BRASILIA - El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, logró la aprobación de la reforma tributaria en la Cámara de Diputados que el mes pasado ya aprobó la reforma del sistema de pensiones, confirmando el liderazgo nacional del ex sindicalista en su primera pulseada con los gobernadores.
"Estoy feliz, porque creo que el Congreso se portó con la grandeza que la sociedad brasileña esperaba de los parlamentarios brasileños", dijo Lula hoy, tras la aprobación de la reforma durante la madrugada, por 378 votos a favor y 53 en contra.
"Vamos a enseñar a este país a negociar, a alcanzar la madurez que necesita", subrayó.
El pasado 6 de agosto, el gobierno obtuvo su primera gran victoria al lograr la aprobación de su proyecto de reforma del sistema de pensiones por 359 votos a favor, 126 en contra y 9 abstenciones.
Por tratarse de reformas constitucionales, en ambos casos se necesitaba la aprobación de por lo menos 308 de los 513 legisladores.
En el caso del sistema de pensiones, el gobierno contó con el respaldo de una parte de la oposición de derecha y centro-derecha, que nunca había logrado hacer votar medidas similares durante la gestión del expresidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso (1994-2002).
Pero ahora ganó por un margen aún mayor sin necesidad de los votos opositores, gracias a la reciente adhesión a la base gubernamental del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro-derecha, 77 diputados).
El Partido de los Trabajadores (PT, de Lula) cuenta solamente con 93 diputados, pero desde que llegó al poder en enero supo tejer alianzas en todo el espectro político.
La oposición quedó así reducida al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, 55 diputados) y al Partido Frente Liberal (PFL, 69 diputados), que se retiró del plenario antes del voto de hoy..
Pero detrás de las discusiones en la cámara, el gobierno tuvo que llevar las negociaciones de la reforma tributaria con los poderosos gobernadores, muchos de los cuales temían verse perjudicados por la redistribución de las tributaciones.
"El ejecutivo demostró que trabaja cohesionado y que tiene fuerza en el Parlamento", dijo a la AFP la diputada María José Maninha, del PT, para quien también quedó claro que "los gobernadores no controlan a sus respectivas bancadas".
Según la legisladora, el Palacio de Planalto (presidencia) "encontró el mecanismo" para acorralar a los gobernadores, "buscando el apoyo de los alcaldes".
Tras muchas redacciones, en la versión de la reforma finalmente votada aparecieron partidas presupuestarias destinadas a los municipios. Estos ahora podrán recibir una parte del 25% de la Contribución de Intervención en el Dominio Financiero (CIDE, "impuesto a los combustibles"), que el Estado central se comprometió a ceder a las regiones.
Para el vicelíder del PFL en la cámara baja, José Carlos Machado, el gobierno de Lula está actuando para deliberadamente debilitar a los gobernadores.
La reforma se inscribe "en un proyecto político de poder: el PT llegó al poder controlando pocos estados (4 de 27), y por eso les están cercenando los medios financieros", agregó.
"Pero el voto aún no concluyó", dijo a la AFP el dirigente, recordando que los Diputados deben discutir durante cinco días las enmiendas a la reforma tributaria y luego volver a votar el texto, antes de pasarlo al Senado.
Las propias autoridades no excluyen nuevas concesiones.
El gobernador de Paraíba (nordeste), Cassio Cunha Lima, del PSDB, afirmó que los Estados "nunca estarán satisfechos del todo", pero que "hay que anteponer los intereses de Brasil".
La reforma incluye la creación de un Fondo de Desarrollo Regional y de un Fondo de Compensación de Exportaciones con un seguro especial para los Estados cuya recaudación baje a consecuencia de la reforma del Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS).
Lula, que se mantiene con un alto índice de popularidad, se niega a evocar su posible reelección en el 2006. "No estoy pensando en la próxima elección, estoy pensando en qué país vamos a dejar", afirmó este jueves.
AFP