J.L.AGUIAR / E.BARRENECHE
"El Ricky". Recuerde bien este apodo, porque va a volver a verlo impreso en las páginas policiales; al menos hasta dentro de dos años, cuando este menor haya cumplido la mayoría de edad... y su legajo quede limpio.
De 16 años, "El Ricky" es el cabecilla de una peligrosa banda de Malvín Norte que ha protagonizado los más violentos atracos de los últimos meses, entre ellos el del restobar "Gazpacho" de la Unión, donde se abrió paso a tiros baleando en las piernas a un cliente y a un joven repartidor, al que hurgó en los bolsillo en busca de dinero, mientras el herido se debatía en el suelo.
Lo conocen muy bien -a él y a su banda- los efectivos de la Brigada de Asalto, que lo han arrestado más de una vez. Lo conocen muy bien los fiscales de Menores, y el Defensor de Oficio, y los jueces que lo han visto desfilar por los tribunales. Lo conocen los funcionarios del INAU, que lo reciben cuando ingresa, dos por tres, en los hogares donde son internados los adolescentes rapiñeros.
Uno de estos funcionarios comentó a El País: "Ese chico es tan peligroso, mete tanta presión y amenazas que lo soltamos para no tener problemas".
Como varias de las fuentes consultadas para esta nota (policías, fiscales, víctimas de los atracos, vecinos del asentamiento de Isla de Gaspar, entre otros), el funcionario habló bajo condición de que se mantuviera su nombre en reserva.
LA BANDA. "El Ricky" es un líder nato, aseguran policías del Departamento de Hurtos y Rapiñas. Una de sus actividades, la menos llamativa, consiste en reclutar a distintos adolescentes de los asentamientos de Malvín Norte, en función de los asaltos que planea realizar.
Los efectivos de Investigaciones lo definen como un individuo "que hará carrera en el bajo mundo luego que cumpla los 18 años".
Durante varios meses integró la denominada "banda de la granada", responsable de al menos siete asaltos a restaurantes y pizzerías de Buceo y Carrasco Norte. Otras fuentes policiales también lo vinculan con la llamada "banda del marrón", que el año pasado había participado en numerosos asaltos a locales de cobranza.
Sus integrantes provienen de una misma zona de Montevideo. Viven en caseríos y asentamientos dentro de los límites de Malvín Norte, en las calles Iguá, Azara, 20 de Febrero y Larravide.
Además de "Ricky", la banda habitual la integran jóvenes de 16 y 17 años, entre ellos "El Rey" y "El Tatín".
Otro de los cómplices, que está requerido por su participación en al menos una decena de rapiñas, se especializa en robar autos y motos para levantar a los jóvenes en sus casas, llevarlos hasta el lugar del atraco y luego sacarlos de la zona.
"Estos maleantes han desarrollado un modus operandi distinto a todo lo que habíamos visto en materia de menores infractores", contó una de las fuentes de la Policía consultadas. "No lidiamos con aquellos menores que atracaban una pollería y salían corriendo con el botín, y se subían al primer taxi que pasaba por el lugar para escapar. Esta gavilla tienen componentes mucho más peligrosos".
"¡AHÍ ESTA EL RICKY!". El pasado 5 de junio, "El Ricky" fue detenido por última vez, cuando paseaba tranquilamente por su barrio. Llevaba un `jogging` y calzaba championes, como varios jóvenes, pero lo reconocieron por el inconfundible pelo rubio, cortado sobre las orejas con una peculiar trama cuadriculada, como si se hubiera pasado una maquinilla de afeitar en distintas direcciones.
Dos efectivos de la Brigada de Asalto recorrían en auto una calle en Malvín Norte cuando lo volvieron a ver, otra vez suelto.
"¡Mirá, ahí está `El Ricky`!", dijo uno de ellos. "¡Si hace sólo dos semanas que lo habíamos arrestado!".
Esos mismos policías lo habían detenido junto a sus compinches de la "banda de la granada", entre ellos "El Tatín", luego de que participara en un violento atraco a un local de "La Pasiva" en la ciudad de Pando, el 19 de mayo. Un juez había ordenado, al día siguiente, su internación en el INAU, con privación de libertad.
Pero el fin de semana del 23 de mayo, "Ricky" se fugó con otros 15 adolescentes de la Colonia Berro, donde sólo llegó a estar dos días internado.
El arresto de "Ricky" permitió esclarecer su participación en el atraco del 2 de junio al Supermercado Super Sol, donde un guardia de seguridad fue baleado en las piernas, y el asalto al restobar "Gazpacho", la noche del 3 de junio.
Fue una noche que no olvidarán fácilmente en el establecimiento.
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Son apenas pasadas las 10:00 de la noche del jueves 3 de junio, según registra la cinta de la cámara de seguridad del Restobar "Gazpacho", en Comercio y Mateo Cabral.
El delivery Andrés Acevedo, de 27 años, está parado frente a la vitrina refrigerada, de espaldas a la puerta de entrada del local. Más a la derecha, junto a un mostrador de madera, ante la caja, hay un cliente, Félix de León, de 50 años de edad.
A las 10:02, como se aprecia en el video, irrumpen en la pantalla tres jóvenes, enfundados con capucha, portando armas, moviéndose con agilidad y rapidez. Sin que medie discusión, uno de ellos le dispara a Acevedo un tiro en la pierna izquierda con una 9 mm, le desgarra el muslo y le revienta la arteria femoral. El proyectil sale por la parte delantera y se incrusta en el aparador de madera. Acevedo cae al suelo. Uno de los delincuentes se agacha y le revisa los bolsillos. Acevedo intenta ponerse en pie y vuelve a recibir otro disparo en la pierna derecha, el proyectil se le aloja en la rodilla.
Muy cerca de la escena, Félix de León observa atónito lo que ocurre, sin entender gran cosa. Se le acercan otros jóvenes, uno de ellos le agita el revólver. Todo sucede en escasos segundos. Un adolescente -que luego sería identificado como "El Ricky"- le dispara uno, dos, tres tiros en las piernas. En la pantalla se ve a De León trastabillando y cayendo de rodillas al suelo. "¡Te voy a matar!", le grita "Ricky" y vuelve a dispararle, esta vez al rostro. De León mueve instintivamente la cabeza, la bala le roza la sien.
En el video se ve, mientras tanto, cómo Acevedo, herido y aún en el piso, intenta arrastrarse hacia la puerta del baño, dejando un hilo de sangre en el suelo de baldosas, hasta que pierde el conocimiento.
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El atraco a "Gazpacho" iba a dejar un reguero de heridos detrás. Después de esa violenta irrupción, uno de los maleantes saltó al otro lado del mostrador y se dirigió a la caja registradora. Encontró poco dinero y entonces, junto a sus cómplices, la emprendieron a culatazos contra tres empleados: María Silveira, Jorge Ghan y Eduardo Becerra. Ninguno de ellos quiso recordar la experiencia "horrorosa" de esa noche.
Los maleantes huyeron y, cerca de 10 minutos después aparecieron la ambulancia y los patrulleros haciendo sonar las sirenas.
Los paramédicos le practicaron un torniquete a Acevedo, quien había perdido mucha sangre. Lo llevaron raudo al Hospital Italiano, pero no pudieron ingresarlo allí y lo trasladaron al Banco de Seguros, donde hoy todavía permanece internado.
El viernes pasado le extrajeron el proyectil alojado en la rodilla. Probablemente le quedarán secuelas del otro tiro que le destrozó el muslo, pero él está de buen humor ahora. Su compañera dio a luz a una niña hace 15 días.
ESCUELA DEL CRIMEN. Según fuentes policiales, "El Ricky", "El Rey" y "El Tatín" se conocieron años antes dentro de los hogares de la Colonia Berro, donde muchas veces han vuelto a encontrarse, y tantas otras se han fugado.
Comenzaron sus andanzas juntos hace al menos cuatro años, asaltando ómnibus de transporte colectivo.
El año pasado, según algunas de las fuentes consultadas, integraron la llamada "banda del marrón", que asaltaba locales de cobranza de Abitab y Red Pagos, provistos de una pesada herramienta (de ahí el nombre de la banda) con la que destrozaban los vidrios del mostrador.
Protagonizaron numerosos golpes, la mayoría en las zonas aledañas de Malvín.
El jueves 30 de abril de 2009 la "banda del marrón" fue capturada. Uno de los maleantes le dijo a la policía: "Es más fácil robar un local de pagos que un ómnibus y la ganancia es mucho mayor".
Los adolescentes fueron internados en el INAU, pero no tardaron en volver a fugarse.
A comienzos de este año, volvieron a hacerse un hueco en la prensa, realizando asaltos con una granada "trucha" (un artefacto pintado de azul, con una argolla incrustada) con la que amenazaban a los clientes de varios comercios.
En la lista de atracos están: el restopub Barrakech (en Iturriaga y Luis Alberto de Herrera), el sábado 1° de mayo; la pizzería Cervantes (José Batlle y Ordóñez y Comodoro Coé), el sábado 8 de mayo; el restorán Los Soprano (Río de la Plata y Orinoco), el domingo 9; y el Tacuruses (Hipólito Yrigoyen y Estanislao López), el lunes 10.
El último golpe de la "banda de la granada" fue en Pando, en la pizzería La Pasiva, donde el rostro de uno de ellos quedó grabado en la filmación de la cámara de seguridad, mientras movía como un loco el revólver, de un lado a otro, apuntando a los empleados al otro lado del mostrador.
Un operativo de la Brigada de Asalto, que rastrilló al día siguiente el asentamiento de Isla de Gaspar, en Malvín Norte, permitió detener a "El Ricky" y al "Tatín", que fueron identificados luego por algunos de los clientes.
"DESCUIDOS". En uno de los interrogatorios, "Ricky" brindó a la Policía "el nombre de un funcionario de la Colonia Berro" que les abre la puerta para que se fuguen. También mencionó que "otros funcionarios se hacen los distraídos cuando tienen que trasladarlo a los hogares y dejan abiertas las puertas de las camionetas para que escapen".
Las fuentes indicaron que los policías dieron el nombre de este funcionario a un magistrado de Menores, quien les indicó que los "descuidos" eran "un viejo problema institucional" del INAU, y que "la solución de este problema depende del gobierno".
Según policías de Hurtos y Rapiñas, ninguno de los adolescentes de la banda aparenta ser marginal: son de tez blanca, lucen ropas impecables de marca y celulares de última generación. Robados, desde luego.
"El Tatín" es la única excepción a la regla: se trata de un moreno delgadito, afirmaron vecinos suyos de Malvín Norte.
Los integrantes de la banda son habitués de la calle Azara. De día, ésta se parece a cualquiera de las tantas callecitas tranquilas que surcan los barrios humildes de Montevideo. Son unas 10 cuadras de casas bajitas, de un solo techo, patios con pastizales y fondos. Las rejas y las "bocas" de pasta base son elementos dominantes en la calle. Hay ocho "bocas" por la calle Azara entre Larravide y Espronceda, dicen los vecinos.
De noche es casi imposible salir si uno no quiere arriesgarse a ser asaltado.
De día está más tranquilo. Los niños juegan en las veredas y los comercios trabajan sin trancas en la puerta.
Ubicar una "boca" de pasta base en Malvín Norte es fácil. No hace falta buscar calzados deportivos colgandos de los hilos de luz. En la entrada de las "bocas" hay jóvenes sentados en las veredas, sin hacer nada, mirando los autos que pasan por el lugar, por si son de la Policía. O para distraerse si no lo son.
Hay miedo en el barrio. Y mucho silencio. Todos conocen a "El Ricky" y a "El Tatín", pero la mayoría no quiere hablar.
Por lo bajo, algunos describen a "El Ricky": tiene un corte peculiar de pelo y anda "para arriba y para abajo" a toda velocidad en motos por las noches. Él y sus amigos utilizan la calle Azara como pista de carreras.
Un comerciante del barrio relató que "El Ricky", "El Rey" y "El Tatín" acostumbraban tomar Coca-Cola en el mostrador de su negocio. "Nunca armaron líos aquí", dijo.
"Lord inglés". De los tres menores integrantes de la banda, el que tiene menos problemas económicos es "El Rey". Su padrastro es dueño de una chatarrería donde también trabaja la abuela del menor. "Somos gente de trabajo. Nos quisimos morir cuando nos enteremos que `El Rey` integraba la banda con `El Ricky", dijo una persona allegada al joven.
Los familiares del adolescente señalan que la muerte de su padre le produjo un gran efecto a "El Rey". Tenía pocos años cuando su padre fue ultimado de un disparo por la espalda con una escopeta de caño recortado.
Fue asesinado porque denunció que le habían robado un caballo. "El Rey" fue al asentamiento de Isla de Gaspar y empezó a hacer preguntas sobre la muerte de su padre. "Comenzó a hacerse el bocho y eso le generó una gran rebeldía", dijo un amigo del adolescente.
Las condiciones sociales de "El Ricky" son distintas a las de su compañero de andanzas. Vive en un cantegril ubicado al final de la calle Hilarion de la Quintana, a cinco cuadras de la casa de "El Rey" y a unas tres cuadras de la casa de "El Tatín".
Este menor se caracteriza por pretender tener gran amabilidad en su trato. Mientras encañonaba a una víctima, le decía: "abra la cartera y denos el dinero, señora. Quédese tranquila. Ya nos vamos a ir".
Después que la Policía lo atrapó, saludó con teatralidad a todos los presentes en el Juzgado. Durante la audiencia, un abogado comentó a un funcionario judicial: "este se cree un lord inglés".
"El Ricky" está en las antípodas de "El Tatín". Es sumamente violento, relatan sus víctimas. Durante un atraco a un supermercado, "El Ricky" encañonó a una empleada y le pidió que le abriera una caja. Ésta tenía un retardo de apertura de siete minutos. La funcionaria le decía: "tiene retardo, tiene retardo. No se abre enseguida". Por el nerviosismo que le generaba la rapiña, "El Ricky" entendió que la empleada lo llamaba de "retardado".
"Te mato, te mato", repitió. Luego manoteó dinero de una caja y huyó.
Hoy, al menos por un tiempo, estos adolescentes están internados nuevamente en la Colonia Berro, pero no es difícil que sus apodos vuelvan a aparecer pronto en los partes policiales. Dentro de un año, cuando cumplan la mayoría de edad, la cosa será distinta. Sus legajos serán limpiados y podrán caminar por la calle como cualquier ciudadano, sin una mancha, siquiera pequeña, en su historial. A sus víctimas, nadie les borrará de la memoria el horror que vivieron a lo largo de los últimos años.
"El Ricky", víctima de violencia doméstica, padres alcohólicos y una niñez en la calle
"El Ricky" tiene 16 años. Comenzó a delinquir a los 8 años. Según un perfil psicológico elaborado por una psicóloga del INAU, al que tuvo acceso El País, este menos proviene de una familia desintegrada, que explica por qué actúa con extrema violencia en los atracos que ha protagonizado en los últimos dos años.
Desde muy corta edad, "El Ricky" vivió en la calle. Proviene de una familia disfuncional donde los adultos "no cumplieron" con su rol de brindarle hábitos y normas de convivencia, protección y "continentación".
El perfil psicológico de "El Ricky" señala que su madre, que ahora vive en un cantegril de Malvín Norte, formó una nueva pareja y el menor fue sometido a "violencia doméstica y alcoholismo por parte de ambas figuras" adultas.
Según el análisis de la profesional, "El Ricky" tiene un pensamiento "coherente, finalista y concreto. Presenta ansiedad de tipo depresiva".
La falta de padrones morales lo hace un joven con "una escasa conciencia de la infracción. La falta de asimilación de límites, el alto grado de callejización y la falla de modelos identificatorios han llevado a este adolescente a adquirir hábitos delictivos como forma de vida", expresa el informe.
La psicóloga sugirió realizar un seguimiento cercano del joven dentro del sistema teniendo en cuenta "sus características de fugar y las múltiples infracciones desplegadas en su corta edad".
Entre 2005 y 2010, el INAU debió realizar 86 internaciones y traslados de "El Ricky" a hogares y a centros de tratamientos para menores infractores. Por ejemplo, el 6 de mayo de 2009, "El Ricky" fue internado en el hogar abierto "La Casona" que carece de un cerco perimetral y de una guardia policial externa.
¿Por qué habiendo un informe como el de la psicóloga este menor fue internado en hogares abiertos al igual que otros adolescentes?
El abogado defensor de menores, Daniel Sayagués, consideró que en el INAU hay "un mecanismo perverso e hipócrita" que permite seguir funcionando al sistema. Los jóvenes son trasladados al hogar La Casona "para que se vayan", dijo el abogado.