Jerusalén .- Después de 45 años desde el secuestro del criminal nazi Adolf Eichmann en la Argentina, Israel reconoce oficialmente que la operación fue llevada a cabo por iniciativa del Gobierno y por agentes de los Servicios Secretos (Mossad) en 1960.
También ahora, después de 36 años de censura, podrá publicarse un libro escrito sobre el secuestro y el transporte de Eichmann a bordo de un avión de la aerolíneas El Al desde el aeropuerto de Ezeiza al de Tel Aviv, escrito por el jefe de esos agentes, Iser Harel.
Eichmann, encargado del transporte de centenares de miles de judíos europeos y del norte de Africa a los campos nazis de trabajos forzados y de exterminio, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), fue juzgado y condenado a morir en la horca.
"Hasta la fecha, la explicación oficial sobre el secuestro era que había sido llevado a cabo por voluntarios judíos", informa en exclusiva ayer, jueves, el diario Maariv, de Tel Aviv.
Eichmann, anestesiado, llegó a Israel a bordo del avión que devolvía al país a una delegación del Gobierno que había participado en la asunción del mando del fallecido presidente Arturo Frondizi.
El secuestro y el misterio en torno de la operación dieron pábulo a numerosas novelas y libros de ensayo. Ahora se podrá conocer, mediante el libro del jefe del Mossad entonces, todos los detalles.
El secuestro fue interpretado como una violación flagrante de la soberanía argentina, y este fue, aparentemente, el motivo por el cual Israel no asumió la responsabilidad hasta la fecha.
El proceso se prolongó durante nueve meses y el cadáver de Eichmann, que trabajaba y residía en las afueras de Buenos Aires con un seudónimo, "Clement" fue incinerado.
Las cenizas fueron dispersadas en el Mediterráneo por una nave de la Fuerza Naval en presencia de sobrevivientes del holocausto nazi, y fuera de las aguas jurisdiccionales de Israel.
Harel, que contó para la operación con un informante local, se hallaba en Buenos Aires y se reunía con los encargados del secuestro en un bar de la capital argentina. Los agentes israelíes poseían un depósito de armas en el apartamento en el que se alojaban y al cual trasladaron a Eichman para identificarlo antes de su traslado.
El argumento esgrimidos en su defensa de Eichmann, que siguió el proceso desde una cabina de vidrio a prueba de balas, fue que se limitó a "cumplir órdenes" de sus superiores durante sus servicios en el Ejército del Tercer Reich Alemán de Adolfo Hitler.
Los agentes del Mossad espiaron durante largo tiempo los pasos de Eichman por un agujero desde un coche alquilado aparcado cerca de su domicilio, que iban cambiando constantemente para no levantar sospechas. Entre otros medios, para identificarlo se valieron de una tarjeta de visita y dos mitades de un billete de moneda argentina.
EFE