BELLA UNIÓN | FREDDY FERNÁNDEZ
Treinta adultos y quince niños mantenían ayer jueves la ocupación de una la estancia propiedad de un brasileño en Bella Unión, Artigas, en reclamos de tierras.
Los ocupantes son cañeros, que por el momento no cuentan con el respaldo de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA).
Jorge Vázquez, uno de los ocupantes, dijo a El País que "están luchando por acceso a la tierra, por un salario digno y por un futuro mejor para nuestros hijos". En primera instancia pretenden mantener la medida asegurando que están en régimen de "asamblea permanente", al tiempo que aguardaban con expectativas los resultados de la visita de los concejales de Bella Unión, prevista para las próximas horas.
Vázquez, de hablar pausado, evitó formular juicio de valor sobre "los compañeros que no han venido a respaldarnos", y prefirió destacar la solidaridad de la fracción N° 1 de UTAA, representantes de la Colonia Raúl Sendic, con quienes ocuparon un campo anteriormente. También aseguró que los respaldan trabajadores de las colonias 15 de Enero e Itacumbú.
Por su parte, desde UTAA se limitaron a "apoyar moralmente a los compañeros", dejando claro que no comparten el procedimiento de la ocupación, a la que califican como "una aventura". A su vez, no ocultan su inquietud de que esta medida "pueda afectar las negociaciones que se llevan adelante" en pos del objetivo de contar con nuevas fracciones de campo para los cañeros.
En tanto, a nivel de la Junta Departamental de Artigas, este asunto no ocupó ni despertó mayor atención ayer, debido a que los ediles estaban discutiendo el presupuesto quinquenal presentado por la intendenta Patricia Ayala, sobre el filo del plazo constitucional. En consecuencia, la ocupación del establecimiento rural pasó a un segundo plano.
EXPECTATIVA. "Miramos con atención esta situación", comentó Leonardo de León, director de la empresa Alcoholes del Uruguay (Alur). El responsable del ingenio azucarero señaló que la ocupación se da en momentos que "la asociación de cultivadores estaba negociando arrendar dicho campo, para adjudicarle hectáreas a los pequeños productores". El empresario se mostró cauto, prefiriendo que transcurran las horas "para ver qué pasa".
"Estamos perdiendo la batalla que comenzó en la década del 60 por la tenencia de la tierra", dijo el miércoles Daniel Suárez, integrante de la Colonia Raúl Sendic, que hace un año también fue ocupada por trabajadores cañeros.
Suárez expresó su apoyo a los "compañeros que recorren el camino que nosotros transitamos en el pasado".