Los sindicatos que tienen el no fácil

Sin darle ninguna importancia al "qué dirán", los sindicatos de la enseñanza siguen dedicando sus gestos más antipáticos a demostrar su rechazo al Plan Pro-Mejora. El vicepresidente habló del excesivo poder que se le dio a los gremios de la educación, una cosa bastante evidente desde hace bastante tiempo.

La semana pasada quedó claro en el intento, exitoso, por frenar la elección de cargos de los directores de Secundaria que terminó en forcejeos policiales, y súplicas al presidente Mujica de que los "saque". El despliegue policial hizo lo que pudo. El presidente Mujica prometió reunirse con los directores que no consiguieron sus horas esta semana. Otros protagonistas que tendrán algo para decir sobre la crisis educativa.

El viernes, además, se supo que la subdirectora del liceo 65 fue desafiliada de ADES, por integrar el equipo del Pro-Mejora, el plan en disputa que, entre otras cosas, aumenta la autonomía de los centros de estudios. La docente, Estela Alem, se mostró sorprendida e indignada pero el sindicato prefirió no dar explicaciones públicas, quizás porque no hay mucho que explicar. El gesto fue visto como excesivamente autoritario; y hay quienes hablaron de purgas, un término de reminiscencias stalinistas. Mientras tanto, esta semana se prevé avanzar en el acuerdo educativo que planteó el senador Larrañaga y que, como todo en este país, se postergó más de lo esperado. El jueves 15 es la reunión con los partidos políticos, donde se presentarán los lineamientos para buscar en forma conjunta una solución a algunos de los males crónicos de la educación. Lejos de cualquier acuerdo, hoy termina el Congreso de Fenapes en el que básicamente se dedicaron a discutir qué medidas -y cuándo las toman- van a dedicar a ese acuerdo, al Plan Pro-Mejora y a otras soluciones que se encuentren y no se les haya ocurrido a ellos. Esto es como una extensión de aquel rechazo a la reforma de Germán Rama en la década de 1990, aunque muchos de sus principales detractores están hoy en el gobierno de la educación.

Y así, todo indica, se va a pasar todo un año sin que se haya avanzado un solo casillero hacia una solución a un tema en el que, todos coinciden, no conviene perder más tiempo.

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