LETICIA COSTA DELGADO
El Ministerio de Salud Pública anunció que ofrecerá la vacuna contra el cáncer de cuello uterino si antes logra aumentar a un 80% la cantidad de mujeres que se realizan el papanicolau. Para lograrlo, realizará una campaña durante los próximos dos años.
El papanicolau o PAP es una prueba que se realiza para buscar alteraciones en las células del cuello del útero que puedan ser precursoras del cáncer. Se considera uno de los métodos básicos para la prevención del cáncer de cuello de útero, permite detectar alteraciones antes de que empiecen a causar síntomas y así aumentar la eficacia del tratamiento.
Teóricamente todas las mujeres que hayan iniciado su vida sexual deberían realizárselo una vez al año. Y si no obtienen resultados negativos en dos exámenes seguidos y no cambian de pareja sexual, el MSP considera aceptable que se lo realicen cada tres años.
Pero la mitad de las mujeres sexualmente activas no están cubierta por el PAP. Solo un 30% consta en los registros oficiales y se estima que un 20% más se realiza papanicolau aunque no se notifique oficialmente. El 50% restante queda afuera.
Por eso, las autoridades de Salud Pública anunciaron un plan de dos años para aumentar la cobertura hasta un 80% de las mujeres entre 15 y 65 años. Si logran que 8 de cada 10 se hagan el PAP incluirán la vacuna contra el HPV en el esquema nacional de vacunación.
"La prioridad en este momento es mejorar la cobertura pero si se logra en un corto período de tiempo es factible la incorporación de la vacuna contra el HPV como prestación dentro del ámbito nacional", anunció ayer en conferencia de prensa el subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo.
El HPV (del inglés human papilomavirus) es el virus que causa las alteraciones que se detectan en el PAP. La diferencia entre el papanicolau y la vacuna es que este último detecta las alteraciones y lesiones causadas por el virus mientras que la vacuna evita que el virus llegue al cuerpo de las mujeres.
La discusión entorno a la pertinencia o no de administrarla de forma obligatoria tiene más de cinco años en Uruguay. Durante años el MSP alegó que no existían pruebas suficientes sobre su efectividad.
El 27 de julio El País publicó un informe realizado por una comisión asesora del MSP que consideraba a la vacuna como segura y eficaz y recomendaba incluirla en el esquema de vacunación.
El ministro de Salud Pública, Jorge Venegas, se había comprometido a fines de 2011 a tomar una decisión sobre el tema en los primeros meses de 2012. Con los anuncios presentados ayer el MSP justifica por qué, a pesar de las recomendaciones de la comisión que lo asesora, la vacuna no forma parte de los planes preventivos este año.
DETALLES DE LA VACUNA. En Uruguay mueren cada año 140 mujeres víctimas de cáncer de cuello uterino. Para que la vacuna que previene el virus adquiera su máxima protección debe administrarse antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Por eso, los países que la han implementado lo hacen en niñas de entre 9 y 11 años. Las mujeres adultas también pueden recibirla aunque la protección disminuye a medida que avanza la edad (el virus lo trasmiten hombres que lo tienen en su pene).
Actualmente existen dos vacunas para prevenir el contagio por el HPV en Uruguay. Ambas, disponibles por un costo promedio de US$ 500, protegen contra los dos tipos de HPV que causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino.
Uno de los argumentos que ha manejado el MSP es que solo cubren contra el 70% de las variedades del virus. En la conferencia realizada ayer también se comentó que si las pacientes no completan las tres dosis en que se da la vacuna, la protección no resulta suficiente.
Para garantizar que la cobertura se realice como corresponde países como Argentina la administran en las escuelas; así, cubren a la amplia mayoría de las niñas antes de que comiencen su vida sexual.
El MSP no manejó detalles sobre cómo se instrumentaría la vacuna pero puso en marcha un estudio de costo-beneficio junto a la Organización Panamericana de la Salud. El informe avalado por toda la cátedra nacional recomendaba vacunar a los 12 años.
Otro de los puntos enfatizados por las autoridades fue que incluso si se incluyera en el esquema de vacunación las mujeres deberían seguir realizándose el PAP. Briozzo enfatizó que administrar la vacuna sin que la población esté cubierta por el PAP resultaría un error porque las mujeres podrían interpretar que una medida reemplaza a la otra. Aún estando inmunizadas las mujeres deben realizarse el papanicolau periódicamente.
El diputado Javier García cuestionó la estrategia planteada por el MSP. "Es insostenible. Si la prevención se hace con las dos medidas, las mujeres más vulnerables, las que no se hacen el PAP, se van a quedar sin armas para luchar", enfatizó en diálogo con El País. García fue más allá y consideró que no ofrecer una vacuna gratuita contra el HPV discrimina a las mujeres "entre quienes tienen plata y pueden comprarla y la mayoría que no puede". "Es una vergüenza; deja a la mayoría de las mujeres sin un arma vital. Los ricos podrán, el resto no", enfatizó el diputado de Alianza Nacional. Briozzo remarcó que la decisión del gobierno no responde a motivos económicos.
Por otra parte, anunció que el próximo lunes el MSP analizará una ordenanza con medidas concretas para aumentar la cobertura, disminuir la mortalidad por cáncer de cuello uterino en un 30% en los próximos dos años e implementar, para el año 2014, dos centros de referencia para tratamientos y seguimiento de pacientes con cáncer de cuello uterino.
Entre las medidas consideradas estará incluir la prevención del cáncer de cuello uterino en la educación primaria y secundaria; realizar campañas de difusión y trabajar junto a los centros de salud y los laboratorios que analizan los PAP.