Mejora asistencia de salud a presos

Reclusión. Enviarán a médicos uruguayos a Suiza a capacitarse en población carcelaria

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El olor a orín es penetrante. Es casi inimaginable cómo hacen para respirar en esa "sala de castigo" de 1 por 2 metros, sin ventanas. Cuatro de esas celdas del Comcar serán demolidas, ya que están en el edificio del Centro de Salud que será ampliado.

Esto se debe, en parte, a que el Ministerio del Interior está dejando de hacerse cargo de la atención de salud de los presos con personal propio. La Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) comenzó a asistir a los reclusos en las cárceles y en 2012 prevé atender a los 9.100 presos de los 28 recintos del país. Esta iniciativa surgió en 2008 con la firma de un convenio entre los ministerios de Interior y Salud.

Hoy ASSE se encarga, en el propio recinto, de la salud de los casi 3.200 presos del Complejo Carcelario de Santiago Vázquez (Comcar) -que tiene alrededor del 30% del total de la población carcelaria del país-. También está en el Centro Nacional de Rehabilitación (CNR).

"La atención de la salud es una de las permanentes fuentes de quejas (de los presos). La situación ha tenido una mejora desde que está ASSE; el trato hacia los internos es mucho mejor, esto no significa descalificar a los médicos policiales", sostuvo el comisionado parlamentario Álvaro Garcé.

"Empezamos por el Comcar porque es el más grande. El acuerdo establece que las cárceles que vayan abriendo las atendamos desde el principio, hablo de Punta de Rieles, El Molino, de la nueva de Rivera, la ampliación de Maldonado, etcétera", dijo Sandra Menotti, directora del Sistema de Atención Integral de las Personas Privadas de Libertad de ASSE.

"Desde hace un año en el Comcar tenemos medicina general, desde hace (poco más de) 15 días empezamos con salud bucal y en el correr de este mes vamos a empezar con la atención de salud mental y adicciones", anunció Menotti. Reconoció que "no es fácil, hay que crear cargos, se necesitan recursos, esto no estaban previsto en el presupuesto pasado".

Pese a las mejoras en la atención dentro del Comcar, cuando un preso debe ver a un especialista hay que trasladarlo a un centro asistencial fuera del establecimiento. Para eso "se necesita chofer, enfermero, dos custodias y permiso del juez. La idea es tener especialistas que puedan atender en todos los centros", adelantó la directora.

Las intervenciones quirúrgicas también se hacen fuera del recinto carcelario. En el Centro de Salud del Comcar hay dos salas de internación, donde se hace el tratamiento posoperatorio (ver foto).

ASSE pretende atender cuatro pilares en la salud de los presos: "enfermedades infecto contagiosas, odontología, salud mental y atención a adictos". Menotti aseguró que la asistencia odontológica "bajará el nivel de violencia y las heridas autoinflingidas porque muchísimos de los presos se cortaban para que los llevaran al hospital para que les saquen las muelas por los dolores".

SUIZA. En Uruguay no hay una especialización en atención de población carcelaria. "Hay un ofrecimiento del Hospital Universitario de Ginebra de hacer cursos de formación para nuestro personal", indicó Menotti. "Ya fueron médicos a Suiza y se está viendo que vengan a capacitar", dijo Jorge Venegas, subsecretario del MSP.

La diferencia entre la población general y la carcelaria en el tema de salud es mucha. Un porcentaje amplísimo proviene de los sectores más pobres, que en general no tiene un control de salud previo. Y además, al estar encerrados, hasta para un dolor de cabeza tienen que acudir al médico (para conseguir analgésicos). Los factores de riesgo existen todos juntos en una misma persona. Es una población estresada, tienen pocas posibilidades de hacer ejercicio", explicó Menotti. Además en algunos recintos a veces falta el agua y las condiciones de higiene no son las mejores.

Las principales consultas en la urgencia del Centro de Salud del Comcar son por heridas de arma blanca, indicaron Urbano Silvera, adjunto a la Dirección del Sistema de Atención Integral de las Personas Privadas de Libertad de ASSE y Gregorio Costa, coordinador operativo del Centro de Salud del Comcar. (Ver infografía).

EN OBRAS. Están remodelando el Centro de Salud, ubicado cerca del templo religioso que se hizo hace un par de meses en esta cárcel. "No tiene cruz porque hay presos de varias religiones", aclaró un policía.

Las obras están a cargo del arquitecto Martín Somoza, preso en Comcar desde 2008, acusado de intentar matar a su esposa. Y lo ayudan albañiles que también son reclusos.

Silvera y Costa aseguran que no han tenido problemas de seguridad con los presos, ni siquiera cuando entran a los módulos. Dicen que son muy agradecidos. Esto también pasa con los docentes. "Cada persona que te trata bien la aceptás y la respetás porque falta afecto", confió Somoza.

DESDE ADENTRO

"Te atienden bien; te dan sábanas limpias y frazadas"

"Yo estoy acá porque me tragué una cadena, una cuchara, un anillo y una presto barba", cuenta Freddy Silveira de 26, recluso del Comcar. Hace más de tres días que está en la sala de internación del Centro de Salud del establecimiento. Explica que se tragó esos objetos por "un problema en el módulo 3. Robaron unas cosas y querían culparme y yo no fui". Dice que en el Centro de Salud "te atienden bien, te dan frazadas y sábanas limpias".

"Cuando llamás los enfermeros vienen rápido a asistirte"

"Estoy en la sala desde hace un mes y medio por ingerimiento. Me tragué un cuchillo por la causa. Estoy acá por proxenetismo. La denunciante levantó la denuncia y me viene a visitar y el juez no me suelta", dice José Santurio, recluso del Comcar, quien está en la sala de internación del Centro de Salud. Respecto a la atención, afirmó que allí es buena, y dijo que si llaman a los enfermeros "vienen rápido" a atenderlos.

"Mejoró la atención en la policlínica del Comcar"

"Me estoy muriendo. Me gustaría saber si podrían disminuirme la pena", dice Andrés Sosa. Está en la sala de internación del Centro de Salud del Comcar porque está débil, en etapa terminal del SIDA. "No tengo championes porque no recibo visitas", cuenta. Otro preso que estaba al lado, enfermo de hepatitis B, acota que lo malo de la sala es que hay menos días de visita. Afirman que mejoró la atención en la policlínica.

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