Molino: de sede de artistas a museo de la alimentación

Malvín. Hay proyectos de APEU y de Cámara de la Alimentación

 20081202 600x304

X. AGUIAR

En abril vence el contrato por el que la Intendencia cedió el uso del Molino de Pérez a la Asociación de Pintores y Escultores. La Cámara de la Alimentación propone hacer allí un museo, mientras los artistas buscan apoyo para mantener su sede.

En una recorrida por Malvín en agosto, el intendente Ricardo Ehrlich y varios directores municipales anunciaron la futura instalación de un Museo de la Alimentación en el Molino de Pérez, dirigido a rescatar ese acervo de prácticas culturales, según anunció entonces El País.

La contracara de ese proyecto afecta directamente a la Asociación de Pintores y Escultores de Uruguay (APEU), cuya sede está instalada en el lugar desde hace 8 años. En una asamblea realizada en noviembre, APEU invitó a representantes de otras asociaciones de artistas (la Unión de Artistas Plásticos y Visuales, UAPV, y la Comisión Uruguaya de Artistas Plásticos, CUAP), con los que conformó una comisión "para la defensa del Molino como un espacio para los artistas". Incluso, se evalúa la posibilidad de integrar las tres asociaciones.

En un comunicado, APEU, que tiene registrados como socios a 869 artistas, da cuenta de las exposiciones de arte, las charlas abiertas al público y las diversas actividades culturales realizadas en el año. Las muestras han ido variando mes a mes y se han hecho actividades relacionadas con el Centro Comunal de la zona, por ejemplo en el día del Patrimonio. Además se ha mantenido el lugar, como lo establecía la concesión de uso. Pero el contrato vence el 29 de abril de 2009, y "la IMM ha decidido no renovarle el contrato a APEU", señalan.

El 5 de diciembre, a las 20 horas, se prevé inaugurar la que puede ser una de las últimas muestras colectivas de artistas asociados a APEU en el Molino de Pérez. "Estamos buscando el apoyo de agentes culturales para que el Molino sea sede de todos los artistas, independientemente de a qué asociación de plásticos pertenezcan", señalan.

PROYECTO. Sin embargo, el Centro Comunal de la zona "quería revitalizar el lugar", aseguró Marcelo Ríos, asesor de la Cámara Nacional de Alimentación. Por eso, la Cámara realizó un proyecto para crear allí un "museo vivo de la alimentación", planteo que ha resultado de interés para el Centro Comunal y para la división Artes y Letras de la Intendencia, y que llevaría a la concesión de uso del Molino por 10 años, con opción a 10 más, contó Ríos.

"La idea no es un museo estático, sino con diversas actividades: sobre las características de las comidas típicas de Uruguay, las de otros países, sobre cómo alimentarse en forma económica y sana... Probablemente haya nutricionistas, y también puede invitarse a chefs", contó Ríos. Además, se haría en un lugar vinculado a la historia de un alimento básico, como lo es este molino fundado a mediados del siglo XIX. Aún no está establecido si se cobraría una entrada para financiar los costos, pero de hacerlo sería accesible y se organizarían actividades gratuitas para centros educativos, aclaró.

Además, los comercios adheridos a la Cámara apoyaron una propuesta que salió elegida en la última edición del Presupuesto Participativo: la restauración del mecanismo del molino, para posibilitar su puesta en funcionamiento, y mejoras en el entorno (limpieza de lagunas, iluminación y otras), cuya ejecución se prevé para 2009, con un costo de $ 3.300.000.

La Cámara está esperando la finalización del contrato de APEU para acondicionar el inmueble y comenzar las primeras actividades, dijo Ríos.

Para beneficio del barrio

El molino hidráulico fue construido por Juan María Pérez en torno a 1840, en las canteras de lo que hoy es el barrio Malvín. Fue declarado Patrimonio Nacional en 1975.

La Intendencia puede concesionar algunos inmuebles de su propiedad, entre los que se encuentra el Molino de Pérez, a "instituciones públicas y las privadas sin fines de lucro, cuyo objeto social sea considerado de interés general por el Gobierno Departamental, y cuya actividad compatibilice el beneficio a sus asociados con el del entorno barrial, zonal o departamental".

En 1998 la Fundación de Amigos del Patrimonio colaboró con la restauración del inmueble, y en octubre del año 2000 el Molino abrió sus puertas para fines culturales, con el apoyo de artistas que donaron obras para recaudar fondos, señaló APEU. En 2004 la Intendencia otorgó la concesión de uso por 5 años a la asociación, que debía mantener el edificio de acuerdo a su condición de bien patrimonial.

En abril de 2009 vence ese contrato. La idea es conceder su uso por 10 años a la Cámara de la Alimentación, para hacer allí un "museo vivo".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar