Moda ecológica o ética en Nueva York

| Diseñadoras buscan material sustentable para hacer moda

Nada de otoño, invierno, primavera o verano. Cuando las seis diseñadoras que forman el colectivo neoyorquino Eko-Lab se lanzan a crear, no piensan en las estaciones ni en cómo vender ropa nueva cada temporada, sino que ellas apuestan a que su ropa pueda usarse durante todo el año, y también a que trascienda en el tiempo, que se herede de una generación a otra.

Para lograr este objetivo, buscan formas alejadas de las tendencias en boga, cada vez más efímeras. También utilizan materiales orgánicos certificados -en cuyo proceso de fabricación no intervienen químicos- y sustentables, lo que significa que su desarrollo industrial no agota los recursos medioambientales. Además, recuperan técnicas ancestrales de teñido y estampado e incorporan detalles hechos a mano, como una manera de valorar el trabajo manual y combatir la industrialización en la que se trabaja con niños o se sobreexige a los empleados. "La ropa debería ser hecha con elementos sustentables y en un entorno humanitario", apuntan en su página web. Esto los emparenta con una de las corrientes más potentes en el mundo fashion actual: la moda ecológica o eco-chic, también conocida como moda ética.

El grupo se formó al amparo de la Art Fiend Foundation, una de las primeras tiendas neoyorquinas dedicada a la moda de corte ecológico. Ahí se conocieron y luego instalaron un local propio en la calle Ludlow, en el Lower East Side de Manhattan.

Si bien aún no participan de los grandes eventos de la moda internacional y recién están rondando los 30 años, las diseñadoras de Eko-Lab hicieron su debut en la Semana de la Moda de Nueva York en septiembre del año pasado, en una exhibición de moda orgánica. Fascinadas con la originalidad de su propuesta, revistas como Vogue o Harper`s Bazaar comenzaron a mostrar ropa de Eko-Lab en sus páginas. (REVISTA MUJER)

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