que Salud Pública pueda vender sus excedentes de subproductos de plasma, de huesos y de tejidos, el Ministerio considera necesario poder reinvertir las ganancias, o al menos parte de ellas, en la sanidad estatal.
En ese sentido, el MSP incluirá en el próximo presupuesto normas que permitan a las empresas productivas de ese sector estatal poder quedarse con parte de los proventos que obtienen. "Esto es para que no estemos pidiendo recursos, sino que podamos generar recursos extrapresupuestales y utilizarlos. Hoy se obtienen, pero hay que volcarlos al tesoro nacional", sostuvo.
La intención del Ministerio de Salud Pública es usar ese dinero además en infraestructura, investigación y en la mejora de hospitales y centros de salud, explicó Blankleider.
Claves
- ACUERDO. Uruguay tiene un convenio con la planta de hemoderivados de la Universidad de Córdoba, en Argentina, que procesa un tercio del plasma recolectado en el país y devuelve luego subproductos que son utilizados para tratar diversas patologías.
- PRODUCTOS. Uruguay comenzará a recibir cuatro nuevos subproductos de la planta de hemoderivados de la Universidad de Córdoba, producto de una negociación que culminó a fines de junio y que se firmará próximamente: factor VIII, factor IX, globulina anti d y antitrombina III.
- FACTOR VIII. Se utiliza para tratar la hemofilia tipo A, causada por la actividad deficiente del factor VIII. Salud Pública lo brinda a sus pacientes y algunas mutualistas también a sus enfermos.
- FACTOR IX. Se utiliza para tratar la hemofilia tipo B, causada cuando ese factor es deficitario.
- ANTIGLOBULINA D.
Se usa para prevenir la enfermedad hemolítica de Rh, cuando una madre Rh negativo tiene probabilidades de concebir un hijo rh positivo.
- ANTITROMBINA III. Hasta ahora no se utiliza en Uruguay, debido a su elevado costo. Se utiliza en personas que sufren shocks sépticos o producto de politraumatismos para frenar la coagulación intravascular, que lleva a que deje de circular sangre por el organismo. Evita muertes y amputaciones.
- FUTURO. Dentro de seis meses, el Ministerio de Salud Pública volverá a revisar el acuerdo.
Exportación no tradicional
Al menos dos empresas exportan sangre animal al exterior. La firma Probiomont S.A. vende a Europa suero fetal bovino y Dispro comercializa a Asia plasma en polvo.
El suero fetal vendido por Probiomont S.A., que es extraído de vacas preñadas que son sacrificadas, es utilizado principalmente para cultivos celulares y líneas celulares, sobre todo en Francia. En tanto, la sangre en polvo comercializada por Dispro es para uso de raciones animales balanceadas. La firma exporta a Asia, fundamentalmente a Vietnam y Tailandia.
Miembros de ambas empresas dijeron a El País que son controladas por el Ministerio de Ganadería en sus actividades.
A la cabeza de la región
Uruguay y Cuba son los únicos países de América Latina que tienen niveles óptimos de donación de sangre, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La OMS señaló que en todo el mundo se obtienen más de 81 millones de unidades de sangre por año, pero sólo 27 de ellas se recolectan en países de ingresos medios y bajos, en los que vive 82% de la población mundial, según informó "La República" el 13 de junio.