FABIÁN TISCORNIA
Analistas y banqueros creen que las medidas que tomó el gobierno para contener la inflación no son suficientes y que se debe atacar el gasto público y evitar la indexación salarial. Además, que el Banco Central debería ser aún más contractivo.
Un día después de conocer el dato de inflación y la decisión del BCU de subir la tasa de interés la opinión fue casi unánime: con lo anunciado hasta ahora no alcanza.
Economistas y privados indicaron que el gobierno deberá aplicar pautas de recuperación salarial más moderadas en las futuras rondas y evitar que se disparen las cláusulas gatillos de los convenios. El Poder Ejecutivo tendrá que marcar ajustes por inflación futura y asumir el costo del enfrentamiento con el grueso del movimiento sindical (ver página A8).
Lo que hoy debe conseguir el gobierno es hacer creíble su política antiinflacionaria y evitar que los indicadores sigan empeorando. "Lo importante ahora es que no se toquen los dos dígitos de inflación", dijo a El País el analista de KPMG, Marcelo Sibille. "Eso generaría un efecto muy negativo en la sicología de la gente pero también costos políticos muy importantes para el partido de gobierno", afirmó.
Altas fuentes del sistema financiera destacaron la "preocupación" por el avance de la inflación y dijeron que se deben dar señales "más claras y fuertes" de las que anunció el BCU para combatirla. "Se han demorado en tomar medidas y no las están tomando ahora", dijo a El País un gerente general que pidió no mencionar su nombre.
TASAS ALTAS. Aunque saludaron la decisión del BCU de ser más contractivo, tanto economistas como banqueros dijeron a El País que el equipo económico deberá doblar la apuesta aunque eso signifique una caída mayor en el dólar.
El martes el BCU anunció que pasó a un régimen monetario basado en tasa de interés y elevó la referencia de la tasa interbancaria de 4,5% a 5%.
El ex director de OPP, Javier de Haedo, dijo que la suba de la tasa call "no da ni para hablar". Adrián Fernández, de CPA/Ferrere, dijo que "si es necesaria" aumentarla para dar una "señal más clara" debería hacerse. Aclaró, sin embargo, que es "poco" el efecto de la suba de la tasa call sobre la liquidez debido a que los canales de transmisión de la política monetaria son acotados.
Pablo Rosselli, de Tea Deloitte, remarcó que el 5% sigue siendo una tasa real negativa por ser inferior a la inflación. Afirmó que una política monetaria más restrictiva traería como consecuencia una apreciación del peso, lo que ayudaría a contener la inflación.
Para los bancos la fijación de una tasa de referencia de la call de 5% no va a afectar en nada la situación. "Se tiene que pensar en tasas de dos dígitos para sacar dinero en serio del mercado", dijo a El País una fuente de la gremial que agrupa a los bancos privados. Por ello se deben dar "señales fuertes aunque implique algún punto menos de crecimiento" de la economía en 2007, apuntó.
El gobierno, dijo otro banquero, debería asumir un mayor costo fiscal para sacar dinero del mercado aumentando las tasas que paga a los inversores.
El ejecutivo dijo que la política del BCU hasta ahora no ha tenido efectos en las tasas de los bancos y que esta suba probablemente no la tenga. Las series del Banco Central muestran que hasta julio no hubo un efecto en las tasas de préstamos en moneda nacional.
recalentar. Tanto las fuentes bancarias como De Haedo remarcaron que el gobierno debe acotar la suba prevista del gasto aunque reconocieron que eso tiene pocas chances dada la presión de la mayoría de los grupos oficialistas. De Haedo explicó que el "gasto público contribuye a recalentar la economía" y que en 2007 creció en U$S 160 millones más de lo que debería haber aumentado "siguiendo un criterio cauteloso".
El presidente del BCU, Walter Cancela, dijo ayer en radio Rural que el gobierno ha sido "contractivo sobre la demanda interna". Esto es porque los ingresos han aumentado igual o más de lo que el gobierno gasta. "El exceso de gasto se da en el sector privado y el aumento de la tasa de interés de referencia va a afectar esa presión", aseguró Cancela.
Los pasos que dio el Ejecutivo
Lo que hizo
El gobierno encaró las primeras señales de la disparada de precios asegurando que no intervendría en el mercado, lo que sigue ratificando. El Ministerio de Economía apostó a mejorar la información y creó un sistema que releva 43 productos. Apostó a que la baja de impuestos al consumo incluida en el nuevo régimen tributario ayudaría a bajar el índice de inflación. La escalada de precios de las commodities hizo que la baja impositiva sólo amortiguara la suba de la canasta básica.
Cuando los precios de alimentos de precios se salieron del cauce, el Ministerio de Ganadería impulsó acuerdos -vía amenazas de detracciones a las exportaciones en el caso de la carne- para lograr bajas en algunos precios. Logró bajar el asado y la falda luego que se los exoneró temporalmente de IVA pero el resto aumentó. En el arroz pasó lo mismo y hasta ahora logró que la harina no vuelva a subir. Recientemente actuó para subsidiar el precio de la leche.
El Banco Central anunció una política contractiva a fines de marzo pero no logró que el mercado monetario se alineara a pesar que generó una caída controlada del dólar.
Lo que hará
Ganadería ya ha dicho que gravará en forma indirecta a las exportaciones de leche para asegurar el abastecimiento interno. En el mercado del trigo existe aprehensión que se pueda limitar las exportaciones con el mismo objetivo.
Hasta ahora el gobierno ha dicho que no aplicará más bajas impositivas para atenuar precios. Podrá haber mayor presión si los índices no ceden sobre productos de la canasta básica y la recaudación posreforma confirma tendencia alcista.
El Banco Central podrá seguir subiendo las tasas de interés en pesos para asegurar la contracción monetaria y atacar la presión de la demanda interna.
El gobierno tiene intención de introducir cambios en la forma de ajustes de salarios pero sabe que enfrentará una severa resistencia.