Los varones bajan la guardia y se animan al lifting y al botox

| De cada diez uruguayos que consultan se operan dos. Antes era por la nariz o el pelo. Ahora es el furor "antiedad"

PIEDRAS. Tratamientos faciales y masajes de piedras calientes complementan el ejercicio en el spa ViaAqua. 200x156
PIEDRAS. Tratamientos faciales y masajes de piedras calientes complementan el ejercicio en el spa ViaAqua.

JAVIER LYONNET

Lifting, lipoaspiración, cremas reductoras, masajes con piedras calientes, champúes para las canas, contorno de ojos, inyecciones de colágeno en los pómulos. ¿Cosas de mujeres? No señor. Cada vez más los hombres uruguayos se entregan al embellecimiento corporal, a la prevención del envejecimiento y al bisturí del cirujano plástico.

Lentamente, los productos de cosmética masculina ganan espacio en los anaqueles de perfumerías y farmacias. Hoy, una loción para después de afeitar puede venir con un ingrediente antiarrugas y en las clínicas estéticas se diseñan planes especiales para hombres. Los prejuicios respecto a los tratamientos de belleza van quedando atrás. ¿Botox para hombres? Cómo no.

Aunque la calvicie sigue siendo el motivo más frecuente de preocupación estética, los cirujanos plásticos reciben cada vez más inquietudes, afirmó Jesús Manzani, presidente de la Sociedad Uruguaya de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética. "Ya no es infrecuente la consulta, aunque no se operan tanto como las mujeres. Cada 10 mujeres que consultan se operan cinco, cada 10 hombres se operan uno o dos", indicó el especialista. Ya no se trata de implantes capilares o de la nariz: "Ahora se hacen lifting, párpados, cuello y lipoaspiraciones sobre todo en el abdomen".

CHAU BARBA. En el spa ViaAqua, "los caballeros cada vez se animan más a hacerse tratamientos, cuidan más la imagen y eso está acompañado del cuidado personal, a nivel facial y corporal", indicó Adriana Recalt, directora del complejo.

En este caso no se trata de intervenciones quirúrgicas, sino de aplicaciones cosméticas, masajes y aparatos. Una de las últimas promociones fue Spa Barber: "un tratamiento que incluye afeitada y máscara facial, deja la piel libre de células muertas y descongestionada, liberada de la irritación diaria que produce el afeitado", explicó.

Para quienes están dispuestos a abandonar un rasgo concreto de masculinidad con tal de no tener que afeitarse todos los días existen procedimientos más drásticos, como la depilación facial, que no es una alternativa exclusiva para travestis o transexuales. María Noel de Guecaimburu, en la clínica Privilege, advierte que es un procedimiento que implica varias aplicaciones bimensuales: en un año desaparece el 80% de la barba. Entre las ventajas, se cita: basta de agresión al cutis, no más granos molestos por pelos dados vuelta e incluso ahorro en artículos de barbería.

Tanto en este como en otros tratamientos "es ascendente el crecimiento de la demanda", aseguró de Guecaimburu.

"En mi opinión, se ha cambiado un poco la mentalidad, sobre todo del acceso de personas jóvenes a cargos gerenciales importantes en donde está por encima de cualquier prejuicio el hecho de tener una presentación impecable en lo físico", dijo Jesús Manzani. De todos modos, el cirujano plástico considera que el argumento "laboral" puede ser "la excusa perfecta para tener la posibilidad de hacerse una cirugía".

TIMIDECES. En perfumerías y casas de cosméticos de Montevideo la demanda de productos masculinos es mayor. Aunque perdura cierta timidez a la hora de pedir una crema para las arrugas, entre las mujeres —¿esposas, novias?— se empieza a instalar la costumbre de regalar una crema hidratante, postergando el más tradicional after shave.

Algunas marcas de cosméticos, como Biotherm, tienen líneas de productos masculinos en pleno desarrollo. Aunque no todos los productos estén disponibles en Uruguay, los catálogos se están ampliando. Es una cuestión de salud, de estética, de estatus y de moda. Las bolsas en los ojos, los párpados caídos y las patas de gallo no están de moda, por eso se promocionan tratamientos de "contornos de ojos" que atacan esos defectos.

La contradicción que continúa vigente en el mundo de la estética es la siguiente: sacarse años y que se note, pero que no parezca que uno "se hizo algo".

En el caso de la cirugía estética esto se evidencia en un dato significativo: "El día más codiciado para una intervención es el viernes", sostuvo Manzani. "La persona se opera de mañana y tiene viernes, sábado y domingo y el lunes puede ir a trabajar". En el caso de una lipoaspiración abdominal, o una lipocorrección en los muslos o los "flotadores" los tiempos dan y la discreción se mantiene.

Aunque se nota una apertura —asociada en parte a la moda de la metrosexualidad— los tabúes y el acartonamiento de la sociedad uruguaya son mencionados por los expertos como un contraste frente al exhibicionismo de argentinos y brasileños.

En el local Avon Beauty Center, 18 de Julio y Tacuarembó, Roger Aguilera afirmó que los hombres preguntan sin vergüenzas, sobre líneas de productos antiedad y para el oxigenamiento de la cara. En Nuvo, por su parte, Carlos Elizondo afirmó que las timideces se revelan cuando él recomienda máscaras de limpieza. Sin embargo, el after shave con bálsamo antiarrugas y los acondicionadores que disimulan las canas expresan una demanda en ascenso.

Aconsejan exigir el título

La difusión de la cirugía plástica —tanto femenina como masculina— ha permitido que los costos de las operaciones bajaran, aunque siempre van a ser caras, indicó Jesús Manzani, el presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética del Uruguay. La anestesia general o local, el equipo de médicos y el uso de quirófanos "limpios" inciden en el precio. Por otro lado, no hay aranceles fijos y los precios los establece cada médico.

La sociedad agrupa a unos 80 cirujanos en actividad: casi todos los que ejercen en el país. Manzani subrayó que no cualquier médico puede hacer cirugías estéticas y destacó que el paciente tiene derecho a exigir el título de cirujano plástico a quien lo atienda. Por ejemplo, una liposucción es una intervencion quirúrgica aunque en algunas clínicas no se la considere de esa forma.

"Nos llegan denuncias, con abogados, para hacer peritajes y a veces son casos de terror. Nosotros tenemos cursos de educación médica continua, vamos a congresos, ponemos todo el conocimiento posible y de pronto hay personas que tratan a la gente como si fuera carne de perro, le hacen un desastre, le sacan la plata y se van".

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