Miles de historias amarran en el Este

Yates en Punta del Este. Hay decenas amarrados en la península, pero algunos se roban todas las miradas. Embarcaciones lujosas han dado la vuelta al mundo para llegar hasta Uruguay

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Macanudo, Gran Bacán, Compinche, Rezongón y Extra Vagancia. Las más de 500 embarcaciones que flotan en el puerto de Punta del Este guardan en sus nombres historias y anécdotas de alta mar.

Caminar por las marinas del puerto y dejarse deslumbrar con los yates es un paseo inevitable en Punta del Este. Saber cómo son por dentro y qué hay detrás de sus nombres provoca curiosidad y hasta envidia en los visitantes. "¿Será Pink Gin porque es para gais?", preguntó en voz alta un hombre de bigote tupido frente al velero más grande que ha amarrado en la terminal portuaria. Otros, en cambio, se animan a aventurar la respuesta. "Como para no ser un `gran bacán` ahí arriba", dice un veterano de gorro ladeado y parado frente al yate que lleva ese nombre.

La creatividad y variedad no falta a la hora de bautizar embarcaciones. Hay algunos que llevan nombres propios o de personajes, como Snoopy y Homero. Hay en inglés, como Red Eyes o en italiano, como Dolce Vita. Muchos reflejan sentimientos, aspectos de la embarcación o de la navegación y lo que provoca en sus dueños. Ese es el caso de Místico, Paradise, Pura Vida, Oxígeno y Vida Mansa, entre otros.

También podría ser el caso de Instantes II. Sin embargo, su nombre es un homenaje al poema atribuido a Jorge Luis Borges. Si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos (...) de eso está hecha la vida, solo de momentos.

Ese fragmento del poema Instantes fue el que inspiró a Mario Schaffel para bautizar su yate. "Creo que la vida está hecha de instantes", comenta mientras manguerea su embarcación, después de una tarde de navegación en familia por el mar esteño.

LIBERTAD. En una de las marinas del puerto están amarrados Five Stars, Compinche IV y Friends. Sus dueños son uruguayos y suelen juntarse a tomar mate al atardecer en alguna de las tres embarcaciones. Los tres aseguran sin vacilar que navegar representa en sus vidas "compartir".

"Esto es como un hotel cinco estrellas, no tienen ninguna diferencia, por eso Five Stars", dice Antonio, que viene a Punta con su yate desde hace un año.

Javier, explica que su barco se llama Compinche IV, porque es su mejor amigo desde hace once años. Y Juan, agrega que el suyo es un barco al que no pueden faltar los amigos.

Antonio y Javier pasan sus vacaciones a bordo, y aseguran que no las cambiarían por una cama en tierra firme. El ruido del mar, el movimiento lento del barco provocado por el agua y la tranquilidad, le dan un encanto "inigualable", dicen.

"Me quedo toda la vida con el barco por la independencia, salís a navegar cuando querés y volvés también cuando querés", comenta Antonio.

Los propietarios comparten que el tener una embarcación te permite enfrentar todos los días "una nueva aventura". "Aunque vayas siempre al mismo lugar, porque las condiciones y el recorrido nunca van a ser iguales", aclara Juan.

En Punta del Este, la Isla Gorriti, Isla de Lobos, Solanas o José Ignacio son los lugares típicos a los que van los yates en días de sol. "Se sale mucho también a navegar por navegar, lo que nosotros llamamos hacer millas", explica Javier.

MITO. A diferencia de los uruguayos, hay quienes desconocen a qué responde el nombre de su embarcación. "¿Por qué se llama `Rezongón`? No sé, venía con ese nombre. El dueño anterior sería rezongón con los hijos", indicó con tono molesto (y hasta rezongón) el propietario de uno de los yates que más llama la atención en el puerto esteño.

A pocos metros de allí está amarrado Lady Bett. Su nombre también responde a su anterior propietaria. Los barcos, en general, no modifican su mote a pesar de cambiar de dueño. "Hay un mito que dice que es mala suerte cambiarlo, entonces la gente no lo hace, por las dudas", explica Daniel, uno de los miembros de la tripulación de Lady Bett.

Quienes sí lo hacen deben enfrentar un "tramiterío bárbaro" y el nombre que se va a modificar debe permanecer inscripto en algún lugar dentro de la embarcación, según comentó Daniel.

TRAGO. El velero Pink Gin es la principal atracción del puerto (ver apoyo). El muelle donde está amarrado siempre está repleto de curiosos que toman fotografías y lo miran deslumbrados. Su nombre se remonta a varios años atrás, cuando su dueño (un empresario alemán del rubro de la ortopedia) aún era universitario y compró su primera embarcación.

"Salió con amigos a tomar algo para celebrar, y al final de la noche recorriendo el menú de tragos les llamó la atención el Pink Gin. No solo tomaron varios, sino que esa noche bautizaron a la nueva embarcación Pink Gin. Desde ahí hasta ahora han pasado varias, este es Pink Gin V. Lo peor es que el trago es espantoso, horrible, y por supuesto, cada vez que llegamos a un puerto nos invitan con un Pink Gin. Y no podemos despreciarlo", contó a El País resignado el capitán del velero, Henry Hawkws.

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