Millones de dólares aparecen bajo la fuerte presión política

Astori. Bajo una nueva correlación de fuerzas en el FA, Economía cede

LORELEY NICROSI

¿Qué cambió en 90 días para que más de U$S 100 millones surjan ahora de la "galera" del ministro de Economía, Danilo Astori cuando por U$S 30 millones para la educación, se produjo en junio un enorme sacudón en el oficialismo?

La respuesta es múltiple: la preocupación del Poder Ejecutivo por el aumento de los precios mientras arrecian las críticas a la reforma tributaria; la fuerte presión gremial -en especial de las corporaciones médicas- y en la irreductible decisión de la mayoría del Frente Amplio de que hay una coalición y una bancada parlamentaria que contemplar. Quizás a estos factores políticos pueda sumarse que Astori ve lo que otros ven: que su probable candidatura para 2009 hoy es apenas posible.

Con cierto margen fiscal, Astori decidió dar algunas respuestas a las críticas y demandas: U$S 57 millones para intentar bajar algunos precios, especialmente tarifas de empresas públicas; un aumento de 21% para los anestesistas de Salud Pública y U$S 39 millones adicionales para la instrumentación del Sistema Nacional de Salud que regirá en 2008.

La negativa de la mayoría de la bancada oficialista a aprobar la ley madre de la reforma de la salud, tal como la proponía Astori, fue un elemento esencial para el cambio de postura.

En tanto, la incontrolable suba de precios fue duramente cuestionada el lunes 3 por la mayoría de los integrantes de la Mesa Política, quienes advirtieron sobre el malestar que reinaba en gran parte de la población. El anuncio de Astori de las medidas antiinflacionarias el pasado lunes 10 calmó los ánimos de la izquierda.

TODO CAMBIA. Al giro de la posición del titular de Economía de los últimos días, se suma la serie de flexibilizaciones que el líder de Asamblea Uruguay debió aceptar para lograr los votos de los legisladores de la coalición de izquierda en iniciativas claves del gobierno.

Si bien la primera señal la dieron los parlamentarios oficialistas en 2006 en el tratamiento del proyecto de la reforma tributaria -al impulsar 23 modificaciones al texto original enviado por Economía- el tratamiento de la Rendición de Cuentas que se procesó hasta mediados de año, fue un escollo difícil de sortear. Aunque en principio Astori se negó en forma terminante a otorgar U$S 30 millones adicionales para el presupuesto de la enseñanza, la decisión de los parlamentarios del Frente Amplio de contemplar parte de los reclamos de la ANEP y la Universidad, llevó al titular de Economía a avalar la redistribución de gastos en la Rendición, para poder aprobar la ley presupuestal para 2008.

La anuencia de Astori se logró después que el Presidente Tabaré Vázquez les dejó las manos libres a los parlamentarios para redistribuir los recursos del proyecto sin aumentar el gasto. El bloque de legisladores conformado por el Movimiento de Participación Popular, el Partido Socialista, el Partido Comunista, el Fidel, la Vertiente Artiguista, Compromiso Frenteamplista y los diputados agrupados en la Liga Federal, alteró la correlación de fuerzas y dejó en minoría a los grupos afines a Astori, como el Nuevo Espacio, la Alianza Progresista y Asamblea Uruguay.

El agrupamiento que promovió los cambios a la reforma tributaria en 2006, y a la propuesta presupuestal para 2008, también incidió para que finalmente el equipo económico haya acordado destinar casi U$S 40 millones más para la instrumentación del nuevo sistema de salud.

La buena disposición del ministro a aceptar los cambios en los aportes de los trabajadores con y sin hijos en el nuevo sistema de salud, se contrapone a la actitud que adoptó en mayo durante el tratamiento de la Rendición de Cuentas. En esa instancia, Astori no aceptó una propuesta del director general del Ministerio de Salud Pública, Daniel Olesker, de incrementar en U$S 9 millones los recursos de esa cartera para asegurar la instrumentación del nuevo sistema de salud. Al igual que con los U$S 30 millones para la educación, fue Vázquez quien terció en el diferendo por la reforma de la salud. El mandatario dio su visto bueno a la iniciativa -que partió en principio de la bancada del Frente Amplio- tendiente a que los trabajadores sin hijos menores de 18 años a cargo aporten el 4,5% , mientras que los que sí los tengan se les descuente el 6%. Es que a la coalición le inquieta que esta erogación se agregue a la del IRPF.

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